En el Evangelio este domingo, como ocurre con las parábolas, hay que tener en cuenta el punto central y esencial y distinguirlos de los otros puntos accesorios. Para el evangelista Lucas, es fundamental en este relato de seguimiento a Jesús “la Palabra de Dios”. Para Jesús, en este contexto, es también fundamental que esta Palabra de Dios no esté reservada sólo para los hombres. La mujer también debe tener acceso al mundo del espíritu, al mundo intelectual, al mundo de la Palabra de Dios. María ha elegido la mejor parte. Este es el gran paso que da Jesús con relación a la mujer. En la narración no se dice lo que vino después de aquella comida. Estoy convencido de que Jesús elogió a esa buena cocinera que le ha preparado una comida exquisita y había sacado los mejores manteles para Él. Es una forma de demostrarle lo que le quería. Pero a lo largo de la comida, Jesús tuvo tiempo para decirles a las dos hermanas que toda mujer, debe desarrollar su maravilloso mundo interior, sus cualidades, su creatividad, su fantasía, en definitiva, debe realizarse plenamente como mujer, con los mismos derechos y la misma dignidad que el hombre. Tengo la impresión de que, una vez acabada aquella bonita conversación en la mesa, María iría a gusto a fregar los platos y recoger la mesa, mientras que Marta se quedaría un rato con Jesús para saborear esa experiencia que había tenido María, antes de comer. Marta y María, juntas y sin separaciones absurdas, encarnan dos actitudes que debe tener todo cristiano sea hombre o mujer. Toda persona debe ser “contemplativa y activa”. La acogida debe acompañarse con el servicio. Al estilo de Abrahán que, al acoger y servir a unos desconocidos, sin pretenderlo, acogió al mismo Dios (1ª Lect.).
Vicente Martínez: ¿Eligió María la mejor parte? Un buen ejemplo para discernir qué es más importante, si lo que se hace, establecido por la Ley y las prácticas culturales, o lo instituido por el reino.
José Luis Sicre: ¿Afanarse o escuchar? Imaginemos que Jesús se ha presentado en la casa a mediodía. ¿Qué es más importante: afanarnos por darle bien de comer o sentarnos a escucharle?
José Antonio Pagola: Nada hay más necesario. Es urgente hoy entender y organizar la comunidad cristiana como un lugar donde se cuida, antes que nada, la acogida del Evangelio en medio de la sociedad secular y plural de nuestros días.
Mª Guadalupe Labrador: Seguir a Jesús, ¿nos libera o nos agobia? ¿Dónde nace nuestro servicio? ¿En el deseo de agradar o en una actitud perfeccionista que humilla a quienes nos rodean? ¿Nos atrevemos a romper los esquemas como María, la hermana de Marta, para vivir un discipulado sin tantos lastres heredados del pasado?