"In omnibus Christus"
El 25 de octubre de 1931, tras haber conferido las órdenes a algunos jóvenes, se metió en la cama y ya no se volvió a levantar. El 5 de noviembre de 1931 Guido María Conforti entraba en la Casa del Padre. El pueblo de Parma lloró la perdida de un hombre grande en humanidad, en fe en Cristo y con una inquebrantable vocación misionera.
Sobre la tumba de Conforti, en la capilla de la casa madre de los Misioneros Javerianos, está su nombre y un sencillo escrito que resume toda su existencia: "IN OMNIBUS CHRISTUS (EN TODO y EN TODOS, CRISTO)", era su lema episcopal y su programa de vida.
Mons. Guido María Conforti dejaba a los Misioneros Javerianos un testamento: trabajar para construir un mundo de hermanos.
“Trabajemos siempre con ardor creciente por el anuncio del Evangelio entre los que no lo conocen, aportando así nuestra contribución a la realización del deseo de Cristo que quiere que se forme una sola familia que abrace a toda la humanidad.
Que cada uno de nosotros esté íntimamente convencido de que la vocación a la que hemos sido llamados no podía ser más noble y grande; nos acerca a Cristo ya los apóstoles, que, abandonándolo todo, se entregaron íntimamente y sin reservas al seguimiento del Maestro. ¡El Señor no podía ser más bueno con nosotros!”.