Pablo y el primer anuncio
En la celebración del bimilenario del nacimiento de san Pablo apóstol (7-9dC), nos acercamos a su vida y a su misión, sobre todo a través de sus Cartas. Tomaremos menos en cuenta los Hechos de los apóstoles, hoy considerados como una recolección de leyendas petrinas y paulinas.
Los estudiosos consideran la vida y la misión de Pablo en dos etapas: la etapa del intento de evangelizar a los judíos –a través de las sinagogas- y, el anuncio del evangelio a los no judíos, llamados de gentiles o paganos. Los especialistas también dividen la actividad de Pablo en dos momentos: la fase del primer anuncio que es la fundación de las iglesias o comunidades cristianas y la segunda fase es de guía espiritual y pastoral de las comunidades fundadas. En sus Cartas, Pablo se refiere a la primera fase con las palabras: “evangelizar” o evangelio (I Co 1, 17) y “dar el primer anuncio” o kérigma (I Co 1,23; 9,16), para expresar su trabajo misionero entre los no judíos y no cristianos; y se refiere a la segunda fase, cuando habla de su constante “preocupación por todas las iglesias” (II Co 11, 28), fundadas por él y por otros. Sin embargo, en lugar de hablar de 2 etapas ó 2 fases de la misión de Pablo, parece mejor pensar que se trata de cuatro constantes de su vida, pensamiento y misión.
Pablo no anuncia el evangelio del Mesías a los judíos, que es la tarea de los demás apóstoles. Pero no puede evitar la continua confrontación con la manera de evangelizar de los demás apóstoles judeocristianos, que imponían la circuncisión y las leyes de pureza, o también, de una total separación de los paganos.
Pablo escribe sus Cartas a las comunidades ya evangelizadas para que fueran guías en las iglesias fundadas por él. No por eso deja de lado la preocupación por evangelizar a los que todavía no han recibido la buena nueva de Jesús crucificado y resucitado. Viéndolo así no se trata de dos momentos separados, o sea, la etapa oral de la predicación y la etapa escrita de la organización y la continuidad. ¿Cómo fue el primer anuncio cristiano que Pablo recibió y comunicó? ¿De quién lo recibió y a quiénes lo comunicó? Pablo recibió el mensaje de Cristo muerto y resucitado (I Tes 1, 9-10; 5, 9-10; I Co 15, 3-4) como una iluminación, conversión, transformación o como una revelación, vocación y misión, “para anunciar la buena nueva del Hijo de Dios entre los gentiles (Gal 1, 15-16).
Hay que revivir en nuestros tiempos la vocación y misión de Pablo a los no cristianos en todos los pueblos no evangelizados – son casi cinco mil millones de personas-.
La viva preocupación para las iglesias católica y cristianas, antiguas y jóvenes, llamada “nueva evangelización”, es de no olvidarse de la misión entre los pueblos todavía no cristianos y la vocación de “anunciar la buena nueva en lugares donde el nombre del Mesías no se haya aún pronunciado” (Rom 15,20), realizando la palabra del profeta Isaías (52, 21). Pablo fue un ferviente fariseo y perseguidor de los discípulos del Mesías, que nada sabía de Jesús hasta cuando lo vio en sus propias víctimas y se transformó en un testigo infatigable de que en ellas está el Salvador del mundo. Comparto con ustedes algunos objetivos para el bimilenario paulino: 1. Rescatar la evangelización de todos los pueblos como vocación y misión de Pablo y de toda la Iglesia contra todo nacionalismo, etnocentrismo y eclesiocentrismo. 2. Renovar las razones del anuncio cristiano en la experiencia de la muerte y resurrección de Jesús y la urgencia de liberar al mundo de la ira divina. 3. La originalidad del carisma de apóstol enviado a anunciar la buena nueva a los no judíos y la diferencia con el apóstol enviado a los judíos. 4. Leer las Cartas de Pablo como una reevangelización de las iglesias, pero en la línea de la evangelización de los paganos y no la de los judeocristianos. 5. Valorar el papel fundamental de la mujer en las comunidades cristianas y en los grupos misioneros entre los no cristianos.