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Papa Francisco (Jubileo 2025) 14 Abril 2025 2413

PALABRAS DEL PAPA SOBRE LA ESPERANZA EN EL JUBILEO 2025


“La esperanza efectivamente nace del amor y se funda en el amor que brota del corazón de Jesús traspasado en la cruz… El Espíritu Santo es quien irradia en los creyentes la luz de la esperanza. Él la mantiene encendida como una llama que nunca se apaga... La esperanza cristiana, de hecho, no engaña ni defrauda, porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino, (Rm 8,35.37-39)” (SNC 3).

“La paciencia mantiene viva la esperanza y la consolida como virtud y estilo de vida. Por lo tanto, aprendamos a pedir con frecuencia la gracia de la paciencia, que es hija de la esperanza y al mismo tiempo la sostiene” (SNC 4).

“La vida cristiana es un camino… la peregrinación expresa un elemento fundamental de todo acontecimiento jubilar. Ponerse en camino es un gesto típico de quienes buscan el sentido de la vida. La peregrinación a pie favorece mucho el redescubrimiento del valor del silencio, del esfuerzo, de lo esencial… conduce a agradecer a Dios por las maravillas que Él realiza” (SNC 5).

Que la luz de la esperanza cristiana pueda llegar a todas las personas, como mensaje del amor de Dios que se dirige a todos” (SNC 6).

“Estamos llamados a redescubrir la esperanza en los signos de los tiempos que el Señor nos ofrece… Es necesario poner atención a todo lo bueno que hay en el mundo para no caer en la tentación de considerarnos superados por el mal y la violencia” (SNC 7).

“El primer signo de esperanza se traduzca en paz para el mundo, sumergido en la tragedia de la guerra” (SNC 8).

“Mirar el futuro con esperanza también equivale a tener una visión de la vida llena de entusiasmo para compartir con los demás… Se asiste en varios países a una preocupante disminución de la natalidad” (SNC 9).

“En el Año jubilar estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza para tantos hermanos y hermanas que viven en condiciones de penuria. Pienso en los presos, privados de la libertad… que en el Año del Jubileo se asuman iniciativas que devuelvan la esperanza” (SNC 10).

“Que se ofrezcan signos de esperanza a los enfermos que están en sus casas o en los hospitales” (SNC 11).

“También necesitan signos de esperanza aquellos que en sí mismos la representan: los jóvenes… La ilusión de las drogas y la búsqueda de lo efímero crean en ellos, más que en otros, confusión y oscurecen la belleza y el sentido de la vida… que el Jubileo sea en la Iglesia una ocasión para estimularlos”(SNC 12).

“No pueden faltar signos de esperanza hacia los migrantes, que abandonan su tierra en busca de una vida mejor para ellos y sus familias” (SNC 13).

“Signos de esperanza merecen los ancianos, que a menudo experimentan soledad y sentimientos de abandono. Valorar el tesoro que son, sus experiencias de vida, la sabiduría que tienen” (SNC 14).

“Imploro esperanza para los millares de pobres, que carecen con frecuencia de lo necesario para vivir… Existe el riesgo de acostumbrarse y resignarse” (SNC 15).

“El Jubileo nos recuerda que los bienes de la tierra no están destinados a unos pocos privilegiados, sino a todos. Es necesario que cuantos poseen riquezas sean generosos” (SNC 16).

“La esperanza cristiana ante la muerte… es la certeza de que la vida no termina, sino que se transforma… el Jubileo nos ofrecerá la oportunidad de redescubrir, con inmensa gratitud, el don de esa vida nueva recibida en el Bautismo”. (SNC 20).

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