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Textos de HJM Nouwen y S Agrelo 14 May 2021 1932

SOLIDARIDAD COMPASIVA


“La compasión es fruto de la soledad. Tenemos que admitir lo difícil que es ser compasivo, ya que requiere una actitud de disponibilidad para estar con otros allí donde son débiles, vulnerables, solitarios, rotos. No es nuestra actitud espontánea ante el sufrimiento. Procuramos, ante todo, evitar el sufrimiento huyendo de él o tratando de encontrar una cura inmediata para el mismo. Lo cual significa ante todo hacer algo que demuestre que nuestra presencia es significativa. Olvidamos así nuestro mayor don: la capacidad de solidarizarnos con aquellos que sufren.

Esta solidaridad compasiva crece en la soledad. En la soledad nos damos cuenta de que nada humano nos es ajeno, de que las raíces de todo conflicto, guerra, injusticia, crueldad, odio, celos y envidia están fuertemente anclados en nuestro corazón. En la soledad, un corazón de piedra puede convertirse en un corazón de carne; un corazón rebelde en un corazón contrito, y un corazón cerrado puede abrirse a todo aquel que sufre, en un gesto de solidaridad”  (H. J. M. Nouwen, El camino del corazón)

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“Llueve desde hace días. Con la lluvia, la vida de los chicos en el bosque de Beliones se te vuelve memoria obsesiva como una melodía que hubieras oído demasiadas veces. Bajo el aguacero, subimos a la montaña porque ellos nos esperaban.

El coche iba lleno de todo, que, en aquellas circunstancias, es como decir que iba lleno de nada, pues mantas y ropas y calzado, recibidos como se recibe lo indispensable para vivir, todo, seguramente todo, llegó empapado de agua, si no de fango, al compasivo refugio que ofrecen los plásticos. Aquella tarde, sólo abracé hijos pasmados de frío y mojados.

Entonces, te invade un sentimiento de culpa y se te vuelve losa insoportable el sentimiento de impotencia: No puedes cambiar el sistema económico que va llenando de pobres el mundo para que haya un puñado de ricos. No puedes cambiar el sistema político que a unos pocos los hace dueños del destino de todos. No puedes cambiar el sistema de poder que determina quién en la sociedad es sujeto de derechos y quién es sólo objeto de dominio. Ni siquiera  puedes aliviar con una manta caliente el frío de tus hijos, porque no habrá para ellos un lugar donde guarecerse de la lluvia y el viento. No puedes, no puedes, no puedes… porque un mundo de gente importante ha decidido que no puedas, han decidido por ti, y lo que es mucho peor, han decidido por hombres, mujeres y niños a los que han declarado indocumentados, ilegales, sin papeles, irregulares. A las puertas del sistema nunca sufren y mueren personas de carne y hueso;  por allí sólo se mueven abstracciones, predicados y adjetivos…” (D. Santiago Agrelo, obispo de Tánger. 7 diciembre 2016)

Para reflexionar

Jesús se deja afectar y tocar por el sufrimiento: Lucas 8, 40-56. Cuando te dejas afectar por la vulnerabilidad del otro, te vuelves capaz de sanar heridas, de reparar vidas dañadas…

Hay cruces que nos necesitan para que puedan liberar lo que ocultan de vida y de fecundidad. ¿Cómo descubrir, acoger y vivir la fecundidad posible, oculta en tanto sufrimiento no querido por Dios?

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