¿Quiénes somos?



Los misioneros javerianos nacimos en Italia hace poco más de cien años, en 1895. Nuestro Fundador, el beato Guido María Conforti, llegó a ser obispo de Rávena y de Parma. Siendo todavía seminarista leyó la vida de San Francisco Javier y se entusiasmó por la misión. Quiso irse de misionero pero su delicada salud se lo impidió. Como él no podía ir a misión, decidió que otros sí lo hiciesen siguiendo su inspiración y entonces nos fundó. No tuvo muchas dudas sobre qué nombre ponernos: sociedad misionera de San Francisco Javier, o dicho de forma más sencilla, misioneros javerianos

Como para San Francisco Javier, nuestra principal actividad es el primer anuncio del evangelio y por eso vamos a países y zonas donde los cristianos son minoría. En esos países hacemos la opción por los más empobrecidos y por eso estamos trabajando con los que fueron niños-soldados en Sierra Leona, con los indígenas del Amazonas o en las periferias de grandes ciudades.
Somos religiosos, también como San Francisco Javier, y vivimos en comunidad. La comunidad para nosotros no es simplemente un lugar donde vivir, sino nuestro estilo de hacer misión, y de hecho vivimos en comunidades internacionales queriendo hacer presente el ideal de nuestro Fundador: ser una familia para el mundo.

Aquí en España nos dedicamos a la animación misionera y vocacional. Tenemos tres comunidades: una en Murcia y dos en Madrid.

Además de nuestras comunidades de consagrados, en España existe el Laicado Misionero Javeriano, es decir, laicos que desde su estilo de vida comparten nuestro carisma. Se reúnen regularmente para rezar, formarse, celebrar la eucaristía juntos y compartir su momento vital. De momento la única comunidad de laicos está en Madrid, pero hay otros jóvenes que han manifestado su interés por el laicado javeriano en otros lugares.

En nuestras comunidades se reúnen los llamados "grupos de referencia", es decir, grupos de jóvenes que siguen un camino formativo de tres años para conocer más profundamente a Jesús, misionero del Padre, y descubrir cuál puede ser el lugar de cada cual en la misión de la Iglesia. Por ejemplo en algún grupo misionero, en el laicado misionero javeriano, saliendo algunos años a países donde nosotros trabajamos, consagrándose con nosotros, etc. Acompañamos también a grupos misioneros parroquiales, participamos en campañas misioneras como el DOMUND o la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas y organizamos convivencias en Semana Santa y campos de trabajo en el verano.
No olvidamos tampoco el aspecto vocacional y acompañamos y formamos a jóvenes que sienten la inquietud de consagrar toda su vida al anuncio del evangelio.