«Y vosotros, ¿quién decís que soy?»
El Evangelio de este domingo ha sido precedido por varios signos y enseñanzas realizados por Jesús: por ejemplo tempestad calmada, multiplicación de panes, curaciones, etc. Pero también hubo falta de comprensión de los escribas y fariseos que amenazan a Jesús. Justo antes del texto de hoy, Jesús acababa de curar a un ciego. Jesús va de Betsaida a Cesarea de Filipo, fuera de Galilea, lugar que había sido un centro de culto a Baal, por otro lado Felipe había construido allí un templo dedicado a Cesar el emperador romano, considerado como un dios. También cabe resaltar que Jesús está por empezar un camino decisivo, ir a Jerusalén, centro de oposición a él, lugar donde será crucificado. Es ahora necesario saber la idea de la gente acerca de su identidad. Por eso, pregunta a sus discípulos: “Quién dice la gente que soy yo?” Frente a esta pregunta, las respuestas son varias: mucha gente piensa que Jesús es Juan el Bautista, otros piensan que es Elías, para otros es uno de los profetas, etc.
Lo mismo puede suceder en nuestro contexto actual: mucha gente renuncia a su fe cristiana, parece que el mensaje de Jesús no es bien recibido o entendido. Parece que nos encontramos en nuestra Cesarea de Filipo donde la superficialidad, el relativismo, el ateísmo, los ataques contra la Iglesia, etc. constituyen el templo de Baal actual. Y Jesús nos pregunta, ‘qué dice la gente que soy yo?’ Puede haber varias respuestas que dan a entender que no conocemos nuestra fe: para muchos, Jesús es los sacerdotes o el Papa, para otros, Jesús es aquel que no les dice nada en su vida, etc. No hay una clara comprensión de la identidad de Jesús, por eso nuestra fe tambalea tanto, y terminamos crucificándolo de varias maneras.
Jesús no se limita a la concepción de los demás, pues él quiere llevar a sus discípulos (a cada una y cada uno de nosotros) a una profesión de fe concreta. Los demás piensan que soy fulano, « y vosotros, ¿quién decís que soy?». Jesús nos pregunta individualmente, ‘para ti, quién dices que soy?’ ‘quién soy para ti?’ Pedro responde “Tu eres el Mesías”. La respuesta de Pedro ahonda en la experiencia de fe íntima con Jesús pero sigue la esperanza del pueblo creyente. Mesías, es decir el ungido de Dios que era un profeta, o un rey, o un sacerdote. Jesús encarna las tres identidades. Sin embargo, no se trata de un mesías político y triunfalista, por eso prohíbo a los discípulo decir a la gente quién es el, para que ella misma experimente a través de la pasión, muerte y resurrección la verdadera identidad del Cristo. El reproche de Jesús a Pedro nos hace entender que no basta afirmar bonito sobre la identidad de Jesus, sino ahondar en la vida misma, de un Mesías humilde, cuyo poder está en la cruz. Desde luego, cualquier discípulo de Cristo que somos, debemos considerarnos no destinados a una gloria mundana y humana, sino a aquella incorruptible.
La cruz que Jesús nos presenta es gloriosa aunque duela. Experimentamos la cruz cuando nos sentimos traicionados por gente de confianza, cuando fracasa la armonía familiar, la mala comprensión; cuando sucede una agresión; cuando la infidelidad se instala; cuando las dificultades parecen aumentar; cuando los ancianos se sienten abandonados por sus familiares; cuando alguna enfermedad parece muy dura; cuando sentimos rechazos y humillación; cuando es difícil encontrar trabajo u hospedaje, etc., la cruz parece muy pesada. Jesús nos ensena luchar contra todo tipo de mal siendo solidarios con los necesitados y vivir nuestra propia cruz con esperanza, fe y perseverancia sin perder ánimo, dando sentido a todo.
COMENTARIOS
- Dominicos
- Miguel Ángel Munárriz: ¿Quién es ese hombre? En un ser humano, tan humano como nosotros, podemos ver a Dios.
- José Luis Sicre: Encuesta, examen teórico, suspenso, y ejercicio práctico. El evangelio de Mc ha ido planteando el enigma de quién es Jesús. Un personaje desconcertante, que enseña con autoridad y tiene poder sobre los espíritus inmundos, perdona pecados como si fuera Dios, escandaliza comiendo con publicanos y pecadores y se considera con derecho a contravenir el sábado.
- José Antonio Pagola: ¿Qué nos puede aportar Jesús? «¿Quién decís que soy yo?».
- Pepa Torres: ¿Quién decís que soy yo? ¿Qué sentido tiene para la gente la propuesta de vida que comparto? ¿En qué y cómo conecta con sus búsquedas y anhelos más hondos, sus esperanzas y sus interrogantes más profundos?
- Fidel Aizpurúa: Se puso a increparlo. No fue fácil, ni para Jesús, ni para sus discípulos entender que es la entrega la característica del camino evangélico y no el brillo, el premio, el aplauso, la ganancia.
