Escucharemos este domingo, en el Evangelio, que Dios creó al varón y a la mujer para que fueran "una sola carne". Los dos están llamados a compartir su amor, su intimidad y su vida entera, con igual dignidad y en comunión total. De ahí el grito de Jesús: "Lo que ha unido Dios, que no lo separe el varón" con su actitud machista. Dios quiere una vida más digna, segura y estable para esas esposas sometidas y maltratadas por el varón en los hogares de Galilea. No puede bendecir una estructura que genere superioridad del varón y sometimiento de la mujer. Después de Jesús, ningún cristiano podrá legitimar con el evangelio nada que promueva discriminación, exclusión o sumisión de la mujer.
COMENTARIOS
Vicente Martínez: Estar cerca de Jesús. La proximidad de Jesús hace que nuestros vacilantes pasos por los tortuosos caminos del vivir sean seguros, aunque se ponga nuestro entorno. Estar con él nos da confianza para seguir andando y soñando.
José Luis Sicre: El problema del divorcio. El relato evangélico contiene dos escenas: en la primera, los fariseos preguntan a Jesús si se puede repudiar a la mujer y reciben su respuesta. Luego en casa, los discípulos insisten sobre el tema y reciben nueva respuesta.
África de la Cruz Tomé: El divorcio, ayer y hoy. El divorcio es muy problemático porque es muy importante para la persona. Preocupaba a la sociedad judía de entonces y nos sigue ocupando a nosotros ahora.