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Ivanildo Quaresma 13 Junio 2019 1913

Muchas cosas me quedan por deciros


Este domingo celebramos la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Este pasaje del evangelio de Juan nos sitúa en el misterio de Dios. Dios no es un ser solitario, condenado a estar cerrado sobre sí mismo, sino comunión interpersonal y comunicación gozosa de vida. Dios es vida compartida, amor comunitario, comunión de personas. Ese Dios no es alguien lejano a nosotros. Está en las raíces mismas de nuestra vida y de nuestro ser. En él vivimos, nos movemos y existimos. Pero no siempre estamos abiertos y, lo que el Espíritu nos revela y comunica, pasa desapercibido. Nuestra vida es un camino trinitario. Llevamos como cayado el apoyo mutuo, el perdón, la hospitalidad, el amor recíproco... Es un estilo de vivir que buscamos en nuestras familias, comunidades, relaciones sociales y que intentamos compartir en nuestro trabajo cotidiano, lo que pasa que no siempre estamos con la suficiente calma como para hacernos conscientes de ello.

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