Este domingo celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad.Este pasaje del evangelio de Juan nos sitúa en el misterio de Dios. Dios no es un ser solitario, condenado a estar cerrado sobre sí mismo, sino comunión interpersonal y comunicación gozosa de vida. Dios es vida compartida, amor comunitario, comunión de personas. Ese Dios no es alguien lejano a nosotros. Está en las raíces mismas de nuestra vida y de nuestro ser. En él vivimos, nos movemos y existimos. Pero no siempre estamos abiertos y, lo que el Espíritu nos revela y comunica, pasa desapercibido. Nuestra vida es un camino trinitario. Llevamos como cayado el apoyo mutuo, el perdón, la hospitalidad, el amor recíproco... Es un estilo de vivir que buscamos en nuestras familias, comunidades, relaciones sociales y que intentamos compartir en nuestro trabajo cotidiano, lo que pasa que no siempre estamos con la suficiente calma como para hacernos conscientes de ello.
José Luis Sicre: Fiesta de la Santísima Trinidad.. Es lógico que se dedique una fiesta en honor de la Trinidad y que las lecturas hablen de las tres personas. Pero no son lecciones de teología sino una ayuda para descubrir a Dios en las circunstancias más diversas.
José Antonio Pagola: Misterio de bondad. A lo largo de los siglos, los teólogos se han esforzado por profundizar en el misterio de Dios ahondando conceptualmente en su naturaleza y exponiendo sus conclusiones con diferentes lenguajes.
Enrique Martínez Lozano: La paradoja de la verdad.. La verdad no puede ser pensada; puede ser vivida. De ahí que no lleguemos a ella por medio de un conocimiento mental –por reflexión–, sino gracias al conocimiento por identidad.