¡Qué fuerte!: "Si me amáis, guardareis mis mandamientos". El amor, la amistad unidos a la escucha y a la obediencia a su voluntad. Muy a menudo reducimos el amor a los sentimientos, a sentirnos bien, a sentir nuestro corazón vibrar con fuerza, energía delante del ser amado...
Jesús nos invita a dar un paso más: concretizar en la escucha de su voluntad y en la vida ese Reino de DIos que nos anunció y que es el resumen y la materialización de sus mandamientos. Nuestros amores cotidianos, esos que constituyen nuestros compromisos de vida, ¡cuanto ganarían si los hiciéramos vida, escucha y guía de nuestras vidas cotidianas!
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