Chad
Chad está situado en África central, ocupa una
extensión vastísima, pero la mayor parte de su territorio está ocupada por el
desierto del Sahara cuyo subsuelo es rico en materiales preciosos.
La parte
cultivable produce mijo, sorgho, algodón y otros productos y existen extensiones de
pasto para la crianza de ganado. La industria es poca. Los primeros intentos
para evangelizar el Chad se remontan al siglo diecisiete cuando un Capuchino y
un Jesuita iniciaron esta tarea. Para que surgiera la primera misión estable se
tuvo que esperar hasta 1929 con los Padres del Espíritu Santo.
Más tarde llegaron también Jesuitas franceses e italianos. En 1938 algunos
Capuchinos, expulsados de Etiopía, evangelizaron la parte meridional del País.
Desde inicios de los años 80, los Javerianos
trabajan en el sur del país, en la Diócesis de Pala. El trabajo misionero es
intenso y provechoso, similar al que los Javerianos realizan en el limítrofe
norte de Camerún. Es, sobre todo, un trabajo de primer anuncio y de formación de
comunidades cristianas.
Se trabaja prioritariamente con los catequistas y los
responsables de las comunidades.
La inculturación se intenta realizar con el método de la “Tradición oral” que trata de que el Evangelio entre en los diversos aspectos de la vida, pretendiendo que la acción misionera se realice de forma adecuada a la sensibilidad de este pueblo africano.