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Comunidad Javeriana de Fnideq 28 Septiembre 2026 46

Una nueva vida que refleja la gracia de Dios


Reflexión del Domingo XXVII del tiempo Ordinario ciclo A Mt 21, 33 – 43

En el Evangelio de hoy Jesús pone de manifiesto la actitud del pueblo de Israel que en su época, perseguía a los siervos de Dios y pretendía ser heredero del Reino.

En esta parábola de la Viña y de los viñadores, Jesús se encuentra en el templo de Jerusalén un poco antes de su Pasión. El Templo representa el lugar sagrado, lugar de culto y de adoración a Dios, y la viña simbolizaría el pueblo de Israel. El propietario es figura de Dios dueño del dicho pueblo, los servidores son los profetas y el hijo único representa a Jesús mismo, los viñadores serían los jefes religiosos que se empoderan de la viña de Dios.

El Evangelio nos presenta un contraste sobresaliente entre el dueño y los labradores. El dueño cuida bien con atención particular su propiedad y los labradores aparecen violentos hacia los enviados hasta matar al hijo. Esta violencia representa la actitud del pueblo de Israel durante varias épocas con los profetas.

¿Qué podemos entender hoy de esta parábola? Nosotros también nos parecemos a aquellos labradores: Dios nos ha bendecido, nos ha elegido, pero ¿cómo acogemos la gracia divina? Dios espera de nosotros una vida digna de fe, para que dé frutos de fraternidad, de amor, de justicia y de acogida. Pero el gran riesgo de apoderarnos de la gracia e impedir a otros beneficiar de la misma, o maltratar a los enviados de Dios. A veces, cuando tenemos un cargo o un servicio en la iglesia o en la sociedad llega la tentación de alejar a los demás para apoderarse y privatizar todo.

“Os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos”. En esta frase que concluye el evangelio de la liturgia de hoy se resalta la invitación a ser misioneros del Reino de Dios, no es una amenaza divina, más bien nos ayuda a tomar consciencia de nuestra identidad de acogedores de la gracia de Dios y hacerla fructificar en nuestra historia. Pidamos al Señor la gracia de la conversión para llevar una nueva vida que refleje la gracia de Dios.

Una nueva vida 2

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