Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco
En el Evangelio de este domingo, Jesús no enseña sólo con sus palabras. Enseñaba sobre todo con sus silencios, con sus miradas, con su ternura. Lo dice el evangelio de hoy: “Jesús vio una multitud y le dio lástima”, es decir, le dio un vuelco el corazón y comenzó a enseñarles. !Qué preciosas lecciones las que brotan de un corazón “estremecido”. Necesitamos enseñar al corazón lecciones de cercanía, de ternura, de dulzura. Y al corazón sólo le puede dar lecciones otro corazón “que esté enternecido”.
José Antonio Pagola: La mirada de Jesús. Marcos describe gráficamente su actuación: los discípulos han de aprender cómo han de tratar a la gente; en las comunidades cristianas se ha de recordar cómo era Jesús con esas personas perdidas en el anonimato, de las que nadie se preocupa.
Paula Depalma: Descansar: del desierto al jardín. Descansar, en la sociedad del cansancio, puede significar reconocernos a nosotros mismos, con nuestro nombre propio, en una vinculación profunda con la vida.