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Ángel De La Victoria León, SX 17 Junio 2024 8162

Luchar contra la desertificación


EL CAMBIO CLIMATICO ES ALGO REAL

Según un informe reciente de la ONU entre 1900 y 2019, las sequías afectaron a 2700 millones de personas en todo el mundo y causaron 11,7 millones de muertes. Las previsiones estiman que para el 2050, las sequías podrían afectar a las tres cuartas partes de la población mundial. Las lluvias, en estas últimas semanas, han ayudado a recuperar el caudal de muchos pantanos que estaban casi vacíos. Y vemos con regularidad cómo se están produciendo fenómenos atmosféricos que antes eran muy raros: lluvias casi monzónicas o tropicales, huracanes…

EL PAPA FRANCISCO SUBRAYA LA URGENCIA DE PONERNOS MANOS A LA OBRA

En el 2015 el Papa Francisco escribió la Encíclica Laudato Sí, en ella hace una reflexión profunda sobre la ecología y nos invita a descubrir cómo nuestra tierra es nuestra casa común, en la que todos vivimos y a la que todos debemos cuidar y proteger. El año pasado, el Papa escribió una Exhortación Apostólica a todas las personas de buena voluntad, titulada Laudate Deum. Es, de nuevo, un grito que el Papa levanta para abrirnos los oídos y concientizarnos sobre la crisis climática, cada día más urgente ya que está provocando situaciones nunca antes previstas ni imaginadas.

LOS MISIONEROS, TESTIGOS DE LA BELLEZA Y DE LA DESTRUCCION DE LA NATURALEZA

También nosotros los misioneros sentimos mucho el drama ecológico, porque intentamos amar los pueblos y los lugares a donde somos enviados y por eso mismo somos testigos de la belleza de la naturaleza que encontramos. En septiembre de 1989 llegué a Camerún y una de las cosas que me sorprendieron fue ver miles de camiones que, día y noche, transportaban inmensos troncos, a menudo centenarios, desde las selvas ecuatoriales del este de Camerún, de Centroáfrica, Gabón o Congo hasta la ciudad costera de Douala en donde eran transportados por barcos a países occidentales. En mayo de 2016, pude acompañar a una persona que venía como portavoz de la red “FE Y JUSTICIA, ÁFRICA-EUROPA” para observar el fenómeno de la deforestación en el este de Camerún. La acompañé a Batouri, a unos 450 km al este de la capital, zona de selva ecuatorial profunda, y allí descubrimos la triste realidad de encontrarnos con grandes zonas deforestadas, sin ningún árbol, eran como inmensas heridas en el cuerpo de la selva ecuatorial. Pudimos llegar a varios asentamientos de los baka, pueblos ancestrales de la selva, llamados comúnmente pigmeos, que habían sido expulsados de sus bosques, en donde llevaban miles de años viviendo en armonía con la naturaleza. Se les obligaba a instalarse al borde de los caminos trazados para poder saquear la riqueza de sus tierras, y allí vivían casi en la mendicidad.

También en Chad he sido testigo de cómo el desierto va avanzando año tras año a causa de la tala y quema de árboles, a causa de los cultivos intensivos de algodón que empobrecen la tierra y destruyen un equilibrio precario que durante cientos de años los habitantes de esas regiones han sabido conservar.

LA ECOLOGIA, TAREA PENDIENTE DE CADA UNO DE NOSOTROS

Está claro que la crisis ecológica nos concierne a todos y es algo que no podemos callar ni ignorar. El Papa en sus documentos nos ayuda a comprender cómo dicha crisis está en estrecha relación con el sufrimiento de la tierra y de los más pobres. Estas dos realidades tienen una causa común: el modelo de desarrollo, basado en el lucro ilimitado, que nos lleva a pensar que podemos hacer lo que queramos con tal de conseguir grandes ingresos. Es ahí en donde radica la raíz del pecado que llevó a Adán y a Eva a ser expulsados del paraíso como vemos en el libro del Génesis (Gn 3). Esto es lo que ocurre cuando el hombre y la mujer, criaturas de Dios, a quienes se les ha confiado todo lo creado para cuidarlo y protegerlo, quieren ser los dueños y señores arbitrarios de la creación. Es el pecado de la arrogancia, de querer destronar a Dios y ocupar su lugar: “seréis como dioses”, tentación idolátrica y nefasta. Es el pecado de querer apropiarse de aquello no es suyo y de utilizarlo sólo en beneficio propio, ignorando a los demás que también deben beneficiarse de ello. Es el pecado de no cuidar de la creación, jardín que Dios nos ha confiado pero que no nos pertenece y que tenemos que legar a nuestros descendientes.

ESTAMOS SOBREPASANDO LOS LÍMITES

Es importante tomar conciencia de que si sobrepasamos los límites esto nos puede llevar a la destrucción de nuestro planeta y a la muerte de nuestra especie. Debemos darnos cuenta de que somos pocos los que estamos consumiendo y destruyendo pero que las consecuencias de la contaminación afectan a todos y quizás en mayor medida a los pobres que no han contribuido a esta destrucción. También debemos considerar que los países en desarrollo tienen menos recursos para combatir los efectos de este cambio climático.

Sabemos que cada vez más se están deslocalizando las industrias a países del sur y allí se mira muy poco o casi ni se mira el problema de la contaminación ni de la destrucción del medio ambiente. No se respetan las reglas ambientales y aunque se cree trabajo, la población no siempre sale del empobrecimiento. Se llevan basuras muy contaminantes que en nuestros países no se sabe dónde almacenar. Se compran inmensas superficies de terreno cultivable y zonas mineras que los gobiernos ofrecen a países ricos sin contar con la población local que lo pierde todo.

EL CAMBIO CLIMATICO NO ES UN CUENTO DE HADAS

Resulta sorprendente y curioso cómo en nuestros días sigue habiendo personas -políticos incluidos- que niegan el fenómeno del cambio climático y que ignoran el calentamiento de la tierra con todas las consecuencias que esto acarrea: el deshielo de los polos, el avance del desierto, el problema del agua potable… La ONU, en 1994, fijó la fecha del 17 de junio como el “Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía”. En 2022 España fue la anfitriona de este evento oficial con el lema “Superando juntos las sequias”.

Sabemos que no basta con celebrar el día mundial de la desertización y la sequía. Lo importante es tomar conciencia del cambio que se está produciendo e interrogarnos sobre lo que cada uno de nosotros podemos y debemos hacer: cómo hacer un mejor uso del agua, cómo podemos cambiar nuestras rutinas diarias que poco a poco llevan a la destrucción y muerte, cómo contaminar menos, cómo utilizar menos los combustibles fósiles.

Pero sobre todo es importante tomar conciencia de que todos podemos y debemos hacer y aprender pequeños gestos que a la larga pueden dar grandes resultados. Ya lo decían nuestros mayores: “un grano no hace granero pero ayuda a su compañero”.

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