El evangelio de este domingo es un regalazo para nosotros. Somos invitados a no temer, somos invitados a confiar plenamente en Jesús, que no nos defraudará jamas. Nos encontramos en torno a la palabra del Señor, vemos como se presenta dos situaciones, por un lado está quien se presenta ante Jesús pidiéndole por su hijita que se está muriendo y por otro lado una mujer que padecía hemorragias y que sólo se conformaba con tocar el manto de Jesús, porque sabía que si lograba eso quedaría curada. En este día la palabra nos invita a poner toda la confianza en el Señor, a saber que con fé para Dios nada es imposible, y saber que necesitamos creer en Él sobre toda las cosas y que es quien va a asistirnos en el momento en que necesitemos.
Vicente Martínez: ¿Quién me ha mirado? Jesús te miró a ti y tú le miraste a él. Y así tu enfermedad se esfumó de tu cuerpo a no sabemos dónde, y amanecieron en ti sugerentes floraciones estacionales.
Fray Marcos: ¡Basta que tengas confianza! ¿En quién? Esta es la clave. En nada ni en nadie que no esté ya en ti. En tu verdadero Ser, en lo que la Vida te está dando.
Carmen Notario: Dejemos de perder la vida. Este evangelio nos toca de una manera especial a las mujeres de cualquier edad y condición aunque el mensaje es universal y no va dirigido únicamente a nosotras.