Jesús nos brinda en el evangelio muchas enseñanzas sobre la oración, insiste en la necesidad de orar y en la perseverancia en la oración. Este domingo nos proporciona otra enseñanza sobre el mismo tema, precisamente sobre las disposiciones interiores necesarias para orar bien y ser escuchados. Si queremos que Dios nos escuche, debemos estar llenos de misericordia, de bondad y de comprensión por los otros, no separarnos de ellos, sino presentarnos a Dios junto a ellos, aunque sean pecadores. A nosotros nos resulta bastante espontáneo tomar la orientación de la santificación por medio de la separación. En realidad, este modo de santificación no logra su objetivo porque Dios es precisamente un Dios misericordioso, que quiere perdonar, acoger a todos sus hijos.
Enrique Martínez Lozano: Sombra, orgullo neurótico y verdad.El “fariseo” simboliza el ego que vive de la comparación, el juicio y la descalificación. La imagen del “publicano”, alude a la consciencia de nuestra propia vulnerabilidad, con su carga de debilidad, error, mentira e incluso maldad