En el Evangelio de este domingo, Jesús nos habla de la respuesta que se da a la invitación de Dios. La invitación tiene tres características: la gratuidad, la generosidad, la universalidad. Son muchos los invitados, pero sucede algo sorprendente: ninguno de los escogidos acepta participar en la fiesta, dicen que tienen otras cosas que hacer; es más, algunos muestran indiferencia, extrañeza, incluso fastidio.
Algunos invitados maltratan y matan a los siervos que entregan las invitaciones. Pero, no obstante la falta de adhesión de los llamados, el proyecto de Dios no se interrumpe. Ante el rechazo de los primeros invitados Él no se desalienta… y manda a sus siervos a las plazas y a los cruces de caminos a reunir a todos los que encuentren. Por encima de todo, habrá una fiesta final. El deseo de Dios es que la sala del banquete se llene de invitados. Por eso, hay que ir a “los cruces de los caminos”, por donde caminan tantas gentes errantes, que viven sin esperanza y sin futuro. La Iglesia ha de seguir anunciando con fe y alegría la invitación de Dios proclamada en el Evangelio de Jesús.
Ante la invitación del Señor, a veces nos puede pasar -como a los invitados de la boda- el estar ocupados en nuestros asuntos y mostrarnos indiferentes a su llamada. Cuántas veces postergamos, por ejemplo, el acercarnos al Sacramento de la Confesión o el realizar una obra de caridad, ayudando al necesitado o acompañando al que sufre.
Cuando Dios habla, espera nuestra respuesta. Él quiere contar activamente con nosotros. Su amor espera ser acogido en nuestras vidas y compartido con los demás, especialmente con los que están alejados.
Vicente Martínez: Un estilo de vida.El estilo de vida de Jesús es una vida llena de misericordia, perdón, confianza, fe, esperanza, y sobre todo mucho amor hacia nosotros.
José Luis Sicre: Un banquete que termina mal.En el Reino de Dios puede entrar cualquiera, pero, si se acepta la invitación, hay que ir dignamente vestido. El vestido del que habla la parábola se refiere a una forma de comportarse con Dios y con el prójimo.
José Antonio Pagola: Ir a los cruces de los caminos.¿Qué experiencia podía haber más gozosa para aquellas gentes que ser invitados a un banquete y poder sentarse a la mesa con los vecinos a compartir una fiesta de bodas?
Rosario Ramos: Tenemos un banquete pendiente.El Reinado de Dios es un banquete inclusivo y no un juicio excluyente. Nos ofrece la posibilidad de la plenitud humana; todo está preparado en el interior de la persona para conectar con la Fuente y vivir desde lo esencial. No somos invitados por lo que hacemos sino por lo que somos.