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P. FAUSTINO TURCO, SX 02 Septiembre 2024 5082

La elección de no anteponer nada a la vida. javerianos mártires del evangelio en Congo RD


El 28 de noviembre de 1964 es una fecha inolvidable: día del "martirio" del p. Luigi Carrara y fr. Vittorio Faccin en Baraka, seguido del de p. Giovanni Didonè y del Abbé Albert Joubert, asesinados en Fizi el mismo día por los mismos atacantes. Su testimonio fue y sigue siendo una gran fuerza para continuar el camino de la fe con esperanza y confianza. Este trágico acontecimiento fue percibido como la expresión máxima del valor del Evangelio. Los cuatro Siervos de Dios no huyeron de su rebaño. La coherencia con el Evangelio y la consagración misionera les exigía permanecer cerca de una población que también buscaba protegerlos de los peligros. Carrara y Faccin, así como Didonè y Joubert, eran muy conscientes del peligro inminente. Sabían que el martirio no es la elección de la muerte. Es más bien la elección de no anteponer nada a la vida de aquellos a quienes amamos.

Los testimonios recogidos nos han permitido reconstruir cómo fue su martirio. Hacia las 2 de la tarde llegó un jeep militar a gran velocidad y aparcó delante de la iglesia de Baraka. Se trataba de rebeldes que ocupaban esa zona desde hace varios meses. El coronel Abedi Masanga bajó del coche al mismo tiempo que el hermano Vittorio Faccin salía de la casa, aún en construcción. Abedi le pidió a Faccin que subiera al vehículo para irse a Fizi. El hermano se negó, diciendo que no podía dejar al compañero Carrara solo en Baraka, y recibió tres impactos en el pecho muriendo al instante.

El padre Luigi Carrara estaba confesando en la iglesia, salió con la estola sorprendido. Abedi le pidió que subiera al vehículo para llevarlo a Fizi y allí matarlo. Carrara dijo que si lo iban a matar prefería morir junto a su hermano. Se arrodilló ante el cuerpo sin vida de Faccin y una bala en la cabeza bastó para matarlo. Los testigos hablaron del maltrato recibido por los cadáveres tras su muerte por parte de los rebeldes.

Después de todo esto, el mismo jeep llegó a la iglesia de Fizi. Eran alrededor de las ocho de la tarde. El coronel Abedi llamó a los padres. Giovanni Didonè encendió la lámpara de aceite, abrió la puerta y junto al padre Albert Joubert, salió al encuentro del coronel que le apuntaba con su arma. Didonè comenzó a persignarse pero un balazo en la frente le impidió terminar. Después Abedi disparó al pecho de Joubert cayendo muerto junto a Didoné.

Estos cuatro mártires de la fe serán beatificados en Uvira, República Democrática del Congo, el 18 de agosto. Aquí os los presentamos brevemente.

P. LUIGI CARRARA, ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DISPONIBILIDAD PARA EL SERVICIO

Nació el 3 de marzo de 1933, quinto de siete hermanos y hermanas. Fue bautizado el 6 de marzo y confirmado el 12 de junio del mismo año. Pasó una infancia tranquila en una familia y muy religiosa. Debido a las dificultades económicas que atravesaba la familia, el padre se vio obligado a emigrar a Suiza. Era un niño inclinado a la oración y a los 14 años pidió ser admitido en el seminario menor de los Misioneros Javerianos. A los veinte años ingresó en el noviciado y una vez completados sus estudios teológicos hizo la profesión perpetua y fue ordenado sacerdote el 15 de octubre de 1961. Después de su ordenación sacerdotal fue enviado a la misión del Congo. Los años que pasó en tierra africana los vivió en un clima de oración y de servicio incondicional a los pequeños y humildes, sin juzgarlos, sin condenarlos, sino tratando de justificarlos.

La guerra civil que se desató tras la independencia de 1960 le permitió dar testimonio de su fidelidad al Señor y a sus fieles cristianos, permaneciendo con ellos hasta el derramamiento de su sangre el 28 de noviembre de 1964.

P. GIOVANNI DIDONÈ, LA MISIÓN COMO DONACIÓN TOTAL DE UNO MISMO

El padre Giovanni Didonè nació el 18 de marzo de 1930 en una familia de agricultores. Los padres eran cristianos practicantes y de sus once hijos, siete se consagraron al Señor en la vida religiosa. Ingresó en el Seminario de Padua. El futuro misionero tuvo que esperar hasta los 20 años para obtener el consentimiento paterno de hacerse misionero. Entró en los misioneros javerianos en 1950 e hizo su primera profesión el 12 de octubre de 1951. Después de completar sus estudios, fue ordenado sacerdote el 9 de noviembre de 1958. Partió para la misión el 3 de diciembre de 1959 al entonces Congo Belga, donde fue destinado a varias misiones: Uvira, Baraka, Fizi, Kiliba. En la primavera de 1962 fue destinado a Fizi con la tarea de construir una iglesia para su comunidad, que sería inaugurada el 11 de febrero de 1963. Didonè concibió su ser misionero como una entrega total de sí mismo a Dios. Tenía un amor particular por la Virgen María. El martirio al que fue sometido el 28 de noviembre de 1964 en Fizi no lo encontró desprevenido.

FR. VITTORIO FACCIN: TRABAJO POR PASIÓN

Nació el 4 de enero de 1934, el tercero de cinco hijos. La suya fue una familia de agricultores en la que aprendió la sencillez y el trabajo. A los 16 años quiso entrar en los misioneros javerianos para convertirse en sacerdote misionero. Como tenía dificultades para estudiar, sus superiores le aconsejaron que fuera hermano. A los 17 años fue admitido en el noviciado. Después de algunos años de servicio fue destinado a la misión del Congo. En Congo trabajó en la construcción y formó a muchos congoleños en esa profesión: el trabajo era su pasión. Dedicó gran parte de su tiempo libre a la formación de catecúmenos preparándolos para los sacramentos de la iniciación cristiana. Fue perseguido y encarcelado. Estaba feliz de poder compartir prisión con otros congoleños pobres y perseguidos. Aunque tuvo la posibilidad de huir a Burundi, no quiso poner en dificultades a sus hermanos misioneros y se quedó alli. Esto le costó la vida, derramando su sangre por Cristo en la emboscada del 28 de noviembre de 1964.

EL PADRE ALBERT JOUBERT PRIMER SACERDOTE CONGOLEÑO BEATIFICADO

Está entre los primeros sacerdotes de la Iglesia del este del Congo. Nació el 18 de octubre de 1908. Su padre, de origen francés, había formado parte de la guardia papal en el Vaticano antes de dedicarse por completo a las misiones. Se fue a vivir a África, compartiendo su cultura y estilo de vida, casándose con una mujer local y luchando por la abolición de la esclavitud. Su acción y su lucha estaban arraigadas en una fe profunda. Los cónyuges tienen tres hijos: dos sacerdotes y una hija religiosa. Albert enseñó en el seminario mayor y fue director de escuelas. Estuvo en varias parroquias viviendo con sencillez y atención a los pobres y a los que sufrían. Aceptó ir a Fizi, bastión de los rebeldes Simba, para unirse al javeriano Didonè. Fue asesinado a tiros el 28 de noviembre de 1964. Junto con p. Didonè está enterrado en la iglesia de Fizi, destino de peregrinación.

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