Javier, patrono de Navarra y de las Misiones

El impacto de unas cartas que recorren Europa

Durante su vida, las cartas de Javier se expandían como un reguero de pólvora por Europa. Desde el papa Paulo III y los cardenales de la curia romana hasta los simples ciudadanos portugueses que las escuchaban en sus iglesias, pasando por sus compañeros de la Compañía de Jesús, los universitarios de París, etc. En España, las cartas de Javier corrían por Madrid, Toledo, Valladolid, Alcalá, Calahorra, Pamplona, Roncesvalles, Cartagena, Perpiñán, Sevilla ... Juan III de Portugal las remitía a los monarcas de España ...

Santo y patrono de su tierra

Su fama de santidad en todo el Oriente hizo que los primeros procesos se iniciaran en 1556. Después de numerosas peticiones llegadas desde el Japón, la India, Portugal y España, en 1610 se abre el proceso de beatificación. El 25 de octubre de 1619, el papa Paulo V lo declara beato.
El 12 de marzo de 1622, el papa Gregario XV lo proclamó santo, juntamente con San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, San Isidro Labrador y San Felipe Neri.
Navarra lo eligió patrono en 1622, título que compartió con San Fermín desde 1657.

Patrono de las Misiones y hombre de proyección universal

Lo mismo hicieron Goa, Cochín y Macao, en Asia, así como Nápoles y Turín en Italia. La devoción a su persona se vio incrementada desde 1633 con la celebración de la Novena de la Gracia. En 1748 el Papa lo nombra patrono de Oriente. En 1927 Pío XI lo proclamaba patrono de todas las misiones católicas. Hoy, parroquias, colegios, universidades y centros de todo tipo llevan su nombre en los cinco continentes.

Escudo de Navarra