Un obispo misionero
“Ahora dedicaré todos mis pensamientos y todo mi afecto a nuestro instituto, en el cual pienso terminar los días de mi vida que hasta hoy ha sido un tanto tormentosa. Gracias a Dios vuelvo a mi casa pobre, con los bolsillos vacíos".
Además de dedicarse a la formación de los alumnos, Conforti se ocupó particularmente de dos problemas de la naciente congregación: su reconocimiento como sociedad de derecho pontificio, que obtuvo con el "Decretum Laudis" en 1906, y la asignación de una misión propia a los Javerianos, lo que consiguió tambIén en 1906, cuando se confió al Instituto Javeriano la Prefectura Apostólica de Honan, en China.
El Instituto Javeriano para las Misiones Extranjeras se iba consolidando, hasta el punto que se hizo necesario construir un edificio adaptado a las necesidades crecientes, más grande y más funcional. Fue un trabajo que absorbió completamente a Conforti, quien, para la construcción del nuevo edificio, donó todo su patrimonio, publicó artículos, mendigó y organizó tómbolas de beneficencia.
Pero aquellos años dedicados exclusivamente a su fundación misionera terminaron pronto. En 1907 una carta del Papa San Pío X, invitaba a Guido María Conforti a aceptar ser Obispo Coadjutor de la Diócesis de Parma, su ciudad natal. El Papa le había escrito: "Somos dos los que venimos a pedirle una gran caridad. El venerado Mons. Magani, para proveer una diócesis tan vasta y fatigosa como Parma, pide un coadjutor con derecho de sucesión. Necesitamos que Mons. Conforti nos diga: “Aquí estoy, enviad me"'.
Conforti obedeció nuevamente. Pastor de almas, según el corazón de Dios, se dedicó a visitar por cinco veces todas las parroquias de la diócesis en visita pastoral, desde la llanura hasta los Apeninos. En aquellos tiempos se viajaba en carruajes, a lomos de mulo o a pie, pero ninguna dificultad detenía a este infatigable obispo. En su primera carta pastoral al clero y al pueblo de Parma, Conforti trazó su programa de gobierno:
"Mi política será siempre el Evangelio; mi partido, el de Cristo; mi programa de gobierno, el que siguieron los apóstoles; mi palabra de orden, la que he querido grabar en mi escudo episcopal: 'In omnibus Christus', Cristo en todo y en todos. No estaré entre vosotros para mandar; sino para servil; para orar; conjurar y amonestar. Aunque tenga que luchar contra el error y el vicio, nunca alimentaré amargura con los que yerran. Podré ser adversario, pero nunca enemigo".
La actividad pastoral de Mons. Conforti en la diócesis de Parma se encaminó, sobre todo, a la renovación de la Catequesis, es decir, de la conciencia de los compromisos de la vida cristiana, yendo alas raíces de una verdadera renovación eclesial. En este sentido fueron ejemplares sus Cartas Pastorales, la institución de la Escuela de Catequesis, la Semana Catequística y el Congreso Catequístico Diocesano. Conforti, al terminar su primera visita pastoral alas parroquias, había escrito:
"Durante la visita a lo largo y ancho de nuestra diócesis he constatado, a mi pesa!; el descuido deplorable en que se tiene la instrucción religiosa tanto de los niños como de los adultos. He observado que faltan programas, falta método, faltan aulas, faltan maestros. Debemos preguntarnos: ¿ Qué hemos hecho hasta ahora? ¿Qué queremos hacer en adelante?".
Junto a la renovación de la Catequesis, Mons. Conforti dedicó un particular cuidado al Seminario Diocesano donde se formaban los nuevos pastores de las comunidades cristianas. Exhortaba insistente- mente a los futuros sacerdotes a que las parroquias fueran centros de animación e irradiación de vida cristiana, centradas en la Eucaristía.
Durante el cuarto de siglo en que Conforti fue pastor de la diócesis de Parma, graves acontecimientos sociales y políticos turbaron su pueblo. Como Obispo fue promotor de concordia y de paz, no dudando en arriesgar su misma integridad personal. Cuando los fascistas le pidieron que bendijese sus gallardetes, Conforti escribió al Gobernador:
"La violación de la libertad y las agresiones sufridas por sacerdotes y fieles, por parte de grupos fascistas, no me permiten impartirla bendición solicitada... Desde hace varios días se van repitiendo en nuestra ciudad hechos que hacen que yo me avergüence de ser hijo de Parma. Como ciudadano y como obispo protesto enérgicamente. Pido al Señor Gobernador que ponga toda la tuerza de su autoridad y de su persona, para que estos hechos no se repitan ".
Desde el principio de su sacerdocio Guido se preocupó de los problemas sociales, interviniendo personal y frecuentemente en los debates en vistas a encontrar soluciones cristianas a los conflictos. En los movimientos insurreccionales del "Oltretorrente" fue llamado para mediar entre las partes enfrentadas y logró evitar violencias y represiones.