Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos
Jesús, amigo de los hombres y que a todos nos amas, no podías dejarnos otro mandato sino el del amor. ¡Y en qué grado! No te conformas con que amemos al hermano como a uno mismo, sino como tú nos amas a cada uno: hasta dar la vida. Por lo tanto, todos hemos nacido del amor materno-paterno de Dios. Y sólo podemos vivir y desarrollarnos bajo el calor de este amor.
Vicente Martínez: Jesús, brújula de la vida. Yo te ruego, Señor, que lo seas de la mía, que esté en mí y no fuera de mí, perdido en los avatares de las cosas. Señálame con precisión mi Norte. Te lo ruego también para cuantos, como Felipe y tantos otros, desean verte y quedarse contigo.