Javier ante las otras religiones
Nel fuego interior
La predicación de la fe fue para Javier el motor de su existencia, hasta el punto de censurar, desde la India, la cómoda posición de los universitarios europeos:
"Muchos cristianos se dejan de hacer en estas partes por no haber personas que en tan pías y santas cosas se ocupen. Muchas veces me mueven pensamientos de ir a los Estudios de esas partes, dando voces como hombre que tiene perdido el juicio y, principalmente, a la Universidad de París, diciendo en la Sorbona a los que tienen más letras que voluntad para disponerse a fructificar con ellas, cuántas almas dejan de ir a la Gloria y van al Infierno por negligencia de ellos."
Brahmanes hindúes; bonzos budistas y sintoístas
Francisco de Javier se encontró frente a tres grandes grupos religiosos. No entabló apenas relación con los musulmanes. Conoció el hinduismo y trató con los brahmanes que lo sustentaban. Las relaciones más profundas surgieron con los bonzos japoneses, budistas o sintoístas; aún cuando no compartía sus ideas y su conducta moral, el diálogo con alguno de ellos fue amplio y profundo:
"Con algunos de los más sabios hablé muchas veces, principalmente con uno, a quien todos en estas partes tienen acatamiento, así por sus letras, vida y dignidad que tiene como por la mucha edad, que es de ochenta años, y se l/ama Ninshitu, que quiere decir, en lengua del Japón, corazón de verdad. Es entre ellos como obispo ... Es este Ninshitu tan amigo mío, que es una maravilla ...".