Creo que cuando la sombra del mal cayó sobre la raza humana no fue consecuencia de fuerzas sobrenaturales, cosas del destino, o cualquier otra causa a la cual podamos echarle la culpa de nuestras desgracias.
Todo empezó cuando uno de nuestros brillantes antepasados descubrió el modo y manera de tirar una piedra.
De pronto un nuevo mundo se abrió ante él, un mundo lleno de posibilidades. Podría asestar certeros golpes a sus enemigos sin que su pegajosa sangre manchara su preciado traje de leopardo. También se podría esconder y atacar cuando menos se lo esperase su rival.
Desde entonces, el modo y manera de tirarnos cosas ha mejorado mucho, durante todos estos años hemos podido ir descubriendo y experimentando cómo hacerlo desde más lejos y con mayor precisión.
Algún día, cuando algún viajero del espacio se acerque por este planeta, se hará la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que las criaturas más inteligentes de esta galaxia, utilizaran sus ideas y conocimientos para tirarse cosas y acabar destruyéndose?
Autor desconocido
(Publicado en “Cientos de cuentos parábolas para todos”. Francisco Cerro Chaves, Daniel Botrán, Roberto Manzano. Ed. Monte Carmelo)
Para reflexionar y orar.
Mateo 5, 21-24 y 38-48: “… vete primero a reconciliarte con tu hermano…” Juan 8, 1-11: “… el que no tenga pecado tire la primera piedra…” y Romanos 12, 9-21.
“Ni una palabra asoma a mis labios sin que haya estado primero en mi corazón” (André Gidé)
“Antes de hablar mal de los demás, es preciso mirarse mucho tiempo a sí mismo” (J-B Molière)
“Crear el mundo que queremos es una forma más sutil y poderosa de actuar, que intentar destruir el mundo que no queremos” (Marianne Williamson)