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Robertus Kardi 05 Septiembre 2026 105

“Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”


Estamos en el XXIII domingo del tiempo ordinario (ciclo A). Y el Evangelio de hoy nos habla de cómo debemos tratarnos unos a otros cuando surgen problemas o cuando alguno se equivoca. Jesús dice, “Si tu hermano peca contra ti, repréndelo a solas con él”. Jesús no nos dice que vayamos contándolo a los demás, que critiquemos o que hagamos correr la noticia. Al contrario, primero habla con esa persona, cara a cara, con amor y con respeto.

Porque cuando hay un problema entre nosotros, muchas veces hacemos justo lo contrario. Hablamos con otros antes de hablar con la persona. Nos quejamos, criticamos, nos encerramos en nuestro enfado… y poco a poco el corazón se va llenando de resentimiento.

Jesús nos propone otro camino, un camino de diálogo y de encuentro. Nos invita a acercarnos al hermano, a hablar con él y a intentar recuperar la relación. No se trata de humillarle ni de demostrar que tenemos razón, sino de no dejarle de lado y ayudarle a levantarse para seguir caminando juntos.

Y esto vale para la familia, para el matrimonio, para los amigos, para el trabajo… Somos personas diferentes, con nuestras maneras de ser, y es normal que alguna vez nos equivoquemos. Pero un discípulo del Señor no está llamado a vivir con rencor.

Después Jesús nos dice, “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Jesús está en medio cuando nos reunimos en su nombre. Está en medio cuando nos escuchamos, cuando perdonamos, cuando buscamos la reconciliación, cuando dejamos a un lado nuestro orgullo para dar un paso hacia el otro.

A veces pensamos que para que Dios esté presente necesitamos grandes cosas. Y Jesús nos recuerda que también está ahí, en una pequeña comunidad, en dos personas que intentan entenderse, en una familia que vuelve a hablarse, en alguien que tiene el valor de pedir perdón.

Pidamos hoy al Señor que nos ayude a cuidar nuestras relaciones, a hablar con sinceridad, a saber perdonar y a no guardar rencor. Y que, cuando haya dificultades entre nosotros, sepamos dar el primer paso, porque allí donde buscamos la reconciliación y caminamos juntos, Cristo está en medio de nosotros.

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