La inmigración, una oportunidad para los países envejecidos
En el Informe sobre el Desarrollo Mundial 2023: Migrantes, refugiados y sociedades, publicado por el Banco Mundial en mayo de 2023 se califica como necesaria la organización de la correspondencia entre las necesidades de los países receptores y las capacitaciones de las personas migrantes. Este informe se centra en la disminución de personas en edad laboral en los próximos años, en los países del Norte. En España, hasta de un tercio para 2100. La migración parece ser la única respuesta ante este problema. Pero, ¿qué ocurre con la fuga de cerebros, con la pérdida de potencial en los países de origen? Con una gestión adecuada, según el Banco Mundial, se garantizaría el beneficio de todas las personas tanto en origen como en destino. Pero la realidad es que el número de refugiados se ha triplicado en los últimos años y el cambio climático apenas ha comenzado a notarse en estos movimientos.
Es difícil establecer medidas estandarizadas para las diferentes realidades, continentales, estatales y comunitarias. Pero desde la ONU-Migración se exponen buenas prácticas de gestión migratoria.
Buena práctica 1: Fomentar oportunidades laborales de jóvenes migrantes
Iniciativa implementada por el gobierno costarricense para la integración de los jóvenes migrantes nicaragüenses y su acceso a posibilidades laborales, facilitando el acceso a los servicios sociales de estos jóvenes y fortaleciendo las instituciones municipales
Buena práctica 2: Mejorar la acogida de los refugiados en la ciudad
El bienestar socioeconómico de los migrantes pasa obligatoriamente por facilitarles el acceso a salud, educación, saneamiento, vivienda digna, trabajo… Está iniciativa ha sido desarrollada en la municipalidad de Quilicura, en Chile, con un Plan de Acogida y Reconocimiento de Migrantes y Refugiados, donde se estableció como fundamental la integración de estas personas en la realidad del municipio.
Buena práctica 3: Prestar asistencia a migrantes que precisan de protección internacional
El Plan de Asistencia de Emergencia para colombianos buscando Protección Internacional en Ecuador buscaba anticiparse a la problemática por la presión de los flujos migratorios derivados de los conflictos sociales colombianos, poniendo el acento en la asistencia de emergencia de estos refugiados.
Buena práctica 4: Prevención de la migración irregular de niños
El Programa Regional de Prevención de la Migración Irregular en Mesoamérica busca fundamentalmente atender a niños retornados para favorecer su reintegración y sensibiliza a los jóvenes sobre los riesgos que presenta la inmigración irregular. Se centra en el acceso a servicios educativos y apoyo psicológico.
Buena práctica 5: Recolectar información mediante consultas
Es necesario que los gobiernos cuenten con datos migratorios que identifiquen las comunidades migrantes, lo que además aparece recogido en los ODS. De esta manera, incluso se pueden localizar líderes comunitarios potenciales, generadores de conciencia e incentivadores de toma de decisiones. Una muestra de este proceso: la consulta sobre la comuna de Quilicura, Chile, en 2015.
Buena práctica 6: Integrar a los migrantes en la planificación urbana
La integración de las comunidades migrantes es responsabilidad de los municipios acogedores, por lo que deben establecer políticas migratorias sostenidas en el tiempo y hacerles partícipes de las propias planificaciones urbanas, con especial cuidado al respeto de los derechos humanos.
Más información, ONU Migración OIM
