NINGUNA AMISTAD ES FIEL SINO EN CRISTO
Queridos jóvenes, toda persona desea naturalmente esta vida buena, como los pulmones tienden al aire, ¡pero cuán difícil es encontrarla! Cuán difícil es encontrar una amistad auténtica. Hace siglos, san Agustín captó el profundo deseo de nuestro corazón, es el deseo de todo corazón humano, aun sin conocer el desarrollo tecnológico de hoy. También él pasó por una juventud tempestuosa; pero no se conformó, no silenció el clamor de su corazón. Agustín buscaba la verdad, la verdad que no defrauda, la belleza que no pasa. Y ¿cómo la encontró? ¿Cómo encontró una amistad sincera, un amor capaz de dar esperanza? Encontrando a quien ya lo estaba buscando, encontrando a Jesucristo. ¿Cómo construyó su futuro? Siguiéndolo a Él, su amigo desde siempre. San Agustín nos dice: “No hay amistad que sea fiel si no es en Cristo… Y solo en Él puede ser feliz y eterna”.
Queridos jóvenes, amaos en Cristo. Aprended a ver a Jesús en los demás. La amistad es el camino para la paz.
TENEMOS QUE ELEGIR
Optar equivale también a renunciar a algo y esto a veces nos bloquea. Para ser libres, es necesario partir de un fundamento estable, de la roca que sostiene nuestros pasos. Esta roca es un amor que nos precede, nos sorprende y nos supera infinitamente: el amor de Dios.
Jesús es el amigo que siempre nos acompaña en la formación de nuestra conciencia. Si realmente queréis encontrar al Señor resucitado, escuchad su palabra, que es el Evangelio de la salvación. Reflexionad sobre su forma de vivir, buscad la justicia para construir un mundo más humano. Servid a los pobres y dad testimonio así del bien que siempre nos gustaría recibir de nuestros vecinos. Estad unidos a Jesucristo en la Eucaristía. Adorad a Cristo en el Santísimo Sacramento, fuente de vida eterna. Estudiad, trabajad y amad siguiendo el ejemplo de Jesús, el buen Maestro que siempre camina a nuestro lado.
San Agustín escribió: «nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti... Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti».
Me gustaría invitar a cada uno de vosotros a decir al Señor: “Gracias, Jesús, por llamarme. Mi deseo es seguir siendo uno de tus amigos, para que, abrazándote, yo también pueda ser un compañero de todos los que encuentre en el camino. Concédeme, Señor, que aquellos que me encuentren puedan encontrarte a ti, incluso a través de mis limitaciones y debilidades”. (Vigilia con los jóvenes en Roma 2 agosto 2025)
ASPIRAR A LA SANTIDAD
“Aspirad a cosas grandes, a la santidad, allí donde estéis, no os conforméis con menos… Hagámonos un taburete para subir y asomarnos, como niños, de puntillas, a la ventana del encuentro con Dios. Nos encontraremos ante Él, que nos espera; más bien, que llama amablemente a la puerta de nuestra alma… La plenitud de nuestra existencia no depende de lo que acumulamos ni de lo que poseemos, más bien, está unida a aquello que sabemos acoger y compartir con alegría.
Comprar, acumular, consumir no es suficiente, sino que necesitamos alzar los ojos, mirar a lo alto, a las cosas celestiales, para darnos cuenta de que todo tiene sentido, entre las realidades del mundo, solo en la medida en que sirve para unirnos a Dios y a los hermanos en la caridad.” (Misa final Jubileo jóvenes, en Roma, 3 de agosto de 2025)
