En este domingo, celebramos la jornada mundial de las misiones (DOMUND 2024), bajo el lema: "Id e invitad a todos al banquete". Los verbos de este lema indican disponibilidad. Al igual que el final de la eucaristía –"podéis ir en paz"–, animan a llevar la paz recibida del Señor y hacerla vida por donde vayamos. La misa no termina al acabar la celebración: se prolonga con los discípulos de todos los tiempos, en un envío misionero hasta los confines del mundo.
En el "id e invitad" que Jesús nos pide la iniciativa es suya, y doblemente: porque Él nos envía y porque el banquete al que invitamos no lo hemos organizado nosotros. Él es el verdadero Autor del banquete, que es un regalo y se prepara para todos, sin excluir a nadie. Una invitación hecha entre la primera y la segunda venida del Señor, como la celebración de la eucaristía, hasta que Él vuelva (cf. 1 Cor 11,26).
Como los discípulos del Evangelio, también nosotros a veces pedimos a Jesús "favores". Él inició otro camino: el de la vulnerabilidad, el del desvalimiento. Así, la gloria de Jesús es la cruz. Será abandonado por los discípulos y crucificado entre bandidos (fueron estos los que tuvieron el privilegio de estar a derecha e izquierda), algo que enfrenta su causa con los intereses del mundo.
Su Reino es diferente. Jesús hace nuevas todas las cosas, y ahí cobra sentido el "venga a nosotros tu reino" del padrenuestro en la eucaristía. Entre los nuevos discípulos, nadie se sentirá extraño, venga de donde venga. Jesús, el Misionero del Padre, "no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos". Los misioneros de todos los tiempos deben hacer lo mismo.
Siguiendo el Mensaje del Papa para este Domund, pidamos en misa y en la oración por el servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia. ¡Que nosotros estemos dispuestos a salir siempre a la misión, para iniciar un movimiento evangelizador, como al principio del cristianismo! (Fuente: Iluminare paginas 19-20)
José Luis Sicre: ¿Triunfar o servir?En la comunidad cristiana debe darse un cambio de valores absoluto. No deben imitar a los reyes y su famoso abuso del poder. Deben imitar al mismo Jesús, que ha venido a servir y a dar su vida en rescate por todos.