HA ECHADO MÁS QUE NADIE
El episodio del Evangelio de este domingo se compone de dos partes: en una se describe cómo no deben ser los seguidores de Cristo; en la otra, se propone un ideal ejemplar de cristiano.
En la primera parte, Jesús señala tres defectos que se manifiestan en el estilo de vida de los escribas, maestros de la ley: soberbia, avidez e hipocresía. …Pero, bajo apariencias solemnes, se esconden la falsedad y la injusticia. Mientras se pavonean en público, usan su autoridad para «devorar los bienes de las viudas», a las que se consideraba, junto con los huérfanos y los extranjeros, las personas más indefensas y desamparadas. También hoy existe el riesgo de comportarse de esta forma. Por ejemplo, cuando se separa la oración de la justicia, porque no se puede rendir culto a Dios y causar daño a los pobres. O cuando se dice que se ama a Dios y, sin embargo, se antepone a Él la propia vanagloria, el propio provecho.
La segunda parte del Evangelio de hoy va en esta línea. La escena se ambienta en el templo de Jerusalén… Hay muchos ricos que echan tantas monedas, y una pobre mujer, viuda, que da apenas dos pequeñas monedas. Jesús observa atentamente a esa mujer e indica a los discípulos el fuerte contraste de la escena. Los ricos han dado, con gran ostentación, lo que para ellos era superfluo, mientras que la viuda, con discreción y humildad, ha echado «todo lo que tenía para vivir»; por ello —dice Jesús— ella ha dado más que todos. Debido a su extrema pobreza, hubiera podido ofrecer una sola moneda para el templo y quedarse con la otra. Pero ella no quiere ir a la mitad con Dios: se priva de todo. En su pobreza ha comprendido que, teniendo a Dios, lo tiene todo; se siente amada totalmente por Él y, a su vez, lo ama totalmente.
Jesús, hoy, nos dice también a nosotros que el metro para juzgar no es la cantidad, sino la plenitud. Hay una diferencia entre cantidad y plenitud. Tú puedes tener tanto dinero, pero ser una persona vacía. No hay plenitud en tu corazón. Pensad esta semana en la diferencia que hay entre cantidad y plenitud. No es cosa de billetera, sino de corazón… Amar a Dios «con todo el corazón» significa confiar en Él, en su providencia, y servirlo en los hermanos más pobres, sin esperar nada a cambio. (Papa Francisco)
ECOS DE LA SABANA (Ecos de la vida cotidiana de los poblados de Chad y de Camerún)
COMENTARIOS
- Dominicos
- Miguel Ángel Munárriz: Los ojos de Jesús. Ellos buscan con la mirada alguna mujer que destaque sobre las demás...
- José Luis Sicre: Viudas buenas y teólogos malos. No es preciso añadir que los discípulos le hicieron poco caso a Jesús y terminaron vistiendo como los escribas, exigiendo reverencias y besos de anillo, ocupando primeros puestos, y devorando bienes de viudas, viudos y casados.
- José Antonio Pagola: Mala conciencia. En teoría, los pobres son para la Iglesia lo que fueron para Jesús: los preferidos, los primeros que han de atraer nuestra atención e interés. Pero es solo en teoría, pues de hecho no ocurre así.
- Magda Bennásar: La catedral de Ana. Llamada a crear Hogar con los más abandonados de la sociedad. Se siente llamada a servir a estas personas, y a ello dedica todo su ser.
