Este domingo nos llega la invitación a confiar, a no tener miedo, ni a actuar movidos por el miedo. Por miedo se siguen manteniendo cruelmente situaciones injustas como las que están padeciendo los refugiados e inmigrantes. Miedo a que nos invadan, miedo a que nuestra vida tenga que cambiar, ser diferente... Por miedo también no damos el paso al compromiso social, político en favor de una sociedad más justa e igualitaria... por miedo también somos medio cristianos tibios y mediocres... por miedo al cambio y al riesgo del cambio muchas veces vivimos sin saborear la vida. La Vida es para los valientes, los que tienen a Jesús como modelo de arrojo y confianza en el Padre.