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Rolando Ruiz Duran, sx 17 Marzo 2025 793

SAN FRANCISCO JAVIER, ITINERARIO MÍSTICO Y ESPIRITUAL


Las siguientes notas están inspiradas en la obra del jesuita Xavier León-Dufour, que lleva por título San Francisco Javier, itinerario místico del apóstol (Ediciones Mensajero). Este año jubilar nos invita a ser peregrinos de la esperanza; nos ayuda a caminar con el patrón de las misiones abriendo sendas de camino interior en nuestras propias vidas y, de esta forma, poder ir redescubriendo en el mundo de hoy nuestros itinerarios hacia Dios. Es una oportunidad para que nuestra vida pueda inspirarse en este gran apóstol, de igual manera que san Guido María Conforti vio colmado el deseo de dedicarse por completo al anuncio del Evangelio a los no cristianos, inspirado por el Espíritu Santo para fundar una congregación cuyo carisma se basa en llevar el evangelio a aquellos que no han tenido la gracia de encontrarse con la persona de Cristo.

Así reza el artículo 2 de las Constituciones de los Misioneros Javerianos “El Instituto Javeriano toma su nombre de San Francisco Javier, que es su modelo y patrono. El nombre de su fundación es: Pía Sociedad de San Francisco Javier para las Misiones Extranjeras. El fin único y exclusivo del Instituto es el anuncio de la Buena Nueva del Reino de Dios a los no cristianos.

Que estas páginas que leemos durante este año jubilar nos ayuden a vivirlas con interioridad y celo apostólico pidiendo a este santo que nos encamina mística y espiritualmente en el seguimiento de Cristo en el hoy de nuestro siglo XXI.

En el secreto de la noche

Javier vive una alegría que supera cualquier decepción. De igual manera, frente a las pruebas tiene una fuerza que lo hace salir triunfador. ¿De dónde le vienen la alegría y la fuerza? Al recorrer el itinerario de Javier descubrimos su secreto. Su alegría, fuerza, confianza le vienen del corazón de Dios.

Es en el Dios vivo en cuya presencia se mantiene Francisco Javier y por ello está dispuesto a hacer su voluntad. Javier es un apóstol que se esfuerza por adaptarse a los hombres. Pero a su vez es adaptado por Dios poco a poco para que su palabra llegue a ser Palabra de Dios.

Javier sabe que debe contemplar a Dios en el silencio de la noche y de la contemplación. Javier es un hombre de deseos y de grande oración. Se cuenta de él que durante las tempestades se le veía estar en oración extraordinaria. Y a los demás eso les ayudaba a tener confianza. Decían: “Padre Francisco está en el timón”.

Durante sus viajes aprovechaba para orar y cuando la gente percibía que estaba orando nadie se atrevía a interrumpirle. Se habla de sus largas horas de oración. Según algunos, él pasaba la noche en oración. Alguna vez le espiaron, y lo vieron de rodillas, con una cruz enfrente, tenía sus brazos y ojos hacia el cielo. Pasaba muchísimas horas en oración.

El día era para el prójimo, la noche para Dios. Dormía poco, de tres a cuatro horas. Incluso se llegó a quedar dormido ahí donde había orado. Para Javier, el cristiano, el apóstol, tiene sed de Dios. Aunque no instruye sobre la oración, porque la da por supuesta, aconseja a escribir sobre el gusto y la consolación.

Para Javier el apóstol debe buscar activamente la consolación porque sin la suavidad proveniente de la unción del Espíritu Santo no podría sostenerse en medio de las pruebas y no podría tomar decisiones. La oración busca en el secreto de la noche la luz que se necesita para decidirse y saborear la paz, la satisfacción, la certeza de encontrarse en su puesto.

VIGILANCIA

Se trata de acoger la gracia. Trabajar para vencerse y lanzar los temores que impiden a los hombres la fe, la esperanza y la confianza en Dios. Todo es un don de Dios pero hay que reconocer que comúnmente Dios lo da al que lo pide.

La vigilancia es:

-    Ausencia de miedo.

-    Olvido de sí para entregarse a los demás.

-    Cuidado de sí.

La paradoja es que a la vez se debe dejar de pensar y pensar en sí. Solo la oración impide que la acción apostólica degenere en mera acción humana.

La frase que acompaña la conversión de Javier continúa dando todo el sentido ¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si termina por perder su alma? A veces, nosotros perdemos todo para ganar lo mejor y terminamos perdiendo lo mejor por lo que no es esencial.

Salvarse no consiste en empezar sino en perseverar. El que no avanza retrocede. “Cuidad de vosotros y después de los otros, ocupándose de Dios el hombre vela por su conciencia”. Y así nace la humildad: “mirad lo que Dios deja de hacer por vosotros y no lo que hace por vosotros. Con lo primero os confundiréis y humillaréis, conoceréis vuestras flaquezas… Con lo segundo corréis el riesgo de vivir engañados”, pensando que vosotros lo hacéis y, a decir verdad, es Dios quien lo hace.

La vigilancia no es solo vigilancia sobre sí mismo sino comprensión profunda de la propia miseria al resplandor de la luz divina.

SENTIMIENTO DE LA PROPIA MISERIA

Contemplación y vigilancia conducen a la humildad, fruto espontáneo del conocimiento de Dios y de sí mismo. Humillación no es melancolía, ni gemir, ni escrúpulos. La vacilación y la ansiedad no están prohibidas pero quedan apaciguadas en la oración al contacto con el Espíritu Santo.

La humildad lleva a conocer que TODO PROCEDE DE DIOS. Dirá Francisco Javier: “Que Dios use de este inútil instrumento mío para plantar su fe entre los gentiles”.

El sentimiento de la propia miseria no hace al hombre replegarse sobre sí mismo, le hace abrirse a los otros y se transforma en demanda de ayuda. Este sentimiento no paraliza las propias fuerzas, antes al contrario las multiplica.

De una carta del mismo Francisco

Escribía al Padre Simón Rodrigues que estaba en Portugal desde Cochín, 20 de enero de 1549, el texto es de una copia hecha hacia 1549:

Daréis orden cómo todos los años vengan algunas personas de la Compañía y sean los más de ellos sacerdotes de misa, y así escribiréis a Roma y a otras partes, donde hay personas de la Compañía, que envíen a Coímbra algunos sacerdotes de mucha mortificación y muchas experiencias, los cuales no tienen talento o letras para predicar o hacer allá colegios; de manera que en aquellas partes no hacen mengua, y acá en éstas, si fueren y tuvieren virtudes de mucha humildad y mansedumbre y otras virtudes, pueden hacer mucho servicio a Dios nuestro Señor en la conversión de los infieles, así como en Malaca, Maluco, Cabo de Comorín y Japón, o ir al Preste, hasta que en el colegio de Coímbra hubiese muchos que tuviesen acabados sus estudios.”

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