El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra
Precioso el evangelio de este domingo. Nos trae a la memoria dos parábolas de Jesús. La primera nos habla sobre el aspecto misterioso del crecimiento. El Reino se parece a la semilla que siembra el campesino y que luego crece sin que nadie sepa cómo en la oscuridad de la tierra. Pero crece y termina dando su fruto. La segunda se refere Reino, que se parece a la semilla de mostaza, la más pequeña de las semillas, pero que luego se hace tan grande que hasta los pájaros del cielo se cobijan en la planta que sale de aquella semilla
Vicente Martínez: El Grano de Mostaza. Las parábolas sirven de llave para abrir nuestra mente y nuestro corazón a los misterios, y así poder comprenderlos y amarlos.
José Antonio Pagola: Con humildad y confianza. A Jesús le preocupaba que sus seguidores terminaran un día desalentados al ver que sus esfuerzos por un mundo más humano y dichoso no obtenían el éxito esperado.
Mari Fe Ramos: Jesús se acomodaba a su entender. La comunicación sigue siendo una tarea pendiente en la Iglesia actual. Es importante que la Palabra se comprenda, resuene, toque, mueva, conmueva y convierta.