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Ivanildo Quaresma 05 Julio 2018 2828

No desprecian a un profeta más que en su tierra


Este domingo el Evangelio nos narra un relato que no deja de ser sorprendente. Jesús fue rechazado precisamente en su propio pueblo, entre aquellos que creían conocerlo mejor que nadie. Llega a Nazaret, acompañado de sus discípulos, y nadie sale a su encuentro, como sucede a veces en otros lugares. Jesús se siente «despreciado»: los suyos no le aceptan como portador del mensaje y de la salvación de Dios. Se han hecho una idea de su vecino Jesús y se resisten a abrirse al misterio que se encierra en su persona. ¿Cómo estamos acogiendo a Jesús los que nos creemos «suyos»?

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