¿Me quieres?
La tercera aparición de Jesús resucitado a los apóstoles, es un encuentro que tiene lugar a orillas del lago de Galilea e implica sobre todo a Simón Pedro. Todo comienza con él que les dice a los otros discípulos: «Voy a pescar». Algo normal, era un pescador, pero había abandonado este oficio desde que dejó las redes para seguir a Jesús, precisamente a orillas de este mismo lago. Y ahora, Pedro, tal vez algo desmoralizado, les propone a los otros volver a la vida de antes. Y estos aceptan: «También nosotros vamos contigo». Pero «aquella noche no pescaron nada». También a nosotros nos puede pasar que, por cansancio, desilusión, quizás por pereza, nos olvidemos del Señor y descuidemos las grandes opciones que hemos tomado, para contentarnos con otra cosa. […]. Pero al hacer esto nos sentimos desilusionados: era precisamente la desilusión que sentía Pedro, con las redes vacías, como él. Es un camino que te hace retroceder y no te satisface.
¿Qué hace Jesús con Pedro? Vuelve de nuevo a la orilla del lago donde lo había elegido a él, y a Andrés, Santiago y Juan, a los cuatro los había elegido allí. No hace reproches sino que llama a sus discípulos con ternura: «Muchachos». Luego los exhorta a echar de nuevo las redes con valentía. Y una vez más las redes se llenan hasta lo inverosímil. Hermanos y hermanas, cuando en la vida tenemos las redes vacías, no es el momento de autocompadecernos, de divertirnos, de volver a los viejos pasatiempos. Es el momento de ponerse en camino con Jesús, es el momento de hallar el valor de recomenzar, es el momento de navegar mar adentro con Jesús. Tres verbos: Siempre, ante una desilusión, o ante una vida que ha perdido un poco su sentido, ponte de nuevo en camino con Jesús, reinicia, navega mar adentro. ¡Está esperándote! Y Él piensa solo en ti, en mí, en cada uno de nosotros.
Al final de este episodio, Jesús le hace tres veces a Pedro la pregunta: «¿Me quieres?». Hoy el Resucitado nos lo pregunta también a nosotros: ¿Me quieres? Porque en la Pascua quiere que resurja también nuestro corazón; porque la fe no es una cuestión de saber, sino de amor. ¿Me quieres?, te pregunta Jesús a ti, a mí, a nosotros, que tenemos las redes vacías y muchas veces tenemos miedo de recomenzar; a ti, a mí, a todos nosotros, que no tenemos el valor de zambullirnos y quizás hemos perdido empuje. ¿Me quieres?, pregunta Jesús. Desde entonces, Pedro dejó de pescar para siempre y se dedicó al servicio de Dios y de los hermanos, hasta entregar su vida. Y nosotros, ¿queremos amar a Jesús?
COMENTARIOS:
EL PASADO 30 DE ABRIL, A LAS 19.30 HORAS, EN LA RESIDENCIA SANTA TERESA DE JORNET, CARABANCHEL ALTO- MADRID, FALLECIÓ EL PADRE EULOGIO.
- Miguel Ángel Munárriz: Después de Jesús, nosotros la Iglesia. Quizá por primera vez, la Iglesia es consciente de sus pecados y se esfuerza por salir de ellos.
- José Luis Sicre: La aparición más extraña en el sitio más inesperado. El hecho de que se añadiese este relato a un evangelio ya terminado significa que su autor le daba especial importancia.
- Enrique Martínez Lozano: El amor, criterio de verdad. Todas las tradiciones espirituales han señalado el amor como criterio de verdad.
- Fidel Aizpurúa: Ninguno se atrevía a preguntarle. Las preguntas de la fe pueden hacerse con una humildad capaz de no apartarse de Dios aunque no se hallen respuestas satisfactorias.
- José Antonio Pagola: Cualquiera no sirve. Después de comer con los suyos a la orilla del lago, Jesús inicia una conversación con Pedro.
- Mª Luisa Paret: Tú sabes que te quiero. Sería de esperar una conversión, un cambio más inclusivo que reconozca plenamente el potencial y la dignidad de las mujeres.
