Tan acostumbrados estamos a "merecer" según nuestro rendimiento, que el evangelio de este domingo nos descoloca... No hay méritos para Dios que condicionen la generosidad de su amor. Dios no utiliza la misma vara de medir. Dios simplemente quiere que VIVAMOS y que lo hagamos BIEN con cuanto nos es necesario para ello. Los de la primera hora como los de la última reciben de Dios la VIDA ABUNDANTE. ¿Podemos nosotros ser tan libres y generosos en nuestro ofrecer vida a los demás?