EL QUE CREE EN MÍ, TAMBIÉN HARÁ LAS OBRAS QUE YO HAGO
Miremos a Jesús… Él es el «camino, la verdad y la vida», que viene a sacarnos de la mentira de creer que nadie puede cambia. Jesús que nos ayuda a caminar por senderos de vida y de plenitud. Jesús se ofrece como el camino que podemos recorrer para entrar en el misterio de un Dios Padre. Él nos puede descubrir el secreto último de la existencia. Él nos puede comunicar la vida plena que anhela el corazón humano. Que la fuerza de su amor y de su Resurrección sea siempre camino de vida nueva.
“Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí”. El objetivo hacia el que debe orientarse nuestra vida: encontrar a Jesús tratando de ver en él a Dios mismo, al Padre. …Felipe nos enseña a dejarnos conquistar por Jesús, a estar con él y a invitar también a otros a compartir esta compañía indispensable; y, viendo, encontrando a Dios, a encontrar la verdadera vida. Descubran que se puede “ver” a Dios también en el rostro de los hermanos, especialmente de los más olvidados: los pobres, los hambrientos, los sedientos, los extranjeros, los encarcelados. …Para entrar en la lógica del Reino de Dios es necesario reconocerse pobre con los pobres. Un corazón puro es necesariamente también un corazón despojado, que sabe abajarse y compartir la vida con los más necesitados.
El encuentro con Dios en la oración, mediante la lectura de la Biblia y en la vida fraterna nos ayudará a conocer mejor al Señor y a nosotros mismos. La voz de Jesús les abrirá los ojos para reconocer su presencia en la historia personal de cada uno de nosotros, descubriendo así el proyecto de amor que tiene para nuestras vidas.
Rosario Ramos: Camino, Verdad y Vida. Jesús quiere que demos un paso más como creyentes: ser conscientes de cómo es nuestro interior y cómo manejarlo para no convertir la fe en una creencia sino en una experiencia. Somos de la misma naturaleza que el Padre.