Vende lo que tienes, dáselo a los pobres
El apóstol San Pablo escribía a la comunidad cristiana de Corinto: "Ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesús, el Mesías: siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza".Así diciendo, Pablo les exhortaba a ser solidarios con los pobres. Esta exhortación de Pablo, los Misioneros Javerianos, día a día, intentamos hacerla nuestra, ya que "nuestra vocación nos pide comunión de vida y de destino con los hermanos más pobres a los que somos enviados hasta el punto de compartir sus problemas y su camino de liberación".
En nuestro proyecto de vida reconocemos que "por un don del Espíritu, los Javerianos somos llamados y nos comprometemos a hacernos pobres para testimoniar entre los hombres el valor del Reino de Dios y la dignidad de la persona humana".
El Señor nos llama, y nos lo concede, a vivir pobremente con los pobres, como El mismo vivió pobre, para, como El hizo, servirles y anunciarles la Buena Noticia del Reino de Dios. Siguiendo a Cristo, deseamos, desde la pobreza, ser solidarios con aquellos a los que la Iglesia nos ha enviado.
En nuestro mundo esclavo de consumismo, queremos ser testigos, libres y gozosos, del valor del Reino de Dios y afirmar, con nuestras vidas, que la dignidad de la persona humana no depende de los bienes que posee, sino de su ser persona amada por Dios. En la medida en que somos pobres, confiamos en el Señor que nos envía. "Por el espíritu de pobreza, ponemos nuestra confianza no en los poderosos, ni en los medios de este mundo, ni en sus obras o actividades, sino en la fuerza y riqueza del Evangelio".
El saber confiar en la Providencia de Dios, ha sido una característica de nuestro fundador Guido Mª Conforti, quien nos ha enseñado que la evangelización se realiza "sin la fuerza de las armas, sin el poder de las riquezas, sin la ayuda de los poderosos: únicamente con aquella confianza en Dios capaz de mover montes y de obrar maravillas".
Ser pobres, para nosotros, significa que todo lo que la Providencia pone en nuestras manos no está a nuestro servicio sino al de aquellos a quienes intentamos servir. Somos sencillamente, como a veces se ha dicho, canales de transmisión a través de los cuales se realiza la solidaridad universal, fruto del amor de los miembros de la Iglesia. Ser pobres significa, para nosotros, usar medios pobres, sencillos y humildes, para no desvirtuar el Evangelio. Así pues, en la elección y en el uso de los bienes y de los medios materiales intentamos tener siempre presentes las exigencias del Evangelio y el estilo de vida que Cristo asumió cuando se "hizo pobre por nosotros".
Evitamos en nuestra misión todos aquellos medios, que, incluso siendo buenos en sí, podrían alejarnos de la gente con la que vivimos o que nos conferirían aquel poder económico que Cristo no quiso para sus apóstoles.
Optamos por la pobreza como estilo de vida, también para ser libres y poder desde esta libertad entregarnos a la Misión. Conforti nos enseñaba: "El espíritu de pobreza es liberación de toda esclavitud y es la conquista de aquella libertad interior sin la cual no existe la verdadera felicidad para el hombre".
No depender de ningún bien material, no codiciarlo, saber ser felices con lo que la generosidad de los demás pone en nuestras manos, compartirlo con los pobres, con todos aquellos que son condenados a la miseria por los sistemas de nuestro mundo, son estas las características principales de la pobreza que los Misioneros Javerianos profesamos e intentamos vivir. Y, cuando padecemos por la pobreza, damos gracias a Dios que nos concede el don de saber confiar sólo en Él, que nos permite imitar algo a su Hijo y compartir las condiciones de vida de los últimos de nuestro mundo.