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Ivanildo Quaresma 30 May 2025 3442

Fue llevado hacia el cielo


El misterio de la Ascensión del Señor, al mismo tiempo que proclama y corrobora la fe en el Resucitado, apunta y atrae la mirada creyente hacia lo alto, hacia la meta final a la que todos aspiramos. Hoy es, pues, un día gozoso en el peregrinaje de la fe, alentados por el ejemplo de nuestro hermano mayor, Cristo Jesús, entronizado en la gloria de Dios. Él es quien anticipa y plasma nuestros anhelos más íntimos, pues es el mismo que bajó del cielo asumiendo las limitaciones de nuestra condición humana.

Solo el amor de Dios, tan loco y arrebatador, es capaz de realizar el prodigio de la Ascensión de Jesús ante la mirada incrédula y desconcertada de los que lo vieron elevarse y que solo un creyente puede más que ver, contemplar. El misterio de la Ascensión se inscribe y comprende en el marco de lo sucedido con los discípulos de Jesús después que experimentaron la novedad de su nueva presencia, vencedor de la muerte, como resucitado de entre los muertos.

Entre los primeros cristianos los sucesos que se verificaron entre ellos tras la muerte de Jesús y la afirmación creyente de su resurrección formaban el núcleo de las catequesis mistagógicas que recibían los neófitos después de recibir su bautismo en la Santa Vigilia de la Pascua. Si durante la Cuaresma, tiempo privilegiado para la reconciliación comunitaria y de preparación de los catecúmenos para su bautismo, el tiempo pascual lo es para profundizar en el misterio del Cristo glorificado como camino para recibir la efusión del Espíritu Santo.

Enseña San Pablo, en la Primera Carta a los Corintios (Cap. 15, vers. 14 y ss.), que nuestra fe en Dios y la predicación del Evangelio están vacías y carentes de todo sentido sin la creencia y confesión de la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos. El misterio de la Resurrección es la fuerza que impregna toda nuestra vida cristiana. El misterio de Ascensión no puede entenderse al margen de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

COMENTARIOS:

  • José Luis Sicre: Ascensión y entronización de JesúsEn la cultura clásica greco-romana, en la que se mueve Lucas y la comunidad para la que él escribe, hay casos de personajes que, después de su muerte, son glorificados de forma parecida a la de Jesús: Hércules, Augusto, Drusila, Claudio, Alejandro Magno y Apolonio de Tiana.
  • Enrique Martínez Lozano: ¿Testigos de la verdad… o de la propia creencia? La trampa que encierra el proselitismo consiste en pensar que la verdad puede encerrarse en una fórmula, un concepto o una creencia, que más tarde podría “exportar” a otros.
  • Fidel Aizpurúa: Quedaos en la ciudadHemos llegado a creer, equivocadamente, que una fe espiritual era la que no tocaba ni se manchaba con las realidades terrenas. Justamente en lo terreno, en la historia humana, ha de cobrar rostro nuestra fe.
  • José Antonio Pagola: BendecirSegún el sugestivo relato de Lucas, Jesús vuelve a su Padre «bendiciendo» a sus discípulos.
  • Inma Eibe: Testigos de estoHoy celebramos junto a toda la Iglesia la solemnidad de la Ascensión y lo hacemos en este contexto de Pascua en el que los discípulos experimentan a Jesús en una presencia nueva, diferente, que les lleva a la certeza de que Dios cumple su promesa de no abandonarlos nunca. Resurrección y Ascensión no son dos acontecimientos diferentes, sino expresiones distintas de la misma experiencia: Dios, que nunca nos abandona, vence a la muerte y al mal con su amor.

 

                      

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