Amaos los unos a los otros
En nuestro proyecto de vida decimos: "El Señor nos ha reunido en una familia religiosa, para hacer presente entre los no cristianos a la Iglesia, que es comunión y fraternidad nueva en Cristo". Reconocemos, así, que el desear y el poder vivir juntos como hermanos en nuestras comunidades es un don de Dios. Es Él quien nos ha reunido y a nosotros nos corresponde acoger su proyecto fielmente, creciendo siempre más en esta fraternidad nueva que Él nos ofrece.
La misión, para los javerianos, no es un hecho individual, ni un proyecto personal, sino que es una realidad de la comunidad: somos comunidades misioneras y somos misioneros en la medida en que logramos vivir y testimoniar la fraternidad en nuestras comunidades.
Para que podamos ser un signo eficaz y visible de la comunión a la que Cristo nos llama, los Misioneros Javerianos "como una familia compartimos todo: fe, compromiso apostólico, esperanzas, alegrías, preocupaciones, bienes espirituales y materiales". Así, entre los no cristianos, somos testigos del Evangelio y hacemos presente a la Iglesia que es "familia".
Nuestra vocación nace de la experiencia de sentirnos amados por Cristo y del deseo de hacer que quienes aún no lo conocen puedan conocerlo y, conociéndolo, experimenten este mismo amor. Este sentirnos objeto del amor de Cristo nos conduce a sentirnos profundamente unidos a todos aquellos que participan de la misma experiencia. Los Javerianos somos miembros, no de un "organismo" para ir a misiones, sino de una familia de hermanos. E intentamos que, en nuestras comunidades, este ser hermanos se convierta en atención concreta al otro, a su crecimiento y realización como persona y como misionero. Por esto a nuestro Instituto solemos llamarlo Familia Javeriana, indicando así la experiencia que en él vivimos y que deseamos comunicar a quienes nos rodean.
Vivir en espíritu de familia es la herencia más preciosa que nuestro fundador, Guido Conforti, nos ha legado y que los primeros javerianos nos han transmitido. Por espíritu de familia entendemos aquella manera de vivir el Evangelio que hace que entre nosotros nos sintamos y vivamos en nuestras comunidades como en una auténtica familia. Esta característica que el fundador y nuestra tradición histórica nos han transmitido continúa viviéndose e incrementándose en nuestra pequeña congregación. "Hacemos visible nuestra fraternidad viviendo en una comunidad local en la que todo lo compartimos, haciendo que sea lugar de conversión, de perdón y fiesta".
"Las actitudes fundamentales en nuestras comunidades son: la aceptación del otro con sus valores y límites, la lealtad en las relaciones mutuas, la capacidad de corrección y de perdón, la amistad y la gratuidad".
Nuestro ideal es vivir en nuestras comunidades lo que los Hechos de los Apóstoles proponen a toda la Iglesia: "En el grupo de los creyentes, todos tenían un solo corazón y una sola alma". (Hech. 4,32). Sin lugar a duda este ideal es muy alto, también es cierto que no siempre logramos lo que nos proponemos ser. Nuestras comunidades tienen sus límites como todo lo humano. Pero a pesar de ello nunca renunciamos a él. Sabemos que Dios nos lo ofrece como don, creemos, pues, que es posible vivirlo y nos entusiasmamos en el intento de hacerlo, día a día, realidad.
Guido M. Conforti nos decía: "Junto con el amor a Dios debemos alimentar en nuestros corazones el amor hacia aquellos que con nosotros forman una misma familia religiosa y tienen en común, con nosotros, la vida, los ideales, las fatigas, los méritos, todo. Acerca de este deber esencial no debe quedarnos ningún género de duda. Este mandamiento hemos recibido de Dios, que aquel que ama a Dios ame también a sus hermanos".
La novedad de que en nuestras comunidades entren nuevos miembros, provenientes de países y culturas diferentes, enriquece nuestra vida de familia y permite que seamos testigos en el mundo de la hermandad universal que Cristo propone a la humanidad. Además, la presencia de muchos jóvenes entre nosotros hace que nuestra Familia Javeriana sea joven y esté abierta a las nuevas sensibilidades de la cultura actual. "La comunidad javeriana, formada por hermanos de diversas edades, origen y formación, que viven a ejemplo de las primeras comunidades cristianas, testimonia la presencia de Cristo, hace creíble el Evangelio e inspira el nacimiento y desarrollo de nuevas comunidades cristianas".