AL OTRO LADO
Tríptico narrativo de la ausencia del padre
Dirección y guión: Gustavo Loza. Fotografía: Gerónimo Denti, Saldivar Tanaka y
Patrick Murguía. Música: Héctor Ruiz. Actúan: Héctor Suárez, Carmen Maura,
Ignacio Guadalupe, Vanessa Bauche, Susana González, Martha Higareda, Adrián
Alonso, Jorge Milo y Nuria Badih. Duración: 90 minutos. México, 2005.
SINOPSIS
Largometraje de ficción compuesto por tres historias cortas que abordan la problemática de la migración pero desde la óptica de los que se quedan. Tres países, tres culturas, tres realidades distintas que sirven de escenario para narrar la vida de tres niños: uno mejicano, uno cubano y una niña marroquí que comparten el mismo sentimiento: la ausencia de un padre que ha emigrado en busca de una mejor calidad de vida y la necesidad de traerlo de vuelta a casa.
Tres historias entrelazadas, aunque ocurren en diferentes latitudes geográficas, tres historias que hablan acerca de la ausencia del padre y la necesidad de recuperarlo, tal es el punto de partida del segundo largometraje de Gustavo Loza (Atlético San Pancho, 2001).
Su gran experiencia en el mundo infantil, que ya había demostrado en el programa televisivo Bizbirije, la vuelve a retomar en este proyecto donde son los niños quienes dan su punto de vista en torno a la migración, quienes padecen con sumo dolor y desencanto el que sus padres se hallan marchado.
Los tres relatos giran en torno a una temática común: la migración, más bien los efectos de este fenómeno social en los familiares y allegados de aquellos que se ven impulsados a emigrar al extranjero, en concreto en sus hijos.
Es así como se entrelazan la historia de Prisciliano (Adrián Alonso), un niño michoacano, cuyo padre (un convincente Ignacio Guadalupe) se ha ido de "mojado" a Estados Unidos en busca de fortuna. El chiquillo no se queda conforme en su nuevo papel de hombre de la casa, al lado de sus pequeños hermanos y su atribulada madre (una buena caracterización de Vanessa Bauche).
Como contrapunto está el caso del niño cubano Ángel (Jorge Milo), quien vive en La Habana, al lado de su madre (Susana González) y su abuelo, y a pesar de nunca haber conocido a su padre se lanza infructuosamente en una balsa al lado de su amigo Walter hacia Florida, pero un fatal accidente hace que Walter perezca.
Complementa al tríptico Fátima, una niña marroquí (la dulce Nuria Badih), quien parte en un barco de tratas de blanca hacia España para reencontrar a su progenitor, a quien lo terminará ubicando en Málaga como humilde campesino y con una nueva pareja, gracias a las gestiones un tanto inverosímiles de una traficante de niños (como siempre una estupenda Carmen Maura).
La propuesta de Loza es original, sin embargo en el tratamiento de los personajes secundarios se queda un tanto superficial, dada la brevedad de la película, apenas 90 minutos. No obstante, Al Otro Lado es un filme conmovedor, sustentado en la inocencia y el carisma de los niños protagonistas; todos cumplen con la caracterización que les fue encomendada, además cuenta con una bella fotografía, que evita caer en lo pintoresco y que dibuja con sutileza las atmósferas de Michoacán, La Habana y la provincia de Marruecos.
Resulta interesante que uno de los elementos, a lo largo del filme sea el agua, como una frontera invisible entre presencias y ausencias, como detonante de la nostalgia y la pérdida. Se nota la sensibilidad de Gustavo Loza para encausar tres historias, ante las cuales el espectador no puede permanecer indiferente. Por otra parte, de nueva cuenta Héctor Suárez actúa bajo el mando del joven cineasta, esta vez como el tío de Prisciliano, a quien le da lecciones de vida.
Estamos ante una inteligente entremezcla de voces infantiles, de culturas y tradiciones diferentes que se hermanan en esa necesidad de tener una familia que se sustente en la cohesión.
Comentarios del director
Tres realidades distintas con un denominador común
"Hablamos de la pérdida y la ausencia, llámese como se llame y vivas donde vivas. Tratamos de sensibilizar. No me interesaba hacer una película palomera y veraniega, aunque sí quería que se disfrutara y que al mismo tiempo tocara algunas fibras".
"Tenía hace tiempo esta historia, que se desarrollaba en Michoacán. Descubrí que no era un problema exclusivo de nosotros y puse atención en la migración de los balseros a partir de mi estancia en Cuba; vi otros corredores migratorios y me atrapó la historia. Además, son tres realidades que tienen vidas paralelas en cuanto a este problema. La elección de estos lugares no fue gratuita. Son tres sistemas políticos distintos, pero son países que se conectan entre sí. Primero, la intervención árabe en España durante ocho siglos, luego la influencia africana en Cuba, la conquista de España en México. De pronto encontré nexos. Por ejemplo, en Marruecos, la fuente principal de ingresos son las remesas de la gente que está en España e igual en el caso de Cuba con Miami", dice.
Relata la génesis de su guión: "Surgió de pronto, me interesaba hacer un filme que no sólo ocurriera en México, que tocara un tema fuera de fronteras, y que le permitiera a la cinta poder recuperar". Loza planea que la cinta tenga una corrida fronteriza, así como proyecciones en España y Marruecos.
De la migración afirma que es "un problema grave y profundo y cada vez que pasa algo (en los noticieros) me pregunto por qué no lo puse, me dan ganas de hacer otra película y comprometerme seriamente con el problema. No cuento ninguna mentira, es real que muchos miles de niños al año cruzan la frontera tratando de alcanzar a sus papás. El problema es qué hacer con las familias que se quedan aquí, con los niños". No se da la atención debida
Y sin duda, los niños son su tema: "Hay una laguna de la gente que trabaja para niños; no le ponen la atención debida, y con eso hay un compromiso fuerte. Aproveché ese hueco, además me divierto mucho con ellos es una constante en mi trabajo, aunque no quiere decir que me dedique toda mi vida a los temas de niños".
Crítica un poco más “crítica”
Su desarrollo no deja de ser superficial, no llega al fondo del asunto ni desde el punto de vista social ni desde el ámbito psicológico y a pesar de manejar aspectos dramáticos sus resoluciones son light, demasiado fáciles, que rayan incluso en la simplicidad argumental.
No hay cuestionamientos a fondo de la problemática social y política en cada país, no externa las causas que obligan a los trabajadores a salir de sus países de origen en busca de mejores oportunidades de vida.
Pero lo más cuestionable es que el dolor, el conflicto del padre que decide abandonar a su familia y su tierra, la asimilación de la ausencia de la figura paterna en los hijos, se reduce a una problemática ligera, a un sentimiento de tristeza de pocos días o a una actitud de capricho infantil.
No hay un planteamiento verdaderamente dramático referente a las consecuencias a largo plazo que conlleva todo proceso de migración.
La película, pues, está marcada por la ingenuidad. Los relatos están construidos desde la perspectiva de los niños, por lo que en ese sentido el tratamiento no es demasiado profundo para considerarse una denuncia social ni, afortunadamente, tomarse en serio.
Estilísticamente, la cinta es hermosa. Las imágenes de Zirahuén, de La Habana y los aspectos tomados en Málaga y Marruecos valen los tres viajes. La idea de que el otro lado es el márgen opuesto de una laguna no deja de tener tampoco su belleza aunque parezca cándido.