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Ivanildo Quaresma 01 Agosto 2019 2375

Guardaos de toda clase de codicia


El Evangelio de este domingo, viene como anillo al dedo a la sociedad que vivimos, la codicia es un grave pecado; por más que se nade en la riqueza, la vida no consiste en la abundancia de bienes. La desmedida avaricia, que se produce en tantos sectores y situaciones, resquebraja, la unidad de la comunidad cristiana y la propia espiritualidad del ser humano. Conviene advertir que Jesús no condena la riqueza en si misma, sino el afán de acumular bienes sin tener en cuenta las necesidades de otros. Estamos sufriendo es una "crisis de ambición": los países ricos, los grandes bancos, los poderosos de la tierra..., sueñan con acumular bienestar sin límite alguno y olvidando cada vez más a los que se hunden en la pobreza y el hambre. Ante ello, no es difícil escuchar la voz de Dios en el fondo de nuestras conciencias: "Basta ya de tanta insensatez y tanta insolidaridad cruel". Hay que apostar por un cambio profundo de nuestro estilo de vida: hemos de vivir de manera más austera; hemos de compartir más nuestro bienestar. De poco vale afanarse en trabajar de solo a sol y acumular riquezas, si cuando menos se piensa llega la muerte y el avaro se presenta sin nada ante el Señor Dios. Busquemos el verdadero tesoro: Dios.

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