Es sabio el que sabe vivir la vida con acierto. El que sabe enjuiciar lo bueno frente a lo malo en cada circunstancia. Sabio es el que sabe discernir unos valores de otros y acierta a vivir desde el Valor fundamental de la existencia. Para vivir con acierto, no basta saber cuál es el Valor fundamental sino que es necesario tomar la decisión de vender todo para quedarnos con lo que realmente hace vivir. Con lo que realmente da plenitud y felicidad a la vida. En el proceso de vida de Jesús, no era fácil creer en Él. Algunos se sentían atraídos por sus palabras. En otros, por el contrario, surgían no pocas dudas. ¿Era razonable seguir a Jesús o una locura? Hoy sucede lo mismo: ¿merece la pena comprometerse en su proyecto de humanizar la vida o es más práctico ocuparnos cada uno de nuestro propio bienestar? Jesús cuenta dos breves parábolas. En ambos relatos, el respectivo protagonista se encuentra con un tesoro enormemente valioso o con una perla de valor incalculable. Los dos reaccionan del mismo modo: venden todo lo que tienen y se hacen con el tesoro o con la perla. Es, sin duda, lo más sensato y razonable. El reino de Dios está "oculto". Muchos no han descubierto todavía el gran proyecto que tiene Dios de un mundo nuevo. Sin embargo, no es un misterio inaccesible. Está "oculto" en Jesús, en su vida y en su mensaje. Una comunidad cristiana que no ha descubierto el reino de Dios no conoce bien a Jesús, no puede seguir sus pasos. El descubrimiento del reino de Dios cambia la vida de quien lo descubre. Su "alegría" es inconfundible. Ha encontrado lo esencial, lo mejor de Jesús, lo que puede trasformar su vida. Los dos protagonistas de las parábolas toman la misma decisión: "venden todo lo que tienen". Nada es más importante que "buscar el reino de Dios y su justicia". Todo lo demás viene después, es relativo y ha de quedar subordinado al proyecto de Dios. Esta es la decisión más importante que hemos de tomar en las comunidades cristianas: liberarnos de tantas cosas accidentales para comprometernos en el reino de Dios. Despojarnos de lo superfluo. Olvidarnos de otros intereses. Saber "perder" para "ganar" en autenticidad.
Enrique Martínez Lozano: Buscar el tesoro que somos.La metáfora del tesoro escondido, presente en diferentes tradiciones sapienciales, constituye una invitación a encontrar o descubrir aquello que realmente somos.