DOSSIER 35

EL AMOR A LOS ENEMIGOS


Este dossier pretende ser una contribución a la cultura de la paz. A veces hablamos mucho de paz pero no sabemos ni lo que esa palabra conlleva ni los caminos para acercarnos a ella. El amor a los enemigos es un camino claro para la creación de condiciones de paz porque implica el perdón y a la vez recrea relaciones nuevas allí donde la convivencia ha resultado dañada.

El dossier consta de dos partes bastante diferentes como estilo y, al mismo tiempo, complementarias. La primera parte es un estudio bíblico, centrado principalmente en las palabras de Jesús sobre el amor a los enemigos. A todos nos suena la frase de Jesús que invita a poner la otra mejilla, y a primera vista esta frase parece una invitación a la pasividad, a la resignación… Nos parece importante clarificar que no es así y que, además, cuando Jesús habla del enemigo, se está refiriendo a personas que están ya causando un mal. El enemigo es alguien muy concreto.

La segunda parte es una recopilación de testimonios de amor al enemigo. Estos testimonios, más o menos detallados, son el mejor ejemplo de que el amor a los enemigos no es algo imposible o que sólo puede alcanzar un selecto grupo de privilegiados: llegar a amar al enemigo requiere entrenamiento y a la vez humaniza profundamente a las personas.

¿Y la misión en todo esto? No olvidamos que nosotros somos misioneros. De hecho, algunos de los testimonios han sido recogidos por los misioneros javerianos en los lugares donde viven. Otros testimonios que tienen como protagonistas a personas de otras religiones nos pueden ayudar a ver esas religiones de una forma más amable. Y en definitiva, también los misioneros estamos comprometidos en la creación de las condiciones necesarias para que la paz sea una realidad en nuestro mundo como testigos y seguidores de Jesús, el Príncipe de la Paz.

Los medios de comunicación se suelen hacer poco eco de situaciones en las que se ha llegado a amar a los enemigos. Si tú que nos lees conoces otros testimonios de amor a los enemigos, o porque los has encontrado en los medios de comunicación o porque has sido testigo de ellos, ¿te importaría comunicárnoslos? Gracias.

También puedes pedirnos aclaraciones o la ampliación de algunas cuestiones que, por razones de brevedad, aparecen de forma más resumida en este dossier

 

* * * * *

 

Si algún grupo desea utilizar este Dossier en sus reuniones como material de reflexión, puede solicitarnos todos los ejemplares que necesite. Se los mandaremos de forma gratuita, contentos y satisfechos de poder ser útiles con nuestra pequeña experiencia y reflexiones.

 

Y si alguien quiere reproducirlo en su totalidad o por partes, tiene todos nuestros permisos.

 

Al que esté interesado en conocer los títulos de los Dossiers publicados (34 hasta el momento), podemos enviarle el catálogo.

Nuestra dirección para pedidos y para aclaraciones o envíos de experiencias:

 

MISIONEROS JAVERIANOS – Montserrat, 9 – 28015-MADRID

Tel 91.446.12.62 – Fax 91.593.05.70

E-mail:      Para pedidos: sxadm@planalfa.es

                 Para aclaraciones: misioneros@javerianos.org

Nuestra web: www.javerianos.org

 


 

AMOR A LOS ENEMIGOS EN LA BIBLIA

 

VIOLENCIA Y NO-VIOLENCIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

 

      Ninguna realidad humana es tan mencionada en el Antiguo Testamento como la violencia. Según un estudio, en el Antiguo Testamento (a partir de ahora, AT) hay 600 pasajes que hablan de exterminio y homicidios, unos 1000 en que Yahvé castiga y se venga y otros 100 en que el mismo Yahvé manda expresamente matar a personas.

      A pesar de toda la violencia presente en la Biblia, la primera página nos presenta una escena de armonía. Se trata del primer relato de la creación[1]. A la hora de comparar este relato con los relatos de creación de las culturas circundantes, lo primero que llama la atención es la ausencia de guerras entre dioses: sólo hay un Dios (por lo que no puede haber lucha) y además crea libremente, colocando a cada criatura en su lugar. El origen de la creación, por tanto, es la paz, y a ella estamos llamados.

      Inmediatamente encontramos en la Biblia las primeras muestras de ruptura de esa armonía: el pecado de Adán y Eva[2] (ruptura de la humanidad con Dios) y el asesinato de Abel a manos de su hermano Caín[3] (ruptura de las personas entre sí). En este último relato se repite hasta siete veces la palabra "hermano", señalando que la violencia está presente en el núcleo mismo de las relaciones humanas. Y Dios interviene: castiga a Caín, pero a la vez pone freno a la venganza sobre él. Esa sociedad empieza a hacerse habitable.

      En el relato del diluvio, la tierra vuelve al caos por causa de la violencia. Dios destruye su propia obra como castigo y renueva todo, estableciendo un pacto de no destrucción[4]. Ese pacto de no destrucción queda también establecido entre las personas en el Decálogo: no matarás[5]. Este mandamiento va acompañado además del primero: la exclusividad de Dios y la condena de la idolatría. Por eso los otros pueblos, que practican cultos a otros dioses, han de ser exterminados. Así conviven el "no matarás" y el anatema, es decir, la destrucción total por motivos religiosos de todo lo que los pueblos conquistados tienen, sean bienes o personas.

      Encontramos la ley del talión, que nace del deseo de poner límite a la venganza y evitar así que la violencia vaya a más. En el caso de muerte, se dará muerte por muerte[6], y si no, ojo por ojo, diente por diente... en perfecto mimetismo[7].

      Lo mismo se puede decir de la institución de las ciudades de refugio[8], que preservan al homicida involuntario del vengador de sangre, otra institución para evitar que la venganza se generalice y que todos se conviertan en vengadores.

      A pesar de que la ley del talión sea la norma común al interior de Israel, se van dando ciertas aperturas que se alcanzan a causa de las mayores desgracias que Israel sufre como pueblo. Por ejemplo, la atención al forastero y al extranjero. La legislación bíblica presta especial atención a los más débiles de la sociedad, y entre ellos incluye al extranjero residente en Israel ¿El motivo? "Extranjeros fuisteis en Egipto"[9]. Incluso esta benevolencia llega hasta la equiparación con el compatriota, y si se llegó a aplicar la ley del talión en positivo,

“No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a ti mismo”[10]

ahora se aplica esa misma ley para los extranjeros residentes en Israel:

"Al forastero que reside junto a vosotros, le miraréis como a uno de vuestro pueblo y le amarás como a ti mismo; pues forasteros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto"[11]

      La otra experiencia traumática para Israel, el exilio, le va a permitir el contacto con la ética helenística, en concreto con el estoicismo, lo que le va a ayudar a superar en cierta forma las fronteras nacionales y abrirse en una dimensión más cosmopolita y filantrópica[12], sin por ello olvidar la experiencia religiosa.

 

¿Y EL AMOR A LOS ENEMIGOS?

      Lo más común es encontrar en la Biblia expresiones de destrucción y odio hacia los enemigos. La frase "ama a tu enemigo" no aparece en el AT. Sin embargo, sí encontramos algunas frases que resultan similares:

+    “Cuando encuentres el buey de tu enemigo o su asno extraviado, se lo llevarás. Si ves caído bajo la carga el asno del que te aborrece,… acude a ayudarle”[13],

+    "No digas: ‘voy a devolver el mal’; confía en Yahvé, que te salvará"[14],

+    "No digas: ‘como él me ha hecho a mí, le haré yo a él, daré a cada uno según sus obras"[15],

+    "¿Del infortunio de mi enemigo me alegré, me gocé de que el mal le alcanzara? ¡Yo que no permitía a mi lengua pecar reclamando su vida con una maldición!”[16].

 

      El enemigo al que se refieren todos estos textos es el enemigo personal: el compatriota al que se perdona la ofensa cometida[17], incluso el perseguidor. Casos de amor y perdón al perseguidor tenemos en José, que perdona a sus hermanos[18] y en David, que perdona la vida a Saúl cuando éste le persigue para matarle[19] y sufre la muerte de su hijo Absalón que se había levantado en armas contra él[20], tanto que llega a decir Joab de él:

"Amas a los que te aborrecen y aborreces a los que te aman".[21]

      Sin embargo, cuando hablamos de los enemigos del pueblo o de otros pueblos, no se aplica amor ni benevolencia. El mejor ejemplo lo tenemos en el mismo David, quien, misericordioso con sus enemigos, clama venganza contra Joab y Semeí[22].

      Lo mismo se puede decir de los pecadores que violan el orden divino: para ellos no cabe más que venganza[23] .

      Conviene señalar sin embargo que la expresión "odia a tu enemigo" tampoco aparece en el AT (veremos más adelante de dónde la toma Mt 5,43).

      El punto de enlace más claro entre el AT y el Nuevo Testamento (NT) se da con la figura del Mesías. Jesús va a ser encuadrado en esta categoría.

      No se puede dudar que la figura del Mesías conlleva a veces acentos violentos, pero no es esto lo que más aparece en el AT ni tampoco lo que el NT retoma.

      El pacifismo mesiánico está desarrollado especialmente por los profetas. El anuncio y la experiencia del exilio les hace descubrir una nueva imagen de Dios, manifestada en lo que podríamos llamar una "vuelta al paraíso". Este "retorno al Edén" se produce a través de una triple reconciliación:

 

►  Reconciliación interhumana. Se logran superar los límites nacionales y Dios se convierte en punto de encuentro de todos los pueblos, lo que conlleva la renuncia a la guerra y al adiestramiento militar[24].

►  Reconciliación cósmica. Transparencia y armonía de toda la creación[25].

►  Reconciliación mesiánica. La violencia se muestra como cómplice de la muerte[26]. En el fondo de todas las violencias está la muerte, que es la gran enemiga de todo el género humano. Dios anuncia la victoria mesiánica sobre la muerte[27] y, por tanto, sobre la violencia. No se trata de lograr la justicia por la muerte del enemigo, sino de liberarlo de su violencia, apartándolo así de su propia muerte.

      Aquí se inserta la figura grandiosa del Siervo de Yahvé[28] y del Justo Sufriente[29], imagen clara de no-violencia y una de las cimas de la revelación de Dios en el AT. Jesús se entiende a sí mismo como el cumplimiento del mensaje del Siervo de Yahvé.

 


 

VIOLENCIA Y NO-VIOLENCIA EN EL NUEVO TESTAMENTO

 

      Ya desde el inicio, utilizando además un texto del Antiguo Testamento, va a dejar claro Jesús cuál es su misión:

“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Noticia, me ha enviado para proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor”[30].

      Jesús conecta con el corazón del AT al manifestar su preferencia por los pobres y débiles, entre los que de hecho realizará todos sus signos. Pero nos resulta especialmente significativo lo que Lucas omite del texto de Isaías: el "día de la venganza de nuestro Dios"[31] queda abolido y sustituido por el "año de gracia". Además, este pasaje se refería directamente a la condena de los paganos. Por eso, el estupor de los oyentes (y su enfado) es manifiesto. Jesús acaba de cortar la sucesión de las venganzas, y en este caso de la venganza más terrible: la venganza de Dios.

      Hay otros pasajes donde también se nos manifiesta esto, como por ejemplo cuando Jesús se niega a enviar fuego del cielo para acabar con la ciudad donde no ha sido recibido[32]. Jesús se distancia así de los milagros de castigo de Moisés y Elías-Eliseo.

      Unido a la abolición de la venganza de Dios está el tema del perdón. Muchos son los pasajes que se podrían citar. Nos limitamos a mencionar la expresión "perdonar setenta veces siete"[33], que tiene un evidente paralelismo con la venganza de Lamec, descendiente de Caín[34].

      Otra novedad de Jesús es la ampliación de la noción de prójimo con la parábola del buen samaritano[35]. Ya vimos que en el AT se entendía normalmente por prójimo al compatriota. Aquí sin embargo aparece "haciéndose prójimo" (es decir, no aquel a quien hay que acercarse, sino aquel que se acerca) a un samaritano, a un excluido.

      Jesús vive manifiestamente esa apertura de la noción de prójimo, siendo amigo de publicanos y pecadores[36], hablando con mujeres samaritanas[37], curando a personas de otros pueblos[38]...

      Jesús se define a sí mismo como no-violento[39], proclama la dicha de los pacíficos[40] y actúa como tal, por ejemplo en su entrada en Jerusalén[41], en la renuncia a defenderse con las armas[42], en su intento de hacer razonar a los soldados que le golpean, devolviéndoles su condición de personas[43] y en su muerte con el perdón en los labios[44].

      Hay, sin embargo, algunos textos que resultan problemáticos y que vamos a analizar brevemente:

 

1)   Les dijo: “Cuando os envié sin bolsa, alforja ni calzado, ¿os faltó algo?” Ellos dijeron: “Nada.” Y les dijo: “Pues ahora el que tiene bolsa, tómela, y también la alforja; y el que no tiene espada, venda su capa y compre una. Os digo que es necesario que se cumpla todavía en mí aquello que está escrito: "Y fue contado con los inicuos", porque lo que está escrito de mí, tiene su cumplimiento.” Entonces ellos dijeron: “Señor, aquí hay dos espadas.” Y él les dijo: “Basta.”[45]

      Se interpreta como la necesidad que tienen los discípulos de defenderse, aunque queda excluido el recurso a la violencia.

2)   “No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él.”[46]

      Se trata de una advertencia sobre la no aceptación del mensaje de Jesús. Por este motivo los discípulos van a sufrir la división, incluso dentro de sus familias. En esta situación de división y rechazo surge la tentación de responder con violencia, pero Jesús no quiere eso. Quizá precisamente para evitar malentendidos, Lucas cambia "espada" (que aparece en Mateo) por "división".

3)   “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.”[47]

      Contexto de persecución. La expresión puede traducirse por activa ("reino violento") o, según las interpretaciones más antiguas, por pasiva ("el reino sufre violencia").

4)   Llegan a Jerusalén; y entrando en el Templo, comenzó a echar fuera a los que vendían y a los que compraban en el Templo; volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas y no permitía que nadie transportase cosas por el Templo. Y les enseñaba, diciéndoles: “¿No está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las gentes? ¡Pero vosotros la tenéis hecha una cueva de bandidos!”[48]

      Hemos dejado para el final el texto más problemático. Jesús se encuentra en el centro del poder religioso y económico de su tiempo y reacciona con fuerza, con agresividad. ¿Se puede hablar de violencia? No hay ataque a las personas, sólo a intereses religiosos y económicos que estaban aplastando al pueblo. Además, Jesús da razón de lo que hace (en concreto se dirige a los vendedores de palomas, es decir, a los que vendían las ofrendas para los pobres, quienes sufrían la mayor explotación).

      Se trata claramente de una acción profética de ruptura con el sistema injusto, donde Jesús combina actuación con palabras. Es a la vez una protesta contra los sacrificios cruentos.

 

      Para mencionar brevemente otros textos del NT, el Apocalipsis presenta una clara oposición al Estado idólatra y perseguidor. No se propugna la violencia física o armada, pero sí la resistencia. La imagen del Cordero degollado es vista como una expresión clara de no-violencia. Esto no impide la alegría ante la caída del Imperio.

      Entre los escritos de San Pablo hay uno que se acerca mucho a la expresión del amor a los enemigos:

“Vuestra caridad sea sin fingimiento; detestando el mal, adhiriéndoos al bien; amándoos cordialmente los unos a los otros; estimando en más cada uno a los otros; con un celo sin negligencia; con espíritu fervoroso; sirviendo al Señor; con la alegría de la esperanza; constantes en la tribulación; perseverantes en la oración; compartiendo las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen, no maldigáis. Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. Tened un mismo sentir los unos para con los otros; sin complaceros en la altivez; atraídos más bien por lo humilde; no os complazcáis en vuestra propia sabiduría. Sin devolver a nadie mal por mal; procurando el bien ante todos los hombres: en lo posible, y en cuanto de vosotros dependa, en paz con todos los hombres; no tomando la justicia por cuenta vuestra, queridos míos, dejad lugar a la cólera, pues dice la Escritura: Mía es la venganza: yo daré el pago merecido, dice el Señor. Antes al contrario: si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza. No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien”[49].

      En este texto, Pablo presenta lugares comunes del pensamiento de la época y también asume expresiones de la Biblia, aunque todo esto impregnado por la benevolencia hacia el enemigo. Y San Pablo sigue diciendo:

“Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. En efecto, lo de: No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud”[50].

      Aquí Pablo menciona expresamente el amor al prójimo como condensación de las prohibiciones del AT.

 

      Concluyendo, la expresión "ama a tu enemigo" no aparece en el NT fuera de los Evangelios, aunque sí su contenido, más o menos matizado. Precisamente por eso se convierte en esencial el estudio de los textos donde explícitamente se menciona dicho amor a los enemigos y que corresponde al siguiente apartado.

 


 

EXPLICITACIÓN DEL AMOR A LOS ENEMIGOS

 

      La afirmación explícita del amor a los enemigos aparece en los evangelios de Mateo y Lucas: en Mateo en el contexto del Sermón de la Montaña (Mt 5,38-48) y en Lucas en el Sermón de la Llanura (Lc 6,27-36).

      En la comunidad de Mateo está muy vivo el tema de la persecución. Los romanos, paganos, dominan la situación, pero la comunidad de Mateo se considera interiormente superior y conserva su dignidad a través de la noviolencia y el amor al enemigo, basándose para ello en la figura de Jesús como Mesías humilde y pacífico.

      Vamos a ver ya el texto de Mateo, que hemos dividido en dos partes:

"Os han enseñado que se mandó: ‘Ojo por ojo, diente por diente’. Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, déjale también la capa; a quien te fuerza a caminar una milla, acompáñalo dos; al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda" (Mt 5,38-42).

      El inicio de este texto hace referencia a la ley del talión. Jesús no propone ni su reforma ni la mejora de su puesta en práctica, sino su abolición.

      Mateo menciona expresamente que se trata de un golpe en la mejilla derecha, lo cual permite suponer que se trata de un golpe con el dorso de la mano, ofensa especialmente deshonrosa en el judaísmo:

"Si alguien golpea a otro en el rostro, le deberá pagar dos minas pero si sucede con el revés de la mano, deberá pagar el doble [51].

      La túnica es el vestido interior, en forma de camisón, mientras que el manto o capa es el vestido exterior, que servía de manta por la noche. Por eso no se podía quitar legalmente[52]. La escena parece indicarnos un proceso judicial, en el que el acreedor pide todo lo que puede, incluso la túnica, y la respuesta del procesado es entregarle todo, hasta lo último que tiene, en una acción claramente contrastante. Parece que Mateo está dirigiendo su evangelio a personas realmente pobres.

      Diógenes dio el vestido a uno que le pedía el manto, y los rabinos también se acercan a estas palabras en algunos de sus escritos. La diferencia está en la motivación: mientras que Diógenes lo hace por el ideal del sabio satisfecho y los rabinos en ganar méritos para evitar los castigos de Dios, Jesús propone esta acción con la mirada puesta en el adversario, queriendo por un lado no caer en su estilo, pero a la vez liberarle de su violencia.

      La mención a caminar por la fuerza una milla parece hacer referencia a los soldados romanos, que podían imponer esa obligación. Además, los términos técnicos empleados en el texto original así lo indican.

      Y la segunda parte del texto de Mateo dice así:

"Os han enseñado que se mandó: ‘Amarás a tu prójimo...’ y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para ser hijos de vuestro Padre del cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos.

      Si queréis sólo a los que os quieren, ¿qué premio merecéis? ¿No hacen lo mismo también los recaudadores? Y si mostráis afecto sólo a vuestra gente, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen eso mismo también los paganos? Por consiguiente, sed buenos del todo, como es bueno vuestro Padre del cielo" (Mt 5,43-48).

      "Ama a tu prójimo" sí aparece expresado así en el AT, pero no encontramos lo de "odia a tu enemigo". ¿De dónde ha sacado Mateo esta frase? Puede ser una expresión popular, una alusión a algún pasaje no explícito del AT (sobre todo de los salmos de venganza), o simplemente Mateo quiso establecer un paralelismo con la frase anterior, y como en la Biblia no existen matices ni términos medios, tuvo que recurrir a la palabra "odio". Donde no se ama, de hecho se odia, porque el significado de odiar es el de amar menos o no amar. En definitiva, ese odio representa todo carácter excluyente o particularista del amor mal entendido.

      Esto de amar al enemigo y rezar por él cuenta con pocos paralelos en su tiempo[53]. Se trata además de un enemigo bien preciso, que ya me está haciendo sufrir porque me persigue. El enemigo no está idealizado, sino que se presenta con una enemistad activa. También la respuesta es activa: el amor no se reduce sólo a buenos sentimientos, sino que incluye a toda la persona y se manifiesta en obras, como la oración.

      En la comunidad de Lucas hay preocupaciones a causa de la desigualdad económica porque Lucas habla mucho de los pobres en contraposición a los ricos. Es también el evangelista que más presenta la misericordia y el perdón de Jesús.

"Pero, en cambio, a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, rezad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A todo el que te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Así, pues, tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Si queréis a los que os quieren, ¡vaya generosidad! También los descreídos quieren a quien los quiere. Y si hacéis el bien al que os hace el bien, ¡vaya generosidad! También los descreídos lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¡vaya generosidad! También los descreídos se prestan unos a otros con intención de cobrarse. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada: así tendréis una gran recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los malos y desagradecidos. Sed generosos como vuestro Padre es generoso" (Lc 6,27-36).

     

      Lucas formula la "regla de oro" (“no hagáis a los demás lo que no queréis que os hagan a vosotros”) en positivo (“tratad a los demás como queréis que ellos os traten”): no basta con no hacer mal al otro, se trata de hacerle el bien. Además, Jesús no se conforma con una mera cuestión de reciprocidad o equivalencia (una especie de ley del talión en positivo), sino que propone esta actitud “sin esperar nada”, de forma totalmente gratuita.

      En el texto de Lucas las cuestiones económicas aparecen varias veces. La actitud que Lucas propone es de total gratuidad. Lucas no recurre ni a la propiedad privada ni al derecho de exigir la devolución de lo prestado.

 

MOTIVACIONES DEL AMOR A LOS ENEMIGOS

1.   Imitación de Dios.

      Dios manifiesta su paternidad a todos, dando gratuitamente sus dones (sol, lluvia) sin tener en cuenta los méritos ni la bondad o maldad del receptor. Esta gratuidad es la única alternativa para cortar la espiral de violencia que provocan los conflictos sociales y las disputas económicas. La gratuidad incluye el perdón, que no es una cualidad más de Dios sino que nos revela su esencia. Esto provoca un tremendo choque con nuestra imagen de un Dios que premia a los buenos y castiga a los malos, y por eso resulta muy difícil de aceptar. Éste es, sin embargo, el rostro de Dios que nos revela Jesús: Dios es así, ésta es su perfección y, actuar como Él, muestra claramente que somos sus hijos, que participamos de la realidad nueva del reino y que construimos la paz.

2.   Contraste y reciprocidad.

      La motivación del amor a los enemigos no está sólo en la relación con Dios, sino que también hay que buscarla en la relación nueva entre las personas. Jesús pretende que el comportamiento de sus seguidores se diferencie del de los recaudadores y paganos en la presentación de una mayor humanización. Esta diferencia va acompañada de un deseo de reconocimiento y admiración por parte de los otros grupos. En el fondo se espera del otro el mismo comportamiento. Ya lo indica la regla de oro expresada en positivo: tratad a los demás como queréis que ellos os traten. La reciprocidad es esperanza, pero no condición ni cálculo.

3.   Ausencia de la finalidad proselitista.

No podemos dejar de mencionar un motivo que el Evangelio no señala y que, sin embargo, se introdujo inmediatamente entre los cristianos. Se trata de la motivación proselitista o de conversión del enemigo, que supone que, si actuamos así, ya no tendremos enemigos porque habremos logrado que ese enemigo se transforme en amigo. Sin embargo Jesús presenta al enemigo con toda su crudeza y sin que éste manifieste ningún cambio de actitud.

 

CONCLUSIONES

      Podemos llamar a la Biblia "El libro del amor", aunque la continua presencia de la violencia, sobre todo en el Antiguo Testamento, nos desconcierta. Sin embargo, encontramos un mensaje de amor que progresivamente se va desarrollando hasta llegar a formulaciones explícitas sobre el amor a los enemigos. Eso sí, referidas únicamente al contexto israelita.

      La cumbre del Antiguo Testamento en este aspecto es la figura del Siervo de Yahvé, que los evangelistas retoman como modelo interpretativo de Jesús.

      Jesús es el modelo de amor llevado a la plenitud y en él descubrimos la paradoja de que, siendo totalmente para los demás, es profundamente él mismo. Así pues, el proceso de ser persona pasa por el ser-para-los-demás y el ser-desde-Dios.

      En el Sermón de la Montaña de Mateo aparece mencionado explícitamente el amor a los enemigos, y muy posiblemente haciendo referencia a extranjeros (los soldados romanos). Tiene carácter de revelación: el motivo fundamental para amar a los enemigos es la "imitación de Dios", pues Dios es así.

      El amor a los enemigos no es una innovación del evangelio. Aparece muchos siglos antes, en las religiones orientales. También el estoicismo tiene formulaciones muy parecidas a las del evangelio, pero las motivaciones que laten detrás no son totalmente coincidentes: los estoicos fundamentan el amor a los enemigos en la identidad de naturaleza entre las personas y en la apatía del filósofo.

      El amor a los enemigos es mencionado por comunidades cristianas que están siendo perseguidas. Por tanto no idealizan al enemigo, y curiosamente tampoco aparece la finalidad proselitista (que el enemigo se convierta en amigo), aunque se mantiene como esperanza ese deseo.

      El amor a los enemigos ha sido puesto en duda porque ese amor puede estar basado en motivaciones poco claras: impotencia y resentimiento, desconocimiento de la realidad, seguimiento de una norma imposible de cumplir... Estas "sospechas" nos previenen ante posibles peligros de un amor a los enemigos mal entendido.

      No podemos ser sin los otros, nuestra vida es una continua relación.

Esto implica que mi realización como persona esté inseparablemente unida a la realización del otro. Por eso, aunque mi relación puede estar fundamentada en el odio o en el amor, sólo esta segunda realidad es la que corresponde a nuestro ser personas, la que nos humaniza y plenifica, pues el odio excluye mientras que el amor es una fuerza integradora.

      El amor a los enemigos no es cuestión únicamente de sentimientos, sino que se refleja en actitudes concretas y visibles con respecto al enemigo. Tiene, por tanto, repercusiones sociales y políticas, y también de cara al fin de los tiempos: espero que nadie se pierda, ni siquiera mi enemigo.

      Precisamente porque vemos y encontramos personas que han amado, y han llegado a manifestar un amor sin límites al incluir en ese amor a sus enemigos, descubrimos su enorme valor de humanización y podemos afirmar su posibilidad.

 


 

  TESTIMONIOS DE AMOR A LOS ENEMIGOS

 

Las palabras de Jesús sobre el amor a los enemigos alcanzan toda su plenitud cuando hay personas que las viven en sus circunstancias concretas. Nos bastaría saber que Jesús ya las vivió y fue coherente con su propio mensaje. Para nuestra alegría, Jesús no ha sido el único que ha creído en el amor hasta el final. Todos los casos en los que se llega al amor a los enemigos suponen una muestra evidente de que Dios y su Palabra están presentes en la historia, de que podemos alcanzar grados de humanización que incluyan el amor y el perdón al enemigo.

Por eso estos testimonios que ahora publicamos son una enorme riqueza para la humanidad, sobre todo teniendo en cuenta que no se llega al amor al enemigo de la noche a la mañana, sino que tal actitud es fruto de un proceso, de una visión de la vida y de los demás que se alcanza con la educación y el esfuerzo cotidiano… y con la gracia de Dios. De hecho, en la mayoría de estos testimonios aparece explícitamente la motivación religiosa, cristiana o no.

Los 15 testimonios que aparecen a continuación están publicados por el orden cronológico de las fechas que dieron lugar al conflicto resuelto con el amor. Los dos testimonios que no tienen fecha precisa han sido colocados al final.

Seguro que en la historia se han dado muchos más casos de amor a los enemigos, éstos no son más que una pequeña muestra. Si tú, que estás leyendo este dossier, conoces otras situaciones en que se ha llegado al amor a los enemigos, comunícanoslas, por favor.

 

1.   Chile: JUAN ALSINA

 

Juan Alsina era un cura obrero español que viajó a Chile con la OCSHA (Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana). Allí estuvo cinco años, hasta el 19 de septiembre de 1973, ocho días después del golpe de estado del general Augusto Pinochet. Ese día fue detenido en el hospital de San Juan de Dios, donde trabajaba como jefe de personal, y asesinado de siete tiros en el puente Bulnes, sobre el río Mapocho. Juan Alsina sabía que esto podía suceder pero prefirió quedarse y seguir trabajando junto al pueblo chileno.

Nueve meses después de su muerte, José Alsina, su padre, le escribió una carta para felicitarle “desde abajo” por su santo. En esta carta decía:

      “Recuerdo bien que decías que en Chile tenías muchos amigos ¡Ya lo creo! Y que te querían de veras. Y esto lo han demostrado, porque quisieron que te quedaras para siempre. Yo quisiera saber quién es ese amigo y tener su dirección. No para vengarme de él, sino para perdonarlo y mandarle mi indulto, para que no viva con remordimiento, por-que de muy joven me enseñaron a perdonar y aún no lo he olvidado. Y tú, Juan, desde arriba, donde descansas, perdónalos también, como perdonó Jesucristo a sus discípulos y a toda la humanidad. Te lo digo otra vez, perdónalos como buen cristiano”.

Durante muchos años no se supo nada de este caso hasta que por fin, el 14 de agosto de 1990 (casi 17 años después del asesinato), otro presbítero, compañero de Juan Alsina, consiguió dar con el soldado que lo mató (Nelson Bañados, ya fallecido porque se suicidó) y recoger su testimonio. Según el soldado, “al llegar al puente Bulnes mi capitán (el mayor Donato López Almarza) frenó. Yo me bajé como lo hacía con cada uno de los que fusilaba y saqué a Juan del furgón y fui a vendarle los ojos. Pero Juan me dijo:

“Por favor, no me pongas la venda y mátame de frente, que no tengo nada que esconder... Mátame de frente porque quiero verte y darte el perdón”.

Fue muy rápido. Recuerdo que levantó su mirada al cielo, que hizo un gesto con las manos; luego las puso sobre su corazón, movió los labios como si estuviera rezando y dijo: “Padre, perdónalos “.

Yo le disparé la ráfaga y cayó al tiro. Quería dispararle con la pistola, pero lo hice con la metralleta para que fuera más rápido. El impacto fue tan fuerte que volteó su cuerpo y prácticamente cayó solo al Mapocho, yo tuve que darle un empujoncito no más. Otros a veces caían al piso del puente y había que levantarlos y echarlos al río. Eran las diez de la noche y de este fusilamiento no me voy a olvidar nunca más.”

 

* * *

 

2.   Argentina: ADOLFO PÉREZ ESQUIVEL

 

De nacionalidad argentina, pintor y escultor de profesión, casado y con tres hijos, católico activo, es un militante de la no-violencia que recibió el Premio Nóbel de la Paz en 1980. Su actitud le valió la cárcel. Esta experiencia data de abril de 1977.

“He vivido la cárcel de diversas formas. Lo digo siempre, por mi parte, es importante mantener la serenidad interior suficiente, en la oración, para escuchar “el silencio de Dios”, para escuchar lo que Él quiere decirnos en nuestra vida personal y a través de los signos de los tiempos, para descubrir cómo los vivimos.

Para mí, ciertos hechos han tenido una significación especial. Fui arrestado el primer día de la Semana Santa, el 4 de abril. También era el aniversario de la muerte de Martin Luther King. Ciertamente viví esta Semana Santa de una forma muy especial.
      Durante los dos primeros días del “tubo”, permanecí en la oscuridad más completa. El tercer día, cuando los vigilantes abrieron la puerta, entró la luz y pude leer en las paredes innumerables inscripciones, nombres de seres queridos, oraciones, insultos. En lo que estaba escrito en las paredes, en medio de las oraciones, se podía leer: “En el atardecer de tu vida, serás juzgado sobre el amor”; y también: “Virgen Santa, somos inocentes”; o todavía: “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”.

Pero lo que más me impresionó fue una enorme mancha con una inscripción escrita debajo con el dedo mojado con sangre. Leí: “Dios no mata”. Esta inscripción se quedó grabada en mí. Permanecerá toda la vida. Estas cosas que dejan huella... Esto ocurría en medio de las torturas.”

 

* * *

 

3.   Italia: MARIA FIDA MORO

 

Aldo Moro, ex primer ministro italiano, fue asesinado por las Brigadas Rojas el 9 de mayo de 1978 tras un secuestro de cincuenta y cinco días.

Una de las autoras de aquel secuestro y posterior asesinato, Adriana Faranda, tomó la iniciativa de pedir perdón a la hija de su víctima y le solicitó, junto con su compañero sentimental, Valerio, encarcelado por el mismo delito, que acudiese a visitarles a la cárcel.

“Fui a visitarla a la cárcel porque es lo que hubiera hecho mi padre en mi lugar”, explica Maria Fida Moro, la mayor de las cuatro hijas de Aldo Moro, que tiene ahora sesenta años y confiesa que aquel día «fui hasta la cárcel por mérito de mi padre, que me enseñó a amar la justicia y, a la vez, a perdonar. Además, Adriana y Valerio se habían opuesto a la decisión de matar a mi padre. Y por eso, a su vez, fueron condenados a muerte por sus propios compañeros».

Cuando Italia descubrió un día que la hija mayor del ex primer ministro Aldo Moro visitaba en la cárcel a dos miembros de aquel comando terrorista, muchos se rasgaron las vestiduras y algunos incluso la insultaron, «pero también les perdoné».

Adriana Faranda - que tiene en la actualidad 58 años y es también madre de familia - recuerda que «conocí a Maria Fida en el momento más difícil de mi vida. El valor de sus palabras y del gesto de perdonarnos van más allá de toda medida».

Aquel primer encuentro con las rejas de por medio hace más de veinte años dio paso a una amistad que, a su vez, ha ayudado a otros criminales a pedir perdón, y a otras víctimas a concederlo.

La amistad entre Maria Fida Moro y Adriana Faranda ha superado desacuerdos, como el que hubo en mayo de 2006, cuando la ex brigadista pidió “igualdad de oportunidades para los terroristas y los familiares de las víctimas”.

La hija del primer ministro asesinado le respondió en carta abierta:

“Tú tienes el derecho a tener una vida normal, pero también a nosotros nos gustaría disfrutarla. Tú has cumplido una pena de 16 años y yo llevo cumplida una de 28 años. Tú has salido de la cárcel y has terminado. Nosotros seguimos en la cárcel del dolor, contemplando vi-das perdidas para siempre”.

Adriana lo entendió. Y volvió a pedir perdón.

 

* * *

 

4.   Italia: PINO TALIERCIO

 

En 1981 un comando de las Brigadas Rojas secuestró y posteriormente mató a Pino Taliercio, director de la Petroquímica de Marghera (Italia). Durante los días del secuestro su mujer, Gabriella, llamaba a los secuestradores “nuestros hermanos” y una vez en el funeral llegó a pedir por boca de uno de sus hijos:

“Señor, en este día tan duro para mí y para mi familia, ahora que ya no tenemos a nuestro papá, te doy gracias porque, aunque te lo has llevado rápido, nos has dado un papá formidable. Nos ha enseñado a amar al prójimo, el estudio, el trabajo, todas las cosas. Quiero amar también esta muerte de mi papá que tú has llamado a tu Reino”.

Años más tarde, Gabriella seguía esperando en la fuerza del perdón:

“Quizá llegue un día, dentro de 10 años si estoy todavía viva, en el cual quien ha matado a mi marido venga a pedirme perdón”.

Poco después uno de sus secuestradores, Antonio Savasta, escribió a Gabriella estas palabras:

“En los días del secuestro su marido era como usted lo describía: tranquilo, lleno de fe, incapaz de odiarnos y con una dignidad altísima. Sé, señora, que esto no le compensará mucho, pero sepa que dentro de mí ha vencido la palabra que llevaba su marido. Ha vencido contra mí, que sólo hoy consigo entender algo, ha vencido contra todos aquellos que todavía hoy no entienden... Incluso en aquel momento su marido ha dado amor, ha sido una semilla tan potente que tampoco yo, que luchaba en contra, he conseguido extinguirla dentro de mí. Esta es una flor que quiero cultivar para poder ser yo quien la dé. Si no hubiera sido por vosotros yo estaría todavía perdido en el desierto. Creedme, estoy en deuda con vosotros por esto y más. Sólo espero colmar este vacío dando y enseñando a otros lo que vosotros me habéis dado y enseñado a mí”.

 

* * *

 

5.   Líbano: VIGILIA DE ORACIÓN

 

Durante los años de la guerra del Líbano, un sacerdote, Michel Hubaut, participó en una vigilia de oración en la que se había escuchado el evangelio que hace referencia a perdonar 77 veces (Mt 18). Ésta es su crónica de aquella oración:

“Hubo un largo silencio. Lo poco que yo había oído del sufrimiento de esas personas después de tantos años de guerra me hizo caer en la cuenta de la enormidad de esta frase ¡Este texto me pareció de pronto in-humano! ¿Cómo se puede proponer esta Palabra a personas aplastadas por una situación que no han buscado y donde se sienten impotentes? Controlando su pena, osaron hablar. Y yo, estupefacto, escuchaba esas voces, rotas por tanto sufrimiento, reconocer humildemente que ese perdón no volvería a surgir naturalmente de sus corazones. Demasiado odio, sangre y muertos como para no sentirse destrozados.

Después de esta confesión sin máscaras rezaron a Dios que hiciera nacer, por la fuerza de su Espíritu, este perdón imposible. La verdad y la grandeza de su oración eran de una calidad impresionante.

Terminada la vigilia, entrada la noche, uno de ellos me acompañó en coche. Cuando nos despedíamos me dio un poco de dinero:

“Padre, me gustaría que usted dijese una misa por mis dos hijos, muertos con 17 y 21 años”.

Y añadió tras un momento de duda:

“Fueron torturados”.

Y antes de que tuviese el tiempo de reaccionar, aturdido por tal enormidad, me tendió otro billete:

“Y usted dirá otra misa por quienes les mataron”, me dijo.

 

* * *

 

6.   Argelia: CHRISTIAN DE CHERGÉ

 

Argelia vivió un periodo muy convulso: todos los extranjeros presentes en el país fueron amenazados por el terrorismo fundamentalista y muchos, sobre todo religiosos y misioneros cristianos, fueron asesinados. Entre ellos se encontraban los siete monjes trapenses, todos franceses, del monasterio de “Nuestra Señora del Atlas”, que fueron secuestrados en marzo y degollados el 21 de mayo de 1996.

Estos monjes ya habían recibido la “visita” amenazadora de hombres armados a los que llamaban “nuestros hermanos de las montañas.” Los monjes sabían que sus vidas corrían peligro, pero todos decidieron libremente seguir en el país. El prior de la comunidad, Christian de Chergé, había vivido 3 años de su infancia en Argelia y volvió allí como militar durante la guerra de la independencia. Entonces un amigo suyo musulmán, Mohamed, fue asesinado al querer protegerle. Este hecho marcó su vida y le orientó hacia el sacerdocio y a volver a Argelia como religioso. Así se puede comprender el profundo aprecio por los musulmanes que quedó reflejado en su testamento, que aquí reproducimos:

Cuando un A-Dios se vislumbra...

Si me sucediera un día, y ese día podría ser hoy, ser víctima del terrorismo que parece querer abarcar en este momento a todos los extranjeros que viven de Argelia, yo quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recuerden que mi vida estaba ENTREGADA a Dios y a este país. Que ellos acepten que el Único Maestro de toda vida no podría permanecer ajeno a esta partida brutal.

Que recen por mí. ¿Cómo podría yo ser hallado digno de tal ofrenda? Que sepan asociar esta muerte a tantas otras tan violentas y abandonadas en la indiferencia del anonimato.

Mi vida no tiene más valor que otra vida. Tampoco tiene menos. En todo caso, no tiene la inocencia de la infancia. He vivido bastante como para saberme cómplice del mal que parece, desgraciadamente, prevalecer en el mundo, inclusive del que podría golpearme ciegamente.

Desearía, llegado el momento, tener ese instante de lucidez que me permita pedir el perdón de Dios y el de mis hermanos los hombres, y perdonar, al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiera herido.      Yo no podría desear una muerte semejante. Me parece importante proclamarlo.
     
En efecto, no veo cómo podría alegrarme que este pueblo, al que yo amo, sea acusado, sin distinción, de mi asesinato. Sería pagar muy caro lo que se llamará, quizás, la "gracia del martirio" debérsela a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si él dice actuar en fidelidad a lo que él cree ser el Islam.

Conozco el desprecio con que se ha podido rodear a los argelinos tomados globalmente. Conozco también las caricaturas del Islam fomentadas por un cierto islamismo. Es demasiado fácil creerse con la conciencia tranquila identificando este camino religioso con los integrismos de sus extremistas.

Argelia y el Islam, para mí son otra cosa, es un cuerpo y un alma. Lo he proclamado bastante, creo, conociendo bien todo lo que de ellos he recibido, encontrando muy a menudo en ellos el hilo conductor del Evangelio que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primerísima Iglesia, precisamente en Argelia y, ya desde entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes.

Mi muerte, evidentemente, parecerá dar la razón a los que me han tratado, a la ligera, de ingenuo o de idealista: "¡Qué diga ahora lo que piensa de esto!" Pero éstos tienen que saber que por fin será liberada mi más punzante curiosidad. Entonces podré, si Dios así lo quiere, hundir mi mirada en la del Padre para contemplar con El a Sus hijos del Islam tal como El los ve, enteramente iluminados por la gloria de Cristo, frutos de Su Pasión, inundados por el Don del Espíritu, cuyo gozo secreto será, siempre, el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias.

Por esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios que parece haberla querido enteramente para este GOZO, contra y a pesar de todo.
En este GRACIAS en el que está todo dicho, de ahora en más, sobre mi vida, yo os incluyo, por supuesto, amigos de ayer y de hoy, y a vosotros, amigos de aquí junto a mi madre y mi padre, mis hermanas y hermanos y los suyos, ¡el céntuplo concedido, como fue prometido!

Y a ti también, amigo del último instante, que no habrás sabido lo que hacías. Sí, para ti también quiero este GRACIAS, y este "A-DIOS" en cuyo rostro te contemplo.

Y que nos sea concedido reencontrarnos como ladrones felices en el paraíso, si así lo quiere Dios, Padre nuestro, tuyo y mío

¡AMEN! IM JALLAH!

 

* * *

 

7.   España: JOSÉ LUIS SAN PÍO

 

El 11 de septiembre de 2001 se produjeron los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York. En aquellos atentados hubo una única víctima española: Silvia San Pío, de 26 años, que estaba casada con el estadounidense John Resta y que trabajaba junto a él en una compañía de inversiones de la torre norte. Ambos murieron.

El padre de Silvia, José Luis, abogado en Madrid, suele repetir un mensaje: “Procuro expresar mi pensamiento de que el terrorismo no debe ser combatido por la violencia, sino por el amor al prójimo y el perdón”. Lo que hay que hacer, según él, es tender puentes, ponerse de acuerdo, y para ello el camino pasa por la misericordia y el amor a nuestros semejantes.

De hecho, José Luis cree que las medidas contra el terrorismo que se han adoptado tras el 11-S, no han servido porque lo importante es “hacer que la injusticia que existe en el mundo se reduzca” ya que “la injusticia no es la causa del terrorismo, pero lo fomenta”.

Al ser preguntado si ha podido perdonar a quienes mataron a su hija, San Pío empieza diciendo que nunca ha sentido odio por los terroristas. Luego se detiene un segundo y acaba contestando que sí: “Creo que les he perdonado”. San Pío lo intenta explicar con términos bíblicos: “Los terroristas no saben lo que hacen”.

Esta cita del Evangelio no es casual. San Pío es cristiano y afirma que, “por supuesto”, su fe le ha ayudado. Dice que es un don, que no hay que intentar convencer a la gente, pero que, “gracias a Dios”, él es creyente.

 

* * *

 

8.   Francia: COMUNIDAD DE TAIZÉ

 

El 16 de agosto de 2005, durante la oración vespertina de la comunidad ecuménica de Taizé junto con los jóvenes que se alojan allí una mujer rumana, Luminita Solcan, acuchilla al fundador de la comunidad, el hermano Roger, quien participa en la oración rodeado de niños. Inmediatamente evacuan al herido, pero muere enseguida. Parece ser que la mujer había solicitado ser admitida en el grupo de los jóvenes “permanentes” al lado de la comunidad, pero los hermanos se lo habían desaconsejado por sus desequilibrios psicológicos.

Durante el funeral por el hermano Roger, celebrado el 23 de agosto, el nuevo responsable de la comunidad, el hermano Alois, hizo esta oración de perdón:

“Al Hermano Roger no le gustaba que se pronunciaran muchas palabras en las Iglesias, así que me gustaría concluir con una oración: Dios de bondad, confiamos a tu misericordia a Luminita Solcan quien, en un acto enfermizo, puso fin a la vida de nuestro hermano Roger. Unidos a Cristo en la cruz te decimos: Padre, perdónala, porque no sabe lo que ha hecho. Espíritu Santo, te pedimos por el pueblo de Rumanía y por los jóvenes rumanos tan queridos en Taizé.

Tú, el Cristo de compasión, nos concedes estar en comunión con los que nos precedieron y que pueden seguir junto a nosotros. Ponemos en tus manos a nuestro hermano Roger. Ya contempla lo invisible. Siguiendo sus pasos, nos preparas para acoger un resplandor de tu claridad”.

 

* * *

 

9.   Palestina: ISMAEL AL JATIB

 

El 5 de noviembre de 2005 Ahmed el Jatib, niño de 12 años, jugaba con un fusil de plástico en el campo de refugiados de Yenín, en la Cisjordania ocupada, cuando fue tiroteado por un soldado de Israel. El Ejército israelí difundió fotografías del juguete para demostrar lo real que parecía. Ingresado en Ramala, a las pocas horas fue trasladado con urgencia al Hospital Rambam de Haifa (Israel), donde el niño murió.

Su padre decidió inmediatamente donar sus órganos, sin importar la condición de árabe o hebreo del receptor, porque, como reconoció el padre, “así queremos enviar un mensaje de paz a la sociedad, al Ministerio de Defensa y al Parlamento israelí. De camino al hospital vi a muchos niños jugando. Mi hijo estaba entre la vida y la muerte, y pensé que, si ocurría lo peor, podríamos dar vida a otros niños y permitirles así que siguieran jugando”.

Es de esperar que seis israelíes le guardarán gratitud de por vida. El portavoz del hospital, Tzvi Ben-Yishai, explicaba ayer que los padres donaron los órganos para “acercar los corazones y acercar la paz”. Un bebé de seis meses y una mujer de 56 años compartirán el hígado de Ahmed, dividido en dos mitades tras su muerte. A una niña de 4 años y a un pequeño de 5 se les trasplantaron sus pulmones. El corazón de Ahmed late ya en el pecho de una menor de 12 años. Y otro de 5 tiene riñones casi nuevos.

El primer ministro, Ariel Sharon, telefoneó al padre del pequeño y le invitó a visitarle para darle el pésame. "Sharon me dijo que quería verme cara a cara para pedirme perdón personalmente", explicó Ismael Al Jatib, quien agregó que aceptará la invitación "si ello sirve a la paz y evita más muertes de niños". "Si voy le diré:¡para esta guerra por Dios, y deja a tus niños y a los nuestros vivir libres! ¡Para la guerra que ha matado a mi hijo"! recalcó Al Jatib.

      En medio del inmenso odio y violencia que corroe a palestinos e israelíes, hay precedentes de muestras de solidaridad semejantes en ambos sentidos. Aunque no abundan. Corría el verano de 2003 cuando Kaher Aude, un chaval palestino de 11 años, pereció al caer del tejado de su casa en Nablus. La familia donó los órganos a un hospital israelí de la ciudad de Petah Tikva, lo que dio origen al primer “trasplante dominó” en el Estado hebreo. Una niña judía de 13 años, que padecía una fibrosis, recibió el corazón y los pulmones. Y el corazón de la pequeña pudo trasplantarse a su vez a otro crío. También se implantaron los ri-ñones del accidentado a otros dos menores. El padre de Kaher aseguró entonces: “Mientras los israelíes matan a niños palestinos, nosotros damos vida a jóvenes israelíes”.

Tamir Ashkenazi, portavoz del Centro Nacional de Trasplantes de Israel, afirmó en 2003 que el caso de Kaher fue el primero en el que un palestino hacía público ese acto de generosidad, y añadió que en varias ocasiones se habían trasplantado los órganos de víctimas israelíes de atentados suicidas a ciudadanos palestinos.

 

* * *

 

10. Sudáfrica: ADRIAAN VLOK

 

En un acto de contrición por delitos cometidos durante el 'apartheid', el mes de agosto de 2006 el ex ministro de Ley y Orden durante aquel régimen, Adriaan Vlok, lavó los pies de Frank Chikane, pastor protestante a quien en mayo de 1989 intentaron asesinar envenenando sus ropas mientras viajaba fuera del país. Actualmente Chikane ocupa la dirección general de la Presidencia de Sudáfrica.

A comienzos de este mes, Vlok pidió una audiencia con Chikane e, inesperadamente, sacó dos toallas y una palangana, y comenzó a lavar los pies del funcionario presidencial. Poco después hizo lo mismo con las madres de 10 jóvenes negros que la policía secuestró, torturó y mató - algunos fueron quemados vivos - en 1986.

"Tenemos que liberarnos de los actos horribles del pasado", ha declarado Chikane. "Me llevó dos meses antes de aceptar su visita", agregó Chikane en sus declaraciones a una emisora de radio. Chikane se conmovió por el gesto de Vlok, como reveló cuando apareció con él en una iglesia de Soweto. “El hecho de que Vlok viniera a confesarse conmigo y de que esté hoy aquí entre nosotros es un milagro”, dijo Chikane a los feligreses. Después, Vlok, sentado en la primera fila de la iglesia con la esposa de Chikane, tomó la palabra e impresionó al público con la sinceridad de su discurso. “Me sentí tan agradecido”, dijo Vlok, recordando el encuentro con Chikane en Pretoria. “Lloré. Había lágrimas en sus ojos también. Le miré a los ojos y vi amor. Entonces, él rezó por mí”. Dirigiéndose a los que estaban reunidos en la iglesia - todas personas negras - como sus “hermanos y hermanas”, Vlok dijo: “Lamento lo que habéis tenido que sufrir. Estábamos librando una guerra aquí, en Soweto”. Vlok terminó volviéndose una vez más a Chikane. “Doy gracias a Dios por impedir que le matara”[54].

* * *

 

11. Estados Unidos: COMUNIDAD AMISH[55]

 

El pasado 2 de octubre de 2006, en un pequeño pueblo amish del condado de Lancaster (Pennsylvania), Charles Roberts asesinó a cinco niñas e hirió de gravedad a otras cinco y después se suicidó. Uno de los cadáveres presentaba más de veinte balazos. Roberts planeó su ataque meticulosamente, haciendo un inventario de los suministros que necesitaría y después comprándolos gradualmente a lo largo de un período de seis días. En su inventario se leen los materiales que iba a necesitar: clavos, tornillos, llaves inglesas, balas, armas, cascos, planchas de madera, cuerda… Todo parece indicar que Roberts pensaba en torturar y violar a las niñas antes de matarlas, pero la llegada de la policía hizo que los acontecimientos se precipitasen. La reacción de la comunidad amish y de las personas del condado ha sido la de perdonar:

"No creo que haya alguien aquí que quiera hacer algo aparte de perdonar", dijo un residente del con-dado de Lancaster. "No necesitamos pensar en juicios; necesitamos pensar en el perdón y seguir adelante".

Muchas personas del lugar les comunicaron su perdón directamente a la esposa e hijos de Roberts.

Un pastor protestante local recordada cómo el abuelo de Marian Fisher, una de las niñas asesinadas, instaba a los parientes más jóvenes a no odiar a Roberts por matarla: Mientras estábamos junto al cadáver de esta niña de 13 años, el abuelo instruía a los jóvenes. Estaba diciendo a la familia: “no debemos desear el mal a este hombre”.

 

* * *

 

12. Palestina: MUSULMANES DE TUBAS

 

El 12 de septiembre de 2006 el Papa Benedicto XVI pronunció una conferencia en Ratisbona (Alemania) en la que realizó comentarios sobre el Islam. Muchos musulmanes en diferentes puntos del planeta se sintieron ofendidos por algunas frases de este discurso y se produjeron protestas y disturbios, pero tan solo una minoría realizó actos violentos.

En Tubas (ciudad de unos 16.000 habitantes que pertenece a la Autoridad Nacional Palestina) un puñado de radicales y exaltados atacó la iglesia: un cóctel molotov impactó en la fachada causando daños de poca consideración.

La inmensa mayoría de la población de esta ciudad es musulmana (la comunidad cristiana está formada por tan solo un centenar de personas). Una importante parte de la comunidad musulmana de Tubas salió a la calle y se postró durante toda la noche junto a la iglesia cristiana para protegerla. En los días posteriores muchos colaboraron para reparar los daños sufridos y en menos de una semana no se notaba desperfecto alguno en la iglesia.

 

* * *

 

13. Italia: CARLO CASTAGNA

 

Raffaella Castagna, de 30 años, su madre, Paola Galli, su hijo Yousef, de apenas dos años, y su vecina Valeria Cherubini, fueron degollados la noche del 11 de diciembre de 2006 en su casa de Erba (Como, Italia) a manos de los cónyuges Rosa Bazzi y Olindo Romano.

La prensa responsabilizó en un primer momento al marido de Raffaella Castagna, Azouz Marzouk, un tunecino con antecedentes penales por tráfico de drogas, pero tuvo que reconocer su error al conocerse que el marido se encontraba en Túnez en el momento del delito. Tras un mes de misterio, el matrimonio antes mencionado admitió su participación en el crimen.

El móvil de este delito feroz sería, según los fiscales, una disputa de años por causa del ruido. Rosa no podía soportar los llantos del pequeño Yousef, le causaban dolor de cabeza, no la dejaban dormir.

Tras confesarse autora del crimen, Rosa ha dado todos los detalles escalofriantes del suceso: el asesinato del niño, que ella misma habría levantado del sofá sujetándolo por el pelo, y habría degollado sin escrú-pulos, para callarlo para siempre; o el incendio en la casa, provocado para eliminar todas las pruebas.

En esta tragedia, se oye una voz que desentona: “Claro que perdono”, dice Carlo Castagna, marido, padre y abuelo de tres de las víctimas. Carlo se asombra del revuelo que han despertado sus palabras: “Incluso el Padre Nuestro nos dice de perdonar. Y yo no soy el único, conmigo perdona también mi suegra Lidia, mi tercera madre (la primera murió durante los bombardeos, mi padre se casó nuevamente y su segunda mujer murió en 1984).”

Sus palabras son fuertes, más fuertes que las que hablan de odio y de venganza. Incluso el sacerdote Don Gino Rigoldi ha declarado que a ningún cristiano se le pide tanto y que sólo un santo puede perdonar de verdad, a lo que Carlo responde: “¡Pero que santo o santo! No me hagan enfadar. Sólo he pedido al Señor la fuerza para llevar también yo la cruz. He tenido la suerte de encontrar en mi vida sacerdotes y cristianos que han sido ejemplos de vida y de fe. Sus palabras, sus experiencias no están vacías de significado para mí y, en el momento de extrema necesidad, he sentido que las enseñanzas recibidas no han sido inútiles y me han sido de ayuda en el momento de la tragedia.”

Este testimonio de fe acompaña sus palabras de profundo amor por su mujer Paola Galli: “He tenido la suerte de vivir durante 37 años al lado de una mujer maravillosa”.

Lo mismo dice de su hija Raffaella: “Era rica de talentos y nació para hacer el bien a los otros. Era una persona buena, incapaz de hacer daño, pero a la vez tampoco se dejaba pisar. En todo caso, nunca buscaba pelea, como los vecinos dicen de ella. Y sus opciones laborales así lo demuestran”. Palabras de amor también para los otros dos hijos: “Son buenos muchachos, llenos de dulzura, han querido siempre bien a su hermana Raffaella y a mi nietecito, el pequeño Youssef”.

Los dos hijos, Pietro y Giuseppe Castagna, tienen más dificultad para hablar de perdón, pero se expresan en sintonía con el padre: “El odio no lleva a ninguna parte”, ha dicho Pietro. “Preferimos hacer parte de la familia de las víctimas, porque la de los asesinos está todavía peor que nosotros”, añade Giuseppe; “esos dos se han matado ante todo a sí mismos. Vivirán con el remordimiento y dejan a sus familias en la vergüenza”.

¿Dónde se aprende a hablar así? “Estas expresiones vienen seguramente de los diálogos que tenía con Paola. Mi mujer y yo hablábamos mucho y los muchachos a menudo estaban también presentes. Cuando, por ejemplo, oíamos noticias de alguna matanza, ambos teníamos la misma idea: piedad por los asesinos y sus familias. Cierto: hay quien sufre inmensamente porque sus personas queridas han perdido la vida. Pero no podíamos menos que pensar también en lo doloroso y angustioso que debe ser pertenecer a la familia de quien mata”.

Carlo Castagna es un hombre culto y de vida holgada, pero demuestra una sencillez desarmante cuando declara la fuerza de su fe ante quien se permite juzgar sus palabras, casi reteniéndolas ofensivas en una sociedad “donde aprovecharse de los otros parece un deber”. Pero él no ha cambiado su actitud: “Sé que muchos no logran entender. Pero creo que en la vida hay lugar para la alegría y para el dolor. Yo ahora sé que nadie podrá hacer más daño a Paola, Raffaella y Youssef porque están bajo la protección celeste. Y esto, aún sintiendo un inmenso dolor porque no están ya conmigo, es una alegría, un consuelo”.

Por contra, el marido de Raffael-la y primer acusado de la matanza, Azouz Marzouk, dice no compartir las palabras de su suegro: “Ni den-tro de veinte años perdonaré, yo no perdonaré nunca. No comparto el perdón de mi suegro. Me gustaría saber por qué ha dicho esas palabras, quizá porque no ha visto los cuerpos y cómo han sido asesinados. Es algo indescriptible”.

De paso, Azouz exige las disculpas de los políticos, vecinos... que le acusaron como culpable y que, una vez reconocida su inocencia, han callado.

 

* * *

 

14. Chad: FRANÇOIS

 

En una discusión un día de mercado el hermano de François es asesinado. Todo el clan se pone en movimiento, hay que vengar su muerte con la muerte del asesino y la destrucción de su poblado. Los hombres se presentan delante de la casa de François armados de lanzas y cuchillos y esperan de él que, según la tradición, lance el grito de muerte y empiece la venganza.

François permanece dentro de su cabaña. Es cristiano, piensa en las palabras de Jesús: “Amad a vuestros enemigos”. La gente fuera grita.

Él sale y pide silencio:

“Hermanos, yo soy de vuestro clan, conozco nuestra costumbre y las tradiciones de nuestros mayores. Pero sabéis que soy cristiano, he aceptado seguir otra Palabra, más fuerte y más importante que la palabra de nuestros ancianos. Ellos me piden guiar la venganza contra el pueblo del asesino de mi hermano, pero la Palabra de Jesús me pide perdonar. Así pues, os digo que dejéis vuestras armas, volved a vuestras casas, no haya venganza sino perdón”.

Los ancianos criticaron la actitud de François, temían que la venganza de los muertos se volviese contra el clan. François continuaba repitién-doles:

“Hay una nueva ley, la del amor”.

A los pocos meses un grupo de jóvenes se presentó a François y pidieron que les instruyera en la Palabra de Jesús. Así ahora está naciendo una comunidad cristiana.

 

* * *

 

15. Japón: EL ANCIANO ANÓNIMO

 

Este suceso nos lo narra Terry Dobson y la acción transcurre en un tren de Japón.

"En una pequeña y dormida estación se abrieron las puertas y la modorra de la tarde fue alterada por un hombre que gritaba a voz en cuello. Era corpulento, un obrero japonés bebido y extremadamente sucio. Chillando de manera ininteligible, lanzó un manotazo a la primera persona que vio, que era una mujer que llevaba un bebé en brazos. Los pasajeros estaban paralizados de miedo. Me puse en pie. Por entonces yo era joven y estaba en muy buena forma, con mi 1,83 de estatura, mis 100 kilos y mi tercer año de 8 horas diarias de práctica de aikido. Vivía para practicarlo. Me gustaban especialmente los ejercicios más duros. Yo pensaba que era fuerte. 'Este patán, este animal, pensé, es un borracho, un miserable, un violento. Es una amenaza para el orden público, y va a hacer daño a alguien si no me encargo de él. La necesidad es real. Mi semáforo ético está en verde'.

Él se dispuso a lanzarse al ataque. Jamás sabría qué lo habría golpeado. Una fracción de segundo antes de que se lanzara contra mí, otra persona gritó:

“¡Eh!”

Fue un grito alto y agudo, como para romper los tímpanos, pero recuerdo que había en él algo de alegría, de agradable armonía. Los dos nos quedamos mirando a un anciano menudo. Tendría unos setenta y tantos años el diminuto caballero, que a mí no me miró siquiera, sino que sonrió alegremente al obrero, como si tuviera un secreto importantísimo y agradable que comunicarle.

“Ven aquí”, le dijo al borracho en lenguaje vulgar invitándolo con un gesto. “Ven a charlar conmigo”.

Agitó levemente la mano y el hombretón lo siguió como tirado por una cuerda. El borracho parecía confundido pero no había abandonado su actitud beligerante. Se plantó ante el anciano y se inclinó amenazadoramente sobre él.

“¿Qué coño quieres, viejo puerco?”, rugió acallando el traqueteo del tren.

En ese momento el borracho me daba la espalda. Le observé los codos: tenía los brazos medio doblados como dispuesto a lanzar un puñetazo. Si los movía un milímetro, yo lo tumbaría en el acto. El anciano continuaba sonriéndole. No había en su rostro ni el más leve asomo de temor o de resentimiento.

“¿Qué has estado bebiendo?”, le preguntó en tono simpático, con los ojos brillantes de interés.

“Estuve bebiendo sake, que el diablo te lleve tus sucios ojos”, exclamó el obrero en voz alta. “¿Y a ti qué mierda te importa?”

“Ah, pero qué fantástico”, exclamó encantado el anciano; “¡absolutamente maravilloso! Verás, es que a mí me encanta el sake. Todas las noches, junto con mi mujer, que tiene setenta y seis, ¿sabes?, nos calentamos una botella de sake, la llevamos al jardín...”.

Sigue el anciano hablando sobre el atardecer, el campo, la familia... El borracho se va relajando, incluso empieza a llorar. Terry Dobson termina su relato:

“En ese momento el tren llegaba a la estación donde tenía que bajarme. Antes de salir, volví la cabeza para dar una última mirada. El obrero estaba echado como un saco en el asiento con la cabeza apoyada en las rodillas del anciano, que lo miraba tiernamente, con una expresión en los ojos que era una mezcla de alegría y compasión, y con una mano le acariciaba lentamente la sucia y enmarañada cabeza.

Cuando el tren se alejó de la estación, me quedé sentado en un banco y traté de revivir la experiencia. Vi que lo que yo había estado dispuesto a realizar a fuerza de huesos y músculos, se había efectuado con una sonrisa y unas cuantas palabras amables".

 


 

Notas :

[1] Gen 1,1-2,4a

[2] Gen 3

[3] Gen 4

[4] Gen 9

[5] Ex 20,13 y Dt 5,17

[6] Ex 21,12-14; Lev 24,17-18

[7] Ex 21,23-25; Lev 24,19-21

[8] Ex 21,13; Nm 35,9-34; Dt 19,1-13

[9] Ex 22,20 y 23,9; Dt 24,17-18

[10] Lev 19,18

[11] Lev 19,34

[12] cf. por ej. Eclo 13,15

[13] Ex 23,4-5

[14] Pro 20,22

[15] Pro 24,29

[16] Job 31,29-30

[17] Eclo 27,30-28,7

[18] Gen 45

[19] 1 Sam 24 y 26,6-20

[20] 2 Sam 19,1

[21] 2 Sam 19,7

[22] 1 Re 2,5-9

[23] Jer 17,12-18; 18,18-23 y multitud de salmos

[24] Is 2,2-5; Miq 4,13

[25] Is 11,6-9

[26] Sab 1,16

[27] Is 25,6-8

[28] Is 42,1-9; 49,1-7; 50,4-11; 53,1-12

[29] Sab 1-5

[30] Lc 4,18-19

[31] Is 61,2b

[32] Lc 9,51-56

[33] Mt 18,22

[34] Gen 4,24

[35] Lc 10,25-37

[36] Como ejemplo, Mt 11,19

[37] Jn 4

[38] Por ejemplo, Mt 15,21-28 ó Mc 5,1-20

[39] “Soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,28-30)

[40] “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt 5,9)

[41] Mt 21,1-9

[42] Lc 22,50-51

[43] Jn 18,22-23

[44] Lc 23,34

[45] Lc 22,35-38

[46] Mt 10,34-36 y su paralelo Lc 12,49-53

[47] Mt 11,12

[48] Mc 11,15-18 y paralelos

[49] Rm 12,9-21

[50] Rm 13,8-10

[51] BABA QAMMA 8, 6, citado por STAUDINGER, Josef, “El Sermón de la Montaña”. Herder, Barcelona 1962, 109

[52] Ex 22,25-26

[53] En la filosofía estoica encontramos una actitud cercana.

[54] El ex ministro de Interior sudafricano Adriaan Vlok fue condenado el 17 de agosto de 2007 a diez años de prisión por el intento de asesinato del pastor Frank Chikane. Vlok no tendrá que ir a la cárcel si no comete ningún delito más en los próximos cinco años, ya que la condena ha quedado en suspenso durante este tiempo gracias a un acuerdo al que llegaron en las últimas horas la defensa y la fiscalía para cerrar uno de los juicios más emblemáticos de Sudáfrica.

[55] Los amish forman parte de un movimiento protestante de origen anabaptista. Emigraron de Suiza y Alemania en el siglo XVII para instalarse en colonias agrícolas de Estados Unidos. Hoy cuentan con unos 200.000 miembros repartidos en una veintena de estados estadounidenses y en Canadá.