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Comunidad Javeriana de El Llano de Molina 07 Septiembre 2026 147

“¿No debías tú también tener compasión?”


Reflexión sobre el Evangelio del Domingo XXIV del Tiempo Ordinario Año A

Mt 18, 21-35 (13/9/2026) 

El Evangelio del Domingo nos invita a expresar abiertamente en la vida de cada día la raíz de nuestra vocación cristiana misionera.  Esa raíz es el amor y la hacemos vida claramente por medio del perdón.  ¡Qué bonito sería si pudiéramos y estuviéramos siempre decididos para perdonar y acoger el perdón de nuestros hermanos y hermanas que viven junto a nosotros, nuestros familiares, amigos y vecinos!  Nuestra vocación misionera se manifiesta dando testimonio del perdón de Dios, primero con nosotros mismos porque lo hemos experimentado del mismo Dios y después haciendo lo mismo con los demás.  El perdón está dentro de la esencia misma de Dios.  Si perdonamos reflejamos la gracia y el don que Dios nos ha conferido para ser capaces de amar al otro.  Porque si el corazón se ha dilatado para perdonar y aceptar el perdón de nuestro hermano o hermana que Dios nos ha confiado para nuestra atención, ha sido porque antes Dios nos ha dado la gracia de amarlos. 

Amor y perdón van de la mano entrelazándose.  Solo podremos perdonar desde el corazón, sin rencor, si nos descentramos y dejamos que el otro, que está delante de nosotros, ocupe el centro que antes ocupábamos nosotros.  Que el Señor nos ayude a perdonar y aceptar el perdón de los demás por ser diferentes a nosotros.

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