HISTORIAQueridos Amigos:
Cuando yo tenía 8 años (1972), acompañé unos días de verano a mis abuelos a la aldea de donde estos procedían, una pedanía llamada Sierra, del municipio de Tobarra en la provincia de Albacete. Aquel lugar era un vergel, salpicado de huertas y frutales y surcado por infinidad de acequias, que conferían al lugar el típico y fresco olor a agua en movimiento. Para aquellos ojos infantiles, la existencia de esa acequia en la misma puerta de la casa, con mis pies sumergidos hasta las rodillas, se me antojaba un pequeño Amazonas, el cual, había que explorar río arriba descalzo y entre zarzas. Pero aquella acción, para un pequeño manchego, que no había visto más agua que la del barreño cuando había que bañarse, era todo un prodigio de aventura. Después, esos atardeceres, acompañado de mi abuelo, “el hombre más bueno del mundo”, paseando hacia las ruinas de la vieja casa de sus padres, que había sido prácticamente engullida por la vegetación, y que nuevamente salpicaba una oportunidad para la imaginación del niño, esta vez en una selva inhóspita.
En ese lugar, era también una especie de rey, pues me encontraba solo entre personas ya bastante mayores, por lo que también recuerdo con cierta satisfacción un colmo de atenciones, máxime si tenemos en cuenta que procedo de una familia numerosa. Esos mimos, que hoy se reflejan con muchísima claridad en mi memoria, se traslucen dirigiéndonos a oír misa en una mañana de domingo veraniego, hacia el convento de frailes que existía en la localidad, y en este convento, un jardín, y una pajarera y unos pavos reales, y que olor.
Pues todo esto se lo vengo a contar, por la razón de que el santo patrón de esa localidad es San Francisco Javier, y años después prometí a mi abuela que cuando tuviera un hijo, este llevaría el nombre de ese santo. En aquel momento, mi promesa se vinculó a todas estas sensaciones que hoy les he relatado, pero en este momento, creedme queridos amigos, que me alegro de haberle puesto a mi primer hijo ese nombre, pero mucho más por saber que personas tan sumamente importantes, se encuentran en los lugares verdaderamente pobres de la Tierra, ayudando a los muy necesitados entre los necesitados, y además, dicen hacerlo inspirados en aquel extraordinario tipo llamado Francisco Javier, que acierto …
Muchas Gracias
Antonio Piñero López.
Albacete
Misioneros Javerianos - España