“ Anda, tu fe te ha salvado ”
Con el evangelio de este domingo (Mc 10, 46-52) se cierra la gran sección del camino (8,27-10,52), que estaba enmarcada por otra curación: la del ciego de Betsaida, y que contiene las grandes enseñanzas de Jesús sobre el verdadero seguimiento o discipulado. Las dos curaciones de ciegos son símbolo que indica el proceso de aprendizaje de los discípulos de entonces y de hoy. Describen el punto de partida (el ciego de Betsaida) y el punto de llegada (el ciego Bartimeo).
Podemos estructurar el texto en 5 partes:
- La presentación del protagonista Bartimeo y su situación inicial (v. 46).
- Los gritos del ciego a Jesús y los gritos de la multitud al ciego (vv. 47-48).
- La llamada de Jesús al ciego y cambio de actitud de la gente (vv. 49-50).
- La conversación entre Jesús y el ciego (vv. 51-52a).
- La curación y consecuencias (v. 52b).
En esta estructura quedan como el centro de la composición los vv. 49-50, donde se sitúa la acción principal que está en el centro de todas las demás: ¡levántate!
Este detalle lo convierte en un relato de llamada, seguimiento y discipulado lo que era inicialmente un milagro de curación con un mensaje claro: buscar a Jesús y encontrarse con él supone una transformación radical.
Bartimeo es, para Marcos, prototipo de la ceguera de los discípulos, aferrados a sus falsas seguridades (que podemos ver simbolizadas en el manto) y protagonistas de una vida estática y carente de vitalidad y dinamismo creyentes.
Bartimeo era, al principio, un mendigo (vive de los demás), ciego (no ve), sentado (inactividad, falta de movimiento y de iniciativa), junto al camino (fuera de un proyecto personal y compartido). ¿Qué características reflejan nuestra situación de creyentes a nivel personal y comunitario?
Al oír hablar de Jesús, se enciende su deseo de encuentro con él. Sus llamadas insistentes expresan la intensidad de su búsqueda, el encendido deseo de encontrarse con él, la confianza que deposita en la persona de Jesús y su poder para cambiar su situación. ¿Refleja esta actitud de Bartimeo nuestra actitud creyente?
La curación del ciego no es el único milagro del texto: la muchedumbre, que primero recrimina al ciego por llamar a Jesús y le mandaba callar, luego le da ánimos y le manda levantarse. Pasa de ser obstáculo para el encuentro a facilitarlo, porque han escuchado a Jesús. Una escucha atenta a Jesús nos transforma y nos permite ser puentes entre él y la realidad sufriente, insuflando en ella ilusión y esperanza y ayudando a llevar a Jesús a quién tiene necesidad de él. ¿Experimentamos esa transformación en nuestros encuentros con la Palabra y la Eucaristía? ¿En qué se nota, qué cambia?
Bartimeo acude confiadamente, con fe, a las entrañas compasivas de Jesús y obtiene respuesta: “Al instante, recobró la vista y lo seguía por el camino.” Deja atrás su antigua vida de ciego, representada por su manto, que es arrojado, igual que Pedro, Andrés, Santiago y Juan habían dejado sus redes, barcas y familias, como Leví había dejado su trabajo de recaudador. Ahora es un hombre nuevo que ve, que se hace discípulo (no vive de los demás sino para los demás), que sigue a Jesús por el camino (tiene actividad, iniciativa y proyecto). La enseñanza de Jesús trata de que sus discípulos sean como el ciego Bartimeo: su fe en Jesús le transforma por completo y se convierte en modelo para los discípulos de todos los tiempos.
La cortedad de miras nos vuelve ciegos, como los discípulos, que no acababan de ver las cosas como las veía Jesús. Estaban al borde del camino y aunque, en el fondo, lo deseaban, no se atrevían a pedir volver a ver.
Jesús nos enseña a mirar de otra manera: mirar con esperanza, sentir una llamada, creer en las personas y reconocer a un Dios trabajando en el seno de la historia (La reflexion esta tomada de: Domingos 23 a 34 del T.O, Ciclo B, Homiletica, Editorial Sal Terrae del Grupo Comunicación Loyola, 2021/5)
COMENTARIOS
- Dominicos
- Miguel Ángel Munárriz: Disfrutar del estilo de Jesús. Un empecatado ciego que a nadie le importaba... excepto a Jesús.
- José Luis Sicre: El mendigo que no quería dinero. Aunque Bartimeo piensa que Jesús puede curarlo, Jesús le dice “tu fe te ha curado”, poniendo de relieve la importancia de la fe.
- José Antonio Pagola: Sentados junto al camino. En sus comienzos, al cristianismo se le conocía como «el Camino».
- Guadalupe Labrador: ¿Estamos dispuestos/as a gritar, a saltar y arrojar lejos lo que nos mantiene al borde del camino y nos impide seguir a Jesús? ¿Quién de nosotros no es o no se parece a Bartimeo? ¿Qué le pido yo a Jesús?
- Fidel Aizpurúa: ¿Qué quieres que haga por ti? El mundo se divide en dos clases de personas: los que pasan de largo ante el caído y los que se echan al hombro al herido. Estos segundos son quienes han entendido y acogido la pregunta de la compasión.
