En el Evangelio de este domingo, celebramos la Ascensión de Jesús. Son los últimos momentos de Jesús con los suyos. Enseguida los dejará para entrar definitivamente en el misterio del Padre. Ya no los podrá acompañar por los caminos del mundo como lo ha hecho en Galilea. Su presencia no podrá ser sustituida por nadie. Jesús solo piensa en que llegue a todos los pueblos el anuncio del perdón y la misericordia de Dios. Que todos escuchen su llamada a la conversión. Nadie ha de sentirse perdido. Nadie ha de vivir sin esperanza. Todos han de saber que Dios comprende y ama a sus hijos e hijas sin fin. ¿Quién podrá anunciar esta Buena Noticia? Quiere dejar en la tierra "testigos". Esto es lo primero:"Vosotros sois testigos de estas cosas". Serán los testigos de Jesús los que comunicarán su experiencia de un Dios bueno y contagiarán su estilo de vida trabajando por un mundo más humano. A pesar de nuestras debilidades y cobardías, Jesús nos tranquiliza: "Yo os enviaré el don prometido por mi Padre". No les va a faltar la "fuerza de lo alto". El Espíritu de Dios los defenderá.
José Luis Sicre: Ascensión y entronización de Jesús. Lucas ha elaborado dos relatos sobre la Ascensión y cuenta lo ocurrido de manera muy distinta, con notables diferencias. Eso demuestra que para él lo importante no es el hecho histórico sino el mensaje que desea transmitir.
Vicente Martínez: Algo de comer.El amor al prójimo se demuestra, no tanto en las palabras cuanto en los actos. Como hizo Jesús, y como han hecho tantos otros.