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Protección y cuidado de menores

En estos primeros años del tercer milenio, la Iglesia ha iniciado un largo proceso para afrontar y eliminar la monstruosa lacra de los abusos a menores. Se trata de verdaderos crímenes, causa de inexpresable sufrimiento para inocentes que han sido traicionados por quienes deberían acogerlos y protegerlos; los pastores se han convertido en lobos. La Iglesia está inmersa en un proceso continuo y quiere revisar el estado actual de las cosas, mejorarlas, profundizar en el conocimiento del fenómeno de los abusos y en la labor de prevención. Consideramos que la protección de los menores y de las personas vulnerables es un bien de importancia fundamental para toda la familia humana y, por tanto, también para la Iglesia.

Mirando hacia atrás

En el Instituto de los Misioneros Javerianos de Parma, las Directrices para la Salvaguarda y Actuación en Casos de Abuso Sexual de Menores y Adultos Vulnerables forman parte de un documento que aborda un tema más amplio: Normas y Directrices para el Acompañamiento y Seguimiento de Personas Implicadas en Abusos Religiosos, aprobadas por la Dirección General en 2011 y actualizadas en octubre de 2018.

De hecho, desde el documento publicado por la Dirección General en 1999, Testigos en la fragilidad de la condición humana (Quaderno formazione n. 4), el problema de los abusos sexuales a menores ha sido el segundo de los cuatro temas tratados (junto con el ministerio pastoral y el celibato; la homosexualidad, las pruebas psicológicas y médicas, el VIH y el SIDA). En el mismo periodo, antes de la explosión del problema del abuso en toda su gravedad, la Dirección General publicó la Declaración de Responsabilidad, que abordaba cuatro temas: abuso sexual, abuso económico, secuestro y sepelio (en 2019 se agregó el tema del manejo de datos personales). Aunque era breve y no tenía fuerza civil ni penal, esta declaración, firmada por cada uno de los miembros, pretendía concienciar y responsabilizar a todos de los temas tratados.

Podemos decir, por tanto, que el tema de los abusos sexuales forma parte de un unicum que reflexiona sobre la fragilidad de la condición humana y sus consecuencias. Por ejemplo, en el citado documento de 2018, la Dirección General aborda, junto a los abusos sexuales considerados con razón delito, incluso las relaciones sexuales no consideradas delito por la legislación civil. El mismo documento amplía la comprensión del término abuso para incluir el alcoholismo (y otras adicciones), el uso inadecuado del dinero y los bienes del Instituto, el uso irresponsable de los medios de transporte, el abuso de poder o la negligencia en el servicio de la autoridad y los trastornos graves de la personalidad.

Estos temas son presentados regularmente por la Dirección General a los Superiores Mayores, especialmente durante las reuniones de formación de los Superiores, durante su Conferencia General (COSUMA) y durante las visitas canónicas a las Circunscripciones.

Los últimos documentos del Magisterio, así como la política gubernamental en materia de protección de menores y personas vulnerables, han impulsado a los Misioneros Javerianos a trabajar juntos para crear una cultura de salvaguardia, compartiendo la preocupación y determinación del Papa Francisco de responder, "como una madre amorosa" (cf. Motu proprio, 04.06.2016), al doloroso fenómeno del abuso de menores y personas vulnerables ("Si un miembro sufre, todos los miembros sufren juntos" 1 Cor 12,26).

El 27.02.2019, la Dirección General envió a cada miembro una carta de cinco páginas para concienciar sobre la importancia de salvaguardar a los menores y las personas vulnerables, los retos que implica, las graves responsabilidades en caso de abuso y cómo escuchar a las víctimas. El 17.02.2023, el Comité Ejecutivo nombró a un Delegado para la Salvaguarda de Menores y Personas Vulnerables. En julio de 2023, durante el XVIII Capítulo General, el Instituto decidió, entre otras cosas, continuar la sensibilización y la prevención sobre la realidad de los abusos y disponer de un protocolo de referencia como Instituto que todos los hermanos deben firmar (cf. XVIII CG 65-66).

Destinatarios

Este documento, destinado a los hermanos de la Circunscripción de España, así como a nuestros colaboradores laicos, quiere poner en práctica las deliberaciones del XVIII Capítulo General. Conocer este documento nos ayudará a vivir de forma transparente y evangélica nuestras relaciones y amistades con menores y personas vulnerables.

Terminología

En este protocolo, el término abuso se utilizará para indicar todos los delitos contra la libertad e integridad sexual, incluyendo agresión, acoso, exhibicionismo, provocación, etc. El término niño o menor se utilizará genéricamente para referirse a niños, niñas y adolescentes menores de 18 años. El término niño o menor se utilizará genéricamente para referirse a niños, niñas y adolescentes menores de 18 años. Se entenderá por persona vulnerable toda persona que se encuentre en un estado de enfermedad, deterioro físico o psíquico o privación de libertad personal que limite de hecho, incluso ocasionalmente, su capacidad de comprender o amar, o en todo caso de resistir al delito.

Objetivos

Mediante este protocolo, nos comprometemos a alcanzar tres objetivos.

  1. Salvaguardar a los menores y personas vulnerables que encontremos en el desarrollo de nuestras actividades, asegurándonos de ofrecerles un entorno seguro de acogida, donde puedan ser escuchados con sinceridad e informados sobre el peligro de los malos tratos en sus diversas formas. Esta política debe abarcar la promoción del buen trato, concepto que en la legislación española se entiende como aquel que, respetando los derechos fundamentales de toda persona, promueve activamente el respeto mutuo, la dignidad del ser humano, la convivencia democrática, la resolución pacífica de los conflictos, el derecho a la igual protección de la ley, la igualdad de oportunidades y la prohibición de la discriminación.
  2. Prevenir los abusos sexuales de menores y personas vulnerables en el seno de nuestro Instituto, ofreciendo un programa de formación regular sobre salvaguardia a los hermanos y a las personas que, de diversas formas, colaboran con nosotros. La formación prestará especial atención al código de conducta, elaborado y actualizado para indicar los comportamientos que deben evitarse o fomentarse con el fin de mejorar la protección, las buenas maneras y la cultura del respeto.
  3. Indicar, paso a paso, cómo actuar en casos de abusos sexuales, desde la primera denuncia: intervención inmediata, adaptada a las leyes civiles y canónicas, considerando tanto al denunciante y su familia, como al acusado y su entorno; reparación del daño causado, rehabilitando al abusador mediante la adopción de decisiones acordes con la ley, en particular impidiéndole estar en contacto habitual con menores.

Compromiso

Al firmar el protocolo y el código de conducta, nos comprometemos a colaborar responsablemente para poner fin a la violencia sexual.

Que nuestro Señor Jesucristo sea conocido y amado por todos.

Descargue aquí el protocolo de abusos de los Misioneros Javerianos:

Descargar protocolo

Descargar Guía de buenas prácticas

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p. Rolando Ruiz Durán sx
Delegado de los Misioneros Javerianos en España
Madrid, 1 de abril de 2024

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Rolando Ruiz Durán sx
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Actualizado abril 2024