Muere en Sancián, ante China, (1552) y es enterrado en Goa
Provincial de los jesuitas en Oriente
San Ignacio había creado la provincia jesuítica de Oriente, desgajándola de la provincia de Portugal, y nombró provincial al Maestro Francisco de Javier. Después de reorganizar el colegio de Goa y solucionar las cuestiones de gobierno, Javier se lanzó de nuevo al mar (17 de abril de 1552).
China como llave del Japón
Conservaba el firme propósito de convertir a China, para que, así, la fe triunfara en Japón: " ... espero ir a la China por el grande servicio de Dios nuestro que se puede seguir, así en la China como en Japón; porque sabiendo los japoneses que la ley de Dios reciben los chinos, han de perder más presto la fe que tienen a sus sectas. Grande esperanza tengo que así los chinos como los japones, por la Compañía del nombre de Jesús han de salir de sus idolatrías y adorar a Dios y a]Jesucristo, salvador de todas las gentes".
Una embajada fracasada
Quiso organizar una embajada oficial en nombre del rey de Portugal, único camino para que una nave portuguesa pudiera entrar en un puerto chino. Pero en Malaca, el capitán Álvaro de Ataide prohibió la embajada y le obligó a continuar viaje de forma particular.
Abandonado ante las puertas cerradas de China
En septiembre de 1552 llegó a Sancián, una isla cercana a Cantón en la que se instalaban los comerciantes portugueses para hacer tratos con los chinos. Temerosos de las represalias y la cárcel, ningún portugués se arriesgaba a llevar a Javier hasta el continente. Esperando a un barco chino que nunca llegó, y abandonado por casi todos, excepto por Antonio de Santa Fe y Cristóbal, Javier enfermó el 21 de noviembre.
Muerte en Sancián
Al amanecer del 3 de diciembre de 1552 moría en una choza de la playa de Sancián, ante la costa de China.
Sepultura en Goa
Posteriormente llevaron su cuerpo incorrupto a Malaca (1553) y finalmente a Goa (1554), en donde hoy reposa.
Javier (Goya)