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  • Ivanildo Quaresma

Sabed que él está cerca, a la puerta

En el Evangelio de domingo, encontraremos el discurso apocalíptico en Marcos, que quiere ofrecer algunas convicciones que han de alimentar su esperanza. No lo hemos de entender en sentido literal, sino tratando de descubrir la fe contenida en esas imágenes y símbolos que hoy nos resultan tan extraños. Primera convicción. La historia apasionante de la Humanidad llegará un día a su fin. El "sol" que señala la sucesión de los años se apagará. La "luna" que marca el ritmo de los meses ya no brillará. No habrá días y noches, no habrá tiempo. Además, "las estrellas caerán del cielo", la distancia entre el cielo y la tierra se borrará, ya no habrá espacio. Esta vida no es para siempre. Un día llegará la Vida definitiva, sin espacio ni tiempo. Viviremos en el Misterio de Dios. Segunda convicción. Jesús volverá y sus seguidores podrán ver por fin su rostro deseado: "verán venir al Hijo del Hombre". El sol, la luna y los astros se apagarán, pero el mundo no se quedará sin luz. Será Jesús quien lo iluminará para siempre poniendo verdad, justicia y paz en la historia humana tan esclava hoy de abusos, injusticias y mentiras. Tercera convicción. Jesús traerá consigo la salvación de Dios. Llega con el poder grande y salvador del Padre. No se presenta con aspecto amenazador. El evangelista evita hablar aquí de juicios y condenas. Jesús viene a "reunir a sus elegidos", los que esperan con fe su salvación. Cuarta convicción. Las palabras de Jesús "no pasarán". Han de de seguir alimentando la esperanza de sus seguidores y el aliento de los pobres. No caminamos hacia la nada y el vacío. Nos espera el abrazo con Dios.

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  • Ivanildo Quaresma

Ha echado todo lo que tenía para vivir

El Evangelio de domingo, nos presenta un bonito testimonio, de una pobre viuda que se acerca calladamente a uno de los cepillos colocados en el recinto del templo, no lejos del patio de las mujeres. Muchos bicos están depositando cantidades importantes. Casi avergonzada, ella echa sus dos moneditas de cobre, las más pequeñas que circulan en Jerusalén. Su gesto no ha sido observado por nadie. Pero frente a los cepillos está Jesús viéndolo todo. Conmovido, llama a sus discípulos. Quiere enseñarles algo que solo se puede aprender de la gente pobre y sencilla. Jesús lo ve de otra manera: "Esta pobre viuda ha echado más que nadie". Su generosidad es más grande y auténtica. "Los demás han echado lo que les sobra", pero esta mujer que pasa necesidad, "ha echado todo lo que tiene para vivir". Solo los pobres son capaces de hacer lo que la mayoría estamos olvidando: dar algo más que las sobras.

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  • Dominicos
  • Vicente Martínez: La viuda pobre y Elías. Le dio lo que tenía para ella y para su hijo: un puñado de harina en el jarro y un poco de aceite en la aceitera. Salí al exterior, y grité con todas mis potencias: ¡¡¡No habrá más gritos ya en el desierto!!! Los rayos y los truenos huyeron no sé donde… y el sol brilló de nuevo en las alturas.
  • José Luis Sicre: Viudas buenas y teólogos malos. No es preciso añadir que los discípulos le hicieron poco caso a Jesús y terminaron vistiendo como los escribas, exigiendo reverencias y besos de anillo, ocupando primeros puestos, y devorando bienes de viudas, viudos y casados.
  • José Antonio Pagola: Lo mejor de la iglesia. Los dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada más.
  • Rosario Ramos: Otro modo de vivir. Cuando la generosidad no es una obligación moral sino una consecuencia de creer en la dignidad humana.

 

  • Ivanildo Quaresma

Amarás al Señor tu Dios con todo tu ser

En el evangelio de este domingo, nos viene propuesto reflexionar sobre el amor. Casi nadie piensa que el amor es algo que hay que ir aprendiendo poco a poco a lo largo de la vida. La mayoría da por supuesto que el ser humano sabe amar espontáneamente. Por eso se pueden detectar tantos errores y tanta ambigüedad en ese mundo misterioso y atractivo del amor. Para Jesús, el amor es la fuerza que mueve y hace crecer la vida, pues nos puede liberar de la soledad y la separación para hacernos entrar en la comunión con Dios y con los otros. Pero, concretamente, ese "amar al prójimo como a sí mismo" requiere un verdadero aprendizaje, siempre posible para quienes tienen a Jesús como Maestro y hacen una opción por vivir su fe comunitariamente. La primera tarea es aprender a escuchar al otro. Tratar de comprender lo que vive. Sin esa escucha sincera de sus sufrimientos, necesidades y aspiraciones no es posible el verdadero amor. Lo segundo es aprender a dar. No hay amor donde no hay entrega generosa, donación desinteresada,regalo. El amor es todo lo contrario a acaparar, apropiarse del otro, utilizarlo, aprovecharse de él. Por último, amar exige aprender a perdonar. Aceptar al otro con sus debilidades y su mediocridad. No retirar rápidamente la amistad o el amor. Ofrecer una y otra vez la posibilidad del reencuentro. Devolver bien por mal.

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  • Ivanildo Quaresma

¿Qué quieres que haga por ti? Maestro, que pueda ver

 El centro de la mirada y del corazón de Dios son los que sufren. Por eso él los acoge y se vuelca en ellos de manera preferente. Su vida es, antes que nada, para los maltratados por la vida o por las injusticias: los condenados a vivir sin esperanza. Nos molestan los gritos de los que viven mal. Nos puede irritar encontrarlos continuamente en las páginas del evangelio. Pero no nos está permitido "mutilar" su mensaje. Están en nuestro camino. Los podemos encontrar en cualquier momento. Muy cerca de nosotros o más lejos. Piden ayuda y compasión. La única postura cristiana es la de Jesús ante el ciego: "¿Qué quieres que haga por ti?".

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  • Ivanildo Quaresma

El que quiera ser grande, sea vuestro servidor

 "El que quiera ser grande que se ponga a servir". El Evangelio de este domingo, nos ayuda a reflexionar y a preguntarnos:  ¿Qué eco pueden tener estas palabras de Jesús en la sociedad actual? Nadie quiere ser hoy ni grande, ni héroe, ni santo. Basta con "triunfar" logrando una buena calidad de vida, éxito profesional y un bienestar afectivo suficiente. El ideal no es crecer y ser persona. Lo importante es sentirse bien, cuidar la salud, gestionar bien elestrés y no complicarse la vida. ¿Y los demás? ¿Quién piensa en los demás? Lo que haga cada uno es cosa suya. No vamos a meternos en la vida de los otros. Lo importante es no hacer daño a nadie. Respetar siempre a todos. Hay que ser "hábil" y no asumir compromisos, responsabilidades o cargas que luego nos impedirán vivir a gusto. ¿Servir a los demás? Un "triunfador" no entiende exactamente qué quiere decir "servir". Más bien tiende a "servirse" de todos utilizándolos para sus intereses y juegos. Pero, ¿qué es triunfar en la vida? Según Jesús, si alguien quiere triunfar en la vida ha de saber amar, salir de su narcisismo, abrir los ojos y ser sensible al sufrimiento de los demás.

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  • Ivanildo Quaresma

¿QUÉ HAS DEJADO TÚ POR SEGUIR A JESÚS?

El evangelio de este domingo nos enseña que los cristianos no tenemos otro Dios que el Señor y no podemos poner el corazón en el dinero. Jesús viene a enseñarnos que cuando dejamos que el deseo de riquezas nos domine, los valores del evangelio palidecen en nosotros. Dinero, prestigio, poder: los tres talentos más peligrosos que podemos recibir, los que más tienden a convertirse en nuestros señores. Por esta razón no los tenía Jesús. Por esta razón no los tenían las primeras comunidades. Jesús avisó claramente que ser rico y entrar en el reino es casi imposible. Y por eso, exactamente por eso, Jesús se dirige preferentemente a los pobres, a los pecadores y a los enfermos, porque ellos sienten necesidad de ser liberados y están en buenas condiciones para aspirar al Reino.

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