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Comunidad Javeriana El Llano de Molina 22 Septiembre 2026 69

Decir “sí” con la vida: la fe que se hace acción


Reflexión Domingo XXVI del Tiempo Ordinario Ciclo A Mt 21, 28-32

Responder “si” con la boca es mucho más fácil que responder concretándolo en la vida de cada día con nuestras acciones y responsabilidades.  Posiblemente muchos de nosotros podríamos responder “si” o “estoy dispuesto” si se nos asigna una tarea o responsabilidad.  Sin embargo, a pesar de haber dicho “si” con la boca no significa que se haya llevado a cabo la tarea encomendada mediante pruebas concretas.  Esta experiencia es la que se narra en el Evangelio del Domingo XXVI del Tiempo Ordinario Ciclo A. 

La Palabra de Dios de este domingo nos invita a hacer su voluntad. La clave de nuestra respuesta reside en la fe en su Palabra, una fe que no se limita a palabras ni buenas intenciones, sino que se expresa concretamente en acciones. La verdadera fe se pone en práctica (cf. Mt 7,21; Sant 2,18).

Esta llamada a hacer la voluntad de Dios es para hoy: «Ve hoy a trabajar a mi viña». En medio de nuestras negativas y la fragilidad de nuestras promesas, la buena noticia de este día nos quiere ayudar a comprender que lo esencial es renunciar a nuestra propia voluntad para entrar en la voluntad de Dios.

Nuestra tarea o servicio como creyentes no es simplemente responder “si” cuando se nos asignan tareas y responsabilidades.  No es suficiente que asintamos y respondamos “amen” cuando oramos.  Porque la palabra “si” no es solo un acuerdo, sino una responsabilidad de hacerla realidad.  Lo que más se necesita de nosotros es poner en práctica aquello que creemos, reflejar aquello en lo que confiamos. 

Nuestra fe no se basa en creer en una idea ni en una doctrina, sino en el encuentro con una persona, Dios Padre, que se dirige a cada uno de nosotros con ternura, llamándonos: «Hijo mío». Cuando descubrimos que somos amados como hijos entonces aprendemos el arrepentimiento y encontramos la fuerza para cumplir la voluntad de Dios nuestro Padre. Que el Señor nos ayude a aunar, a sintonizar nuestra fe con nuestra manera y nuestro modo de vivir.

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